11 mayo, 2026

Un caso de desmemoria electoral

Un caso de desmemoria electoral

Miguel Alvarado

Toluca, México; 5 de febrero de 2021.

Si hacía sol o estaba nublado el 3 de febrero de 2021, eso no será recordado por los habitantes de Toluca. También, en poco tiempo habrán olvidado que ese día se inscribió Ricardo Moreno Bastida como aspirante de Morena a la alcaldía de la capital mexiquense, en un proceso interno que utilizará el método de las encuestas para elegir un candidato, pero que solamente los ingenuos creen que se respetará.

La inscripción de Ricardo Moreno, como todas las demás en este momento, son todavía un asunto menor en la política del Estado de México. En el caso del partido de Morena, se trata de un proceso que se realiza por internet y que ya hizo otro aspirante, el académico Alberto Saladino, y se prevé que lo hagan también el actual alcalde de la ciudad, Juan Rodolfo Sánchez, y la diputada local, Mónica Nemer. Sin embargo, la historia reciente de Ricardo Moreno pinta de cuerpo entero las prácticas de militantes y funcionarios cuyos méritos se afincan también en la triangulación de intereses, en la libre competencia de lo que se pretende llamar como “inclusión”, “antisectarismo” y “flexibilidad” que terminan por dar forma a una masa ideológica sin rumbo ni claridad dentro de un partido. Morena no se escapó al fenómeno y Moreno tampoco.

Pase lo que pase, quienes sí se acuerdan de Ricardo Moreno Bastida son los fundadores de ese partido en el Edoméx, que ven desde el asombro y la resignación la frenética búsqueda del poder que realiza el hombre que en 2017 le abrió las puertas de su partido al Grupo de Acción Política (GAP), una entelequia de panistas, priistas y perredistas dirigida por el ahora senador Higinio Martínez, y que además operó para que en el valle de Toluca sustituyera a los candidatos militantes, los fundadores del partido. En ese momento la fuerza en el Estado de México no era el GAP o los militantes fundadores: el vínculo con lo población lo encarnaba Andrés Manuel López Obrador, y cualquier cosa que él aprobara funcionaría de la misma forma. AMLO se decidió por el GAP porque ahí militaba, también, la profesora Delfina Gómez, quien será la candidata de Morena para la gubernatura del Estado, en 2024

Mientras Alberto Saladino prefería inscribirse a solas, desde su oficina particular, y mostrar después su constancia de registro en una foto en redes sociales, Moreno Bastida, ex secretario del Ayuntamiento de la capital mexiquense, lo hizo a todo lo que la pandemia de coronavirus le permitió. Rodeado de un grupo de unas 20 personas, todas con cubrebocas y con una enorme manta como fondo, Moreno anunció de manera formal su participación en la contienda interna. Ahí estaban los invitados especiales: José Luis Castillo, subsecretario del Interior del Sindicato Mexicano de Electricistas; Martha Figueroa y Bertha Sevilla, representantes del fraccionamiento Paseos de San Martín y Rocío Cortés, ex diputada local, entre otros. Después se pasó lista a algunos funcionarios del ayuntamiento actual y se mencionó a regidores afines.

-Ricardo Moreno es un hombre de lucha, de fuerza, de trabajo- dijo quien leía su semblanza.

Enseguida, el aspirante tomó la palabra y enunció a todos los que ama. Después, con el ánimo bien dispuesto, dijo que el momento había llegado. “He escuchado el descontento de la gente que se siente abandonada, particularmente en esta pandemia. Ante esto hemos puesto manos a la obra”.

Luego criticó el proceso interno del partido, el cual según él, solamente tiene dos caminos: seguir por la ruta de la corrupción y la simulación, o plegarse con él, que representa el diálogo, la sobriedad y otras virtudes. Después se declaró lopezobradorista de verdad y se comprometió a agregarle prestigio a su partido.

Entonces le preguntaron y él respondió;

-Ricardo Moreno no recibe un centavo del dinero público. Soy un productor agrícola que exporta jitomate orgánico de invernadero. Ese es mi negocio. Fui el único funcionario de la administración pública municipal que se disminuyó el salario, que no aceptó vehículo del ayuntamiento, que no tuvo teléfono celular del ayuntamiento, que no ingresó ni el gasto de una Coca-Cola al ayuntamiento […] no pesa sobre Ricardo Moreno una acusación seria de utilización de recursos mal habidos […] Proyecto 21 no ha llevado a cabo ningún acto anticipado de campaña. Soy especialista electoral y […] algo sé de esta materia […] La presentación de denuncias no es más que parafernalia. Nos vemos en los tribunales, ahí les voy a volver a ganar. Les recuerdo que a principios del año pasado hicieron lo mismo. Los vencimos, al PAN, al PRD y a un sector de PRI los vencimos, juntos.

