18 enero, 2026

José Gómez, un documentalista de Toluca

José Gómez, un documentalista de Toluca

Miguel Alvarado

Toluca, México; 13 de marzo de marzo de 2021.

Al Señor de las Bestias no le va bien en las calles porque a nadie que viva sin casa le puede ir bien. Pero este hombre, que ahora debe tener 79 años, ha sido para algunos una distopía en un lugar donde se cree que no pasa nada. En algún momento lo acompañaron 16 perros en sus recorridos por la ciudad. Siempre con un palo, que le servía para guiar a la manada y también para tirar mandobles y defenderse, Porfirio, Claudio Lamarque o Alejandro Saldívar prefirió no vivir como se acostumbra y por eso las paredes de la casa que levantó a lo largo de los años le alcanzaron para dibujar, para conocerse de memoria las calles en una ruta que atravesaba las vías del tren, allá por el barrio de Tlacopa, y también para impresionar de alguna manera a algunos de los habitantes que lo veían todos los días.

Porfirio, Claudio o Alejandro es un misterio pero también una revelación: es la verdad de la pobreza, la orilla de la exclusión, el presente de los que no tienen nada y el futuro de los que nada tendrán. También es la pérdida irremediable y la representación angustiosa de una elección que gracias a los años ha perdido su centro, su razón, su sentidos vitales y mortales. Y por otra parte también representa lo contrario.

Don Porfirio, como se le llama en una ciudad cuya identidad se fundamenta en no tenerla y por eso un conglomerado de antivalores, y por eso ahora es criminal como la boca abierta de un lobo que desaparece a sus habitantes, y por eso es como oculta, como siniestra, es un referente pero nadie sabe bien por qué. Porfirio, Claudio o Alejandro, el Señor de las Bestias, encarna contradicciones, la rotunda realidad que se deshace todos los días y la idea de que más allá, en medio de las noches, hay un éxito, una orilla en la cual por fin puede uno quedarse.

Entonces tiene perros -ahora no tantos- y camina por las calles como si fueran suyas porque se detiene donde se le antoja y se sienta en las sombritas de los árboles o de las casas con portones aéreos. Trae un plumón negro, de esos gruesos de la marca Esterbrook y dibuja donde le place una figura humana con rostro de chino, como de mandarín y junto a ellos escribe cosas raras pero chidas: “la influenza es culpa de los gachupines”, decían sus letreros en 2008.

José Gómez Nájera, un documentalista de Ixtapan de la Sal, en el Estado de México y afincado en Toluca, decidió seguir a Porfirio desde la perspectiva o testimonios de quienes de alguna forma lo trataron, lo conocieron e incluso lo dibujaron y pintaron. Pudo juntar material y con eso dio forma a una historia que ahora circula en algunas plataformas digitales. Su trabajo muestra al Señor de las Bestias caminando hábilmente por la ciudad, platicando, cuidando a sus perros, enfrentándose a la policía infame. Las filmaciones, realizadas casi todas por Miguel Ángel Oscós -su biógrafo más cercano e importante en la vida de Porfirio porque ayudó a encontrar a su familia- presentan al hombre y a sus perros pero ahora de carne y hueso, despojado del personaje que la ciudad le exigió, caminando por la noche hacia algún lugar indeterminado.


“Tú ya conoces las leyes. Puedes estar un tiempo y luego te corren. Tienes que pasarte a otro lugar. Y así siempre, siempre”, dice el Señor de las Bestias mientras avanza hacia los trenes,  recordando los dibujos, las vidas que a veces se le despintan.

– Cuando iba a Toluca veía al señor andar en las calles y por eso quise retomar eso desde la figura de don Porfirio. Pasaron dos años hasta que en 2018 ganamos el estímulo estatal a la Creación y Desarrollo Artístico -que hoy ya no existe- y con eso formalizamos el proyecto- dice José Gómez, de 26 años.

