Carla Valdespino Vargas
El mundo es redondo, da vueltas, cambia.
Pero en el mundo impuesto por los de arriba,
no importa cuántas vueltas dé, nosotros siempre quedamos abajo.
El mundo que queremos también es redondo, también da vueltas,
también cambia, pero ninguno está arriba a costa de los de abajo
Subcomandante Marcos
0. Nota aclaratoria
Los años han pasado desde que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional publicó el ensayo “Ellos y Nosotros”; mas sus palabras no han perdido vigencia; palabras que resulta imperioso reflexionar una y otra vez, hasta que su significado sea parte de nuestros días, de nuestro mundo. Palabras que nos enseñan a no rendirnos, aunque la tormenta nos susurre a cada instante: ¡Ríndete!
1. Ellos y Nosotros
Es un largo ensayo dividido en siete partes. Su estructura es lúdica, ya que diferentes géneros literarios tejen las palabras que lo componen, incluso es posible asegurar que parte de esta tela de las palabras es un guion teatral, que bien podría ser difundido a través de una lectura de atril, ya que es un texto sonoro donde podemos escuchar las voces de sus personajes: el gran mandón, el lacayo, el general, la máquina, el embajador, el cajero no automático. Toda esta dinámica acústica nos lleva a afirmar que la escritura no existe, se disuelve en la voz para convertirse en una mera herramienta de la oralidad.
“Ellos y Nosotros” se esparce en tinta y palabras por cincuenta páginas, donde nos encontramos con la característica escritura del ahora desaparecido, Subcomandante Insurgente Marcos:
- Largas y múltiples posdatas que disertan sobre la situación política de México y del mundo.
- La adopción-adaptación del habla indígena a los comunicados. Los comunicados son el elemento, a través del cual, el EZLN enseña al mundo occidental a mirar el mundo desde otros ojos, los indígenas zapatistas.
- Uso de la arroba como instrumento de lenguaje inclusivo. En lo comunicados actuales ya se emplea la e, o bien, la terminación oa.
- La tela del texto no solo tiene hilopalabras, a veces intercala vídeos y fotografías
- En todos los comunicados podemos encontrar la invención de vocablos. Si se propone la constitución de un mundo diferente, resulta coherente encontrarnos con terminología nueva.
- Las diferentes voces están marcadas por diversas tipografías o por el uso de cursivas.
A través de estos elementos, en “Ellos y Nosotros”, nos encontramos ante una ficción crítica que forma parte de la estética zapatista y gracias a ella nos adentramos a su epistemología, que nos enseña los siete principios del mandar obedeciendo:
- Servir y no servirse
- Representar y no suplantar
- Construir y no destruir
- Obedecer y no mandar
- Proponer y no imponer
- Convencer y no vencer
- Bajar y no subir
2. El pensamiento zapatista, anti-sistémico y decolonial
Quizá la primera pregunta que surja en nuestra mente está vinculada con el concepto antisistema y para aclarar un poco, nos asomaremos al texto del sociólogo Wallerstein, “¿Qué significa hoy ser un movimiento anti-sistémico?”, donde el autor nos aclara que buscaba un vocablo que pudiera agrupar lo que histórica y analíticamente habían sido dos tipos diferentes de movimientos populares, marcadamente distintos y rivales en muchos sentidos –los llamados movimientos sociales y los movimientos nacionales. Varios momentos en la historia del mundo occidental, en los que se pretendía organizar sociedades, donde los seres humanos pudieran alcanzar un estado de igualdad, pudieron explicarse gracias al término antisistema.
La lucha zapatista sería parte de un cuarto periodo, cuyos movimientos rechazan el neoliberalismo como ideología y como práctica institucional, por otro lado, están consciente de que el sistema-mundo moderno está en crisis y proponen nuevas formas de organización, que no apuntan hacia un sistema socialista o comunista, sino a una lucha muy otra. O bien, como se explica en el ensayo “Ellos y Nosotros”: eso de derecha e izquierda son solo referentes para que el chofer estacione el auto, la máquina funciona por sí sola, la máquina capitalista moldeada por Occidente funciona con cuatro ruedas: explotación, despojo, represión y desprecio.
La maquinaria de la colonialidad ha trabajado a la perfección gracias a estas ruedas, que hacen funcionar tres ejes: el económico, el de las subjetividades y del conocimiento, cuyos engranajes desarrollan todo un proceso de marginalización o, en palabras del académico Ramón Grosfoguel, una serie de epistemicidios. La lucha zapatista es antisistémica pues intenta frenar a toda cosa esta máquina, con forma de tanque militar.
Por otro lado, podemos sugerir que el pensamiento zapatista es decolonial porque su organización es una muy otra, fuera de toda lógica occidental. Organización donde la clase política es prescindible.
Se lucha en contra de la domesticación de la diferencia, de intentar por todos los medios, la homogeneidad impuesta por la dominación, a través de políticas neoliberales y de las supuestas bondades de la globalización, bondades que se esconden detrás de modernidad, que no es otra cosa que la justificación para ejercer violencia genocida.
Toda la sociedad, dicen los zapatistas, está convertida en una máquina, pero nosotros somos parte de un nosotros más grande. La noción de nosotros, explica Carlos Lenkersdorf en su libro Pensar en clave tojolabal, excluye el énfasis del individuo, no lo desaparece, le otorga un espacio para desarrollar su potencial dentro de una colectividad, cada uno aporta al nosotros.
3. La otra geografía
Cuando escuchamos la palabra geografía, inmediatamente pensamos en montañas, ríos, océanos y mapas, pero se nos escapa, que dicha disciplina también estudia aspectos del mundo social y las diferentes relaciones que explican los grupos sociales con su entorno espacial, por otro lado, analiza el simbolismo y significado que los humanos otorgan a dichas relaciones.
Para los zapatistas esta perspectiva de la Geografía no es ajena y, por lo tanto, han planteado una Geografía el mundo, la cual está dividida en un Arriba y un Abajo. Los de abajo producen Kaos, ejercen su libertad, no mendigan, no esperan, no piden, no suplican, forjan su misma libertad, mientras que los de arriba llevan a la práctica los cuatro fundamentos del capitalismo: explotación, despojo, represión y desprecio.
Esta división geográfica del mundo puede ser muy similar a lo planteado por Ramón Grosfoguel, donde el Arriba, sería la Zona del Ser, del conocimiento occidental; mientras que el Abajo sería equiparable a la Zona del No Ser, esto es, el dominado (el no europeo-occidental), pero que al mismo tiempo no mendiga, no espera, no pide, no suplica, forja su misma libertad.
Estos planteamientos geográficos pueden ser comprendidos a la luz de la Decolonialidad, que pretende dar cuenta de la diversidad epistémica sepultada por la máquina de cuatro ruedas. Su objetivo es alcanzar una emancipación social, pensar un mundo nuevo, donde quepa otra manera de articular los conocimientos. El movimiento zapatista ha llevado a la práctica gran parte de las ideas decoloniales.
4. La lección que nos enseñó el ensayo “Ellos y Nosotros”
- Destruir las relaciones sociales que posibilitan que alguien esté arriba a costa de que alguien esté abajo
- Sanar las heridas que el mundo de abajo padece, heridas provocadas por la colonialidad.
- Los zapatistas no quieren cambiar el Gobierno, quieren cambiar el mundo por eso es necesario la escucha y la compartición.
Esta es una lucha por la vida.



