Miguel Alvarado
Toluca, México; 22 de diciembre de 2020.
A cuatro días de la vuelta al rojo en el semáforo de contingencia contra el coronavirus, en la capital del Estado de México comenzaron los confinamientos en zonas de alta movilidad, por lo menos en lo que toca a las calles de Isidro Fabela y Cinco de Mayo en los tramos que rodean a la terminal de autobuses. Ahí, la policía ocupó los accesos e impidió la apertura de comercios establecidos y de ambulantes. Estos últimos, sin embargo, se movieron unos metros e instalaron algunas lonas con sus productos, sobre la avenida Tollocan.
Los autobuses dejaron a los pasajeros sobre otras calles y solamente los camiones con destino a otras ciudades encontraban paso. Hasta ayer había un total de 133 mil 823 casos positivos al virus y por lo menos 17 mil 656 muertes a consecuencia del mismo.
Con mes y medio de retraso y con un repunte de infecciones y muertos -en promedio 120 fallecimientos por semana, según fuentes municipales-, estas medida replican la decisión de encapsular el centro de la ciudad e impedir la circulación en las calles principales, lo cual redundó en nudos vehiculares en otros puntos, en el cierre de los comercios del Portal y en el desafío de la población, que no dejó de salir. Los contagios no se detuvieron.
El gobierno del Estado de México esperó demasiado para declarar la vuelta al semáforo rojo. Todavía dejó que transcurriera toda una semana del Buen Fin, un periodo de ofertas en tiendas departamentales y negocios para aprovechar los pagos de fin de año. Esto, a pesar de que al mismo tiempo se presentaba un número de muertos inusual sobre todo en el norte del municipio, como pasó en la pequeña colonia de la Aviación, del pueblo de San Pablo Autopan, donde murieron al menos 26 personas en un mes. El gobierno del Edoméx esperó aunque ya había alertado a su aparato burocrático, funcionarios públicos que estaban enterados del repunte de las cifras y de lo incontrolable de los fallecimientos. Secretarías como las de Cultura y Seguridad reportaron para inicios de diciembre una alza sin precedentes en el número de contagios, que alcanzan las centenas en algunos casos, trabajadores de Cultura señalaron que la secretaria estatal, Marcela González, dio positivo a coronavirus después de una reunión de trabajo con su equipo cercano, y de la cual resultaron infectados otros funcionarios, incluyendo a miembros de las diferentes orquestas del Estado de México.
Un día antes de que se anunciara el regreso al semáforo rojo, un audio con un mensaje grabado por el gobernador mexiquense, Alfredo del Mazo, circuló en redes sociales.
En él se anticipaba el regreso a la zona de máximo contagio desde el 23 de diciembre y hasta el 10 de enero. Este mensaje fue descalificado por el gobierno de la entidad, pero un día después, el gobernador daba de todas maneras el anuncio, aunque las fechas eran distintas. El semáforo rojo entraba de una vez. El reportero local Arturo Espinoza asegura que el gobierno del Edoméx pretendía esperar todavía una semana más para declarar el semáforo rojo, y que el audio era una grabación real que alguien del equipo de Comunicación Social estatal -a quien detuvieron y le levantaron cargos- filtró a medios y después a redes. Por eso, entre otras circunstancias, ya no se pudo aplazar ese anuncio.
En noviembre de este año el secretario de Salud, Gabriel O´Shea, comparecía ante diputados