En 2008, por ahí, el centro de la ciudad se llenaba de dibujos de chinitos y gachupines, que se quedaban asidos misteriosamente a las paredes de los portales, a las bardas de las casas, a los fierros amarillos de los pasamanos públicos, incluso a los cristales de los negocios, los semáforos y las banquetas. El Señor de las Bestias escribe y pinta muros mientras todos especulan acerca de su pasado. En 2012 tenía 70 años, y una nota del portal electrónico de La Prensa afirmaba que el Señor de las Bestias era “licenciado en Ciencias Políticas por la UAEM, maestro de política internacional por la UNAM y ex tesorero municipal durante la administración de Yolanda Sentíes” y que en aquel entonces vivía en un barranco, en la estación del ferrocarril. Otras fuentes en redes sociales lo ubican como Alejandro Saldívar González, licenciado en Ciencias Políticas del Instituto Científico y Literario, maestro en Política Internacional en la UNAM, director de la Tesorería de Toluca de 1988 a 1990 y secretario particular de la alcaldesa Yolanda Sentíes Echeverría en esos años.

En 2013 fue internado en una unidad médica de Ixtapaluca debido a un problema de salud. Quienes lo atendieron en esa ocasión dieron un diagnóstico más cercano acerca de la personalidad de este personaje: trastorno sicótico y posible esquizofrenia paranoide. Por eso lo internaron en el hospital Granja la Salud, para enfermos mentales. Se reportó que tenía un hermano en Sinaloa y que sería dado de alta y trasladado con él en cuanto la hernia que padecía pudiera curarse. Otra versión señala que Porfirio, ya enfermo, fue internado y el ayuntamiento de Toluca buscó a sus familiares, en 2014.

Las ausencias de Porfirio no pueden ser explicadas de manera adecuada en su biografía, aunque para José Gómez eso que no se sabe potencia el mito. El documentalista comenzó su investigación hablando con quienes habitan en la zona de los trenes porque ese era, digamos, el barrio de aquel hombre, quien pintaba sus chinos en los vagones. Gómez precisa que entre 2014 y 2019 la familia del Señor de las Bestias se lo llevó, que él contactó con ellos y que consiguió incluso que le enviaran fotos, en las cuales aparecía alguien muy distinto, lo cual significa que hubo un transformación en esa ausencia y se reflejó en que Porfirio comenzó a pintar a color porque su expresión también cambió.

-Conozco un movimiento grafitero, que pinta los vagones y que se da a nivel mundial. Esos trenes que pasan por Toluca llegan a diferentes partes de Estados Unidos y mi descubrimiento es, digamos, dramático. A don Porfirio lo conocen en Los Ángeles, California, donde existe un movimiento que lo apoya y que identifica a los chinos como una firma. Comienzan a mirar a México preguntándose quién es el autor. Entonces su personaje trascendió fronteras

Y de tanto que se siguió a don Porfirio, de tanto que se moldeó su enigma en torno a él, el documental Vestigios, fue realizado.

– Empezamos a dar forma al documental en un momento en el que nada se sabía de don Porfirio, porque no estaba en la ciudad. Escribí el guion y me encontré con muchas cosas. Resulta que a mitad del 2019 a don Porfirio se le ocurre regresar -dice Gómez, que trataba de encontrar el legado urbano que quizá el Señor de las Bestias hubiera dejado. A algunos artistas locales les llamaba la atención los dibujos de aquel hombre. Por eso el documental recopila testimonios de un fotógrafo, un pintor, un diseñador, entre otros.

Entonces, a mitad de la realización, don Porfirio reapareció y aunque José Gómez trató de seguirlo, le fue complicado.

-La familia de don Porfirio se lo llevó al norte del país porque el invierno es muy crudo en Toluca, pero su reaparición nos hizo repensar la historia. Se trató de decir que don Porfirio es independiente y que está en las calles porque quiere, que su historia va más allá de la lástima que se pueda sentir por estar en esa condición, porque hay una historia más grande.

Hoy Porfirio hasta un mural tiene, una especie de grafiti muy bien hecho que alguien trazó en una de las bardas del Mercado 16 de Septiembre. Desde ahí y sin mayores aspavientos se convirtió en el símbolo de una ciudad que no tiene mayor identidad que un equipo de futbol y un establecimiento de tortas en los Portales. Porfirio o como sea que se llame el hombre de la barba larga, no sólo encarna a su personaje, el del Señor de las Bestias. No es un artistas pero sí el representante de algo que no queremos ver, pero que cuando miramos resulta nuestro reflejo.