A Moreno Bastida lo cobija la organización civil Proyecto 21, acusada ya por actos anticipados de campaña, y que cuenta con presencia en Zinacantepec, Metepec, Almoloya de Juárez e incluso Tejupilco. Uno de los operadores financieros de Moreno es Iván Israel Ramírez Cedillo, que contendió las elecciones pasadas por la alcaldía del municipio de Ocuilan, también por Morena, y que se le relaciona, además, con el alcalde de Tianguistenco, Alfredo Baltazar Villaseñor. Entre todos mantienen una publicación, que también se llama Proyecto 21 y que se reparte en algunos municipios como el mismo Ocuilan, donde Ramírez encabeza la organización.

“El Proyecto 21 es de los toluqueños de ahora, antes y los que están por venir, es un gran acuerdo por Toluca con el objetivo de planificar el crecimiento y desarrollo de la ciudad”, diría Moreno al reportero Rodrigo Miranda en una entrevista el año pasado, con lo cual despejaba las dudas acerca de su utilidad. Es, en fin, la plataforma política que le servirá para estas o para otras elecciones.

Sin embargo, un documento emitido por el Instituto Electoral del Estado de México y la Oficialía de Partes, así como el Secretariado Ejecutivo del Instituto Electoral del Estado de México, dice otra cosa respecto de la disminución de su salario. Fechado el 29 de enero de 2021, señala que Moreno Bastida ganaba un salario bruto mensual de 105 mil 920 pesos con 42 centavos en el primer periodo en el que estuvo al frente de la Secretaría del Ayuntamiento, del primero de enero de enero de 2019 al 15 de septiembre del mismo año. Pero en su segundo periodo su salario aumentó sin explicaciones y el sueldo bruto mensual que devengó entonces fue de 116 mil 604 pesos, en el periodo comprendido entre el 8 de mayo de 2020 y el 15 de agosto del mismo año.

Moreno Bastida dijo que tiene el apoyo de 100 delegados de Toluca, de 50 bases de taxis, de 50 organizaciones civiles, ligas de futbol, comités de Agua y Saneamiento y el apoyo de miles de habitantes.


Sin embargo, el respaldo de Higinio Martínez es para Juan Rodolfo Sánchez Gómez, como ya se ha hecho público.

Ya nadie se acordaba que el 17 de agosto de 2020 a Moreno se le hacía un nudo en el cuello cuando ventilaba públicamente un pleito, una ruptura, que era todavía más grave, con el alcalde Sánchez Gómez, y que significaba además el descobijo político que lo colocaba fuera de la esfera del poder de Higinio Martínez. En esa oportunidad, Moreno le dijo de todo a los que unos años antes había apoyado y defendido. No se acordó entonces de lo que había pasado el 27 de enero de 2018, cuando la presencia de José Ramón López Beltrán reventó en Toluca una asamblea en la que se elegirían a los coordinadores de Organización del distrito 34 radicado en Toluca. Los militantes de Morena repudiaron que operadores como el propio Moreno Bastida apoyaran la llegada del GAP al partido y la imposición de candidatos provenientes, sobre todo, del panismo.

Ricardo Moreno era uno de los candidatos inscritos en aquel proceso que buscaban encabezar el ayuntamiento de Toluca. Al ex secretario de la ciudad no le tembló la mano, no le tembló la voz cuando en 2017 operó para que en el valle de Toluca se integrara el GAP a Morena.

La participación de Ricardo Moreno en 2017 resultó fundamental y detuvo todo un proceso que Morena llevaba a cabo en la búsqueda de un candidato para la capital. Moreno mismo era un aspirante con posibilidades, pero Higinio Martínez consiguió convencerlo diciéndole que sería el próximo, que apoyara, que tuviera paciencia, que de todas formas tendría cargos y que se haría de un poder político para el 2021. Y así fue, pero en el trayecto algo pasó.

Lo que pasó fue que Moreno no calculó que en realidad él no era nadie para el GAP y quiso creer a pie juntillas que la promesa de Martínez sería cumplida.

