18 enero, 2026

Columna literaria Post It

Columna literaria Post It

Daniela Albarrán

Cuando comencé a leer podía pasarme, literal, todo el día echada en mi cama o en un sillón leyendo; leía mucho y muy rápido, libros de más de 500 hojas en una semana, literatura clásica, novela decimonónica, y no me costaba nada de trabajo, lo disfrutaba enormemente; a la par, iba a muchas librerías de viejo y me encantaba el olor de los libros, descubrir ahí títulos que jamás en la vida había visto o siquiera sabía que existían.

Pero más o menos, desde que entré a la facultad, y a pesar de que la carga de estudios, a veces era ardua, poco a poco me dejaron de interesar los libros largos y las librerías de segunda mano dejaron de interesarme porque los libros que encontraba ahí ya no eran de mi interés. Sin embargo, lo que más me preocupaba era que ya no podía leer con la avidez que tenía cuando era adolescente.

Durante mis estudios podía echarle la culpa a que a veces no tenía tiempo, entre las clases y el trabajo, muchas veces era imposible, aun así, encontraba cierto espacio y cierto tiempo para leer. Pero mientras más años pasaban esa capacidad de lectura iba disminuyendo, tanto en tiempo, como en calidad, pues muchas lecturas que hice en esos años, mi memoria los ha olvidado; los libros que leía ya no me gustaban, no me llenaban, no me interesaban, los leía porque sí.

Todo eso provocó que me pusiera a pensar en la causa real de porqué no podía leer como antes ¿ya no me gustaba leer?, ¿los libros que leía eran malos?, ¿había perdido la voluntad que implica la lectura? Creo que todo un poco de todo eso, pero, sobre todo, creo que es culpa del internet.

Y es que ahora, cada vez que me propongo leer un libro, apago mis notificaciones, y trato de hacer todo lo posible para concentrarme en mi lectura, pero es cada vez más difícil, y en esta cuarentena a pesar de que he tenido todo el tiempo del mundo para leer, no puedo porque siempre, siempre se me atraviesa el sonido del celular, o la angustia de ver la pantalla, aunque no tenga ninguna notificación.

Entender eso me llevó a comprender algo que está sucediendo con la literatura que se está escribiendo en este momento en el que vivimos. Los escritores cada vez escriben cosas más breves, y no los culpo pues si yo como lectora me cuesta cada vez más concentrarme en un texto largo, no me imagino como le harán los que escriben, ¿cómo concentrarse durante una jornada larga en la escritura o en la lectura? Creo que es imposible, por eso cada vez se escriben más cuentos y menos novela larga; antes reprobaba eso, siempre he pensado que entre más larga la novela, más calidad, pero ahora pienso distinto, creo que no podemos evitar la inmediatez y la rapidez a la hora de escribir y de leer.

Ni modo, somos hijos de nuestro tiempo, y como buenos millenial que somos escribimos y leemos desde la inmediatez, desde la rapidez de la banda ancha que nos da  nuestro internet.

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