-El documental quiere responder cómo llegó, qué pensaba don Porfirio. Porque parecía bastante cuerdo. No era un indigente normal en el sentido de que lo veías tirado, ebrio, drogado. Platicaba cosas y contaba historias, era como un juglar en la calle, que repartía lo que sabía. Entonces quise conectar las historias en torno a él. Sí vivía entre cartones, sí era sucio, sí olía feo y todo eso despectivo que puede usarse para describirlo. Pero él no dependía de los demás. Él hacía sus dibujos y los vendía aunque algunos eran hostiles con él por pintar las paredes o por alguna actitud que mostrara. En un momento quisimos tomar a otros como él pero después pensamos que no era justo para nadie- dice el creador.

A don Porfirio era imposible no verlo porque además le encantaba llamar la atención. Se instalaba en los parques y con su palo, hablando en voz alta, parecía un predicador. Le gustaba la escena y por supuesto la marca de los chinos. Desde el punto de vista de José Gómez, tenía una necesidad de conectar con los demás. Toluca, dice, era su escenario, un espacio en el que podía desarrollar su personaje.

– Un sector de artistas ve en don Porfirio a alguien que hace cosas que enriquecen a la ciudad. Pero otro, el gubernamental, no está de acuerdo con su presencia e incluso trata de ocultarlo. Tratamos de hablar con algunos que lo siguieron y que trabajaban en el gobierno pero nos negaron información. Pero aunque quieran negarlo, al final sí les importa porque es un referente de Toluca.

José Gómez ha realizado documentales y antes de Vestigios trabajó en comunidades de Ixtapan de la Sal. Ahora realiza un documental audibiográfico en el que habla sobre la muerte, un tema importante para él porque hace no mucho perdió a su madre. La pérdida, el duelo, el cambio que se sufre después de esa experiencia le interesa como proceso de transformación porque las emociones le apasionan, las diferencias entre uno y otro, que a veces nos acercan pero también nos distancian. Esto ayuda también a entender que ser cineasta en Toluca depende de resolver el gran obstáculo de la financiación “porque cómo les pagas a quienes te apoyan”.

-Hay una generación que, como siempre, está migrando a la Ciudad de México, pero que le está apostando al cine de verdad, que quiere no sólo vivir de ello sino aportar algo. Hay toluqueños con proyectos en todos lados que quieren contar historias de estos lugares. En mi caso, afortunadamente Filmin Latino (un portal web que alberga producciones nacionales) la mayor casa de México, recibió mi trabajo- apunta el documentalista.

-¿Qué opinas de plataformas como Netflix, que te ofrecen ciertas producciones con un perfil determinado?

-Yo creo que está bien, aunque hay alternativas. Yo pago muchas plataformas porque ofrecen otras cosas como Retina Latina, que se salen del esquema comercial y te pueden ofrecer otra experiencia. Si pagas, apoyas a un sector que está atorado en todo el mundo.


El trabajo de Gómez no está tan alejado de la actividad periodística, como él mismo dice, porque el abordaje de la narrativa resulta lo más importante. Fenómenos como el narco, los feminicidios y la violencia deben verse de forma crítica: pararse y plantarse en un punto para decir lo que uno pieza al respecto.

En la esfera de Gómez, hay tres documentalistas que lo influyen de alguna manera. Uno de ellos es el chileno Patricio Guzmán, poseedor de abstracciones visuales muy poderosas. Otros dos son los mexicanos Tatiana Huezo, que recopila los fragmentos que ha dejado la violencia en México y Everardo González, el auto de La Libertad del Diablo, que cuenta la historia de sicarios mexicanos y sus víctimas. Esos tres.

Murakami, la música electrónica y de cuartetos, así como la fotografía, nutren también al documentalista en su andanza narrativa. Prefiere el teatro y habla muy bien del que se hace en Toluca. “Si no fuera documentalista tocaría la batería, sería músico”, dice al final quien prefiere el basquet al fut y que en sus horas libres trabaja en producciones audiovisuales cuando no está haciendo documentales y colabora en Liminal Producciones, donde se muestran cortos de alta calidad.

Vestigios, el documental del Señor de las Bestias, puede verse en este enlace.

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