El 26 de diciembre de 2017, otro de los aspirantes por Morena a la alcaldía del proceso electoral del 2018, Félix Santana, decía públicamente que “Hoy dieron a conocer los resultados de una encuesta para designar al Coordinador de Organización de Morena en Toluca; debido a la discrecionalidad del método (para incorporar “panistas”), comenté que NO estoy de acuerdo (por eso no aparezco en la foto protocolaría) y por lo tanto, me reservo mi derecho a impugnar esa decisión, en su oportunidad. Personalmente no puedo avalar una pragmática y mala decisión a costa de nuestros principios. Finalmente, es importante informar a los militantes del partido que Morena Toluca todavía no tiene candidato a la presidencia municipal para la elección de 2018; por eso es necesario profundizar en la organización territorial para que el lopezobradorismo no se subordine a la burocracia partidaria”.

Respecto de esa encuesta, Santana diría poco más adelante que se trataba de un sondeo realizado de manera independiente. “Todavía no hay resultados oficiales, lo que están presentando es una encuesta propia de Ricardo (Moreno) que él generó donde el resultado obviamente le da favorable a él, es de las encuestas que a veces uno manda hacer y dice qué resultado es el que quiere”, diría Santana , quien además sostendría hasta el final que en Morena había liderazgo suficiente y que lo que Moreno hacía iba en contra de los estatutos del partido, y mencionó el Artículo 3, y la fracción primera, la cual remarca el “Rechazo a la subordinación o a alianzas con representantes del régimen actual y de sus partidos, a partir de la presunta necesidad de llegar a acuerdos o negociaciones políticas pragmáticas, de conveniencia para grupos de interés o de poder”.

Santana, con quien Moreno Bastida se entrevistó para tratar de convencerlo y sumarlo al proyecto de Higinio Martínez, criticó siempre esa postura y no la apoyó. Hoy, Santana es director general de Estrategias para la Atención de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación y además participa en la búsqueda de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa como secretario técnico de esa Comisión. Moreno, por su parte, se cobijó en una asociación civil a la que llamó Proyecto 21, que le provee de fondos económicos y le permite, por ahora, una precandidatura.

Por eso, que en la presentación de su preinscripción, el 3 de febrero de 2021, que Ricardo Moreno dijera que el momento había llegado y que él siempre se conducía con la verdad, no le cayó bien a todos.

El pleito que el mismo Moreno hizo público contra el alcalde Sánchez Gómez después tuvo otras consecuencias. Al alcalde le dijo que encabezaba un gobierno irresponsable e insensible, y que si lo apoyó antes fue porque había creído en su plan de trabajo, que incluía el combate a la corrupción y detener los gastos excesivos . “Pero lo que ha subsistido es la falta de combate frontal a la corrupción; prevalece la opacidad, el amiguismo y lo más grave: el alejamiento con la ciudadanía. Mi visión de lo que debiera ser el gobierno hace imposible mi permanencia en él”, dijo Moreno nada más para reafirmar que Sánchez Gómez había creado una “vergonzosa distancia con los principios de Morena”.

El alcalde le respondió que ni siquiera estaba enterado de lo mal que Moreno la estaba pasando en la secretaría del Ayuntamiento porque nunca le comunicó nada. “Durante sus dos periodos en el puesto, el ex secretario tuvo incontables oportunidades para hacerlo, ya fuera en reuniones de Cabildo, en reuniones de Gabinete con los directores del gobierno municipal, o en las múltiples reuniones privadas que sostuvieron el presidente municipal y el licenciado Moreno”, dijo el alcalde en un comunicado público.

Pero si el alcalde no quiso comprarse un pleito con Moreno, quien sí lo hizo, y lo encontró en barata, fue el senador Higinio Martínez. Moreno Bastida, escribía el columnista Juan Gabriel González a finales de noviembre de 2021 “ha interpuesto (una demanda) contra Martínez Miranda al interior de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia partidaria (CNHyJ), misma que se perfila para una nueva exhibición de traiciones y venganzas”. El columnista también recuerda que “ambos son senadores por el Estado de México, Higinio propietario y Ricardo suplente, encomienda que constitucionalmente concluye hasta septiembre el 2024, pero la prioridad –parece- son las elecciones 2021 y 2023. Las únicas dos razones por las que Martínez Miranda puede botar su encargo legislativo son: la presidencia del partido en el Estado de México o la candidatura a la gubernatura mexiquense. Luego entonces, Ricardo Moreno tendría que asumir la curul, por lo que su proyecto político tendría un alto grado de incertidumbre en el futuro inmediato. Por eso Higinio Martínez sugiere que al GAP no le conviene tener un alcalde de Toluca de menos de tres años, bajo el escenario de que Ricardo llegue a ser el próximo presidente municipal”.

La mano izquierda con la que Ricardo Moreno saludó a los asistentes en su conferencia de prensa se parece mucho a la derecha con la que avaló la llegada de Higinio Martínez, hace tres años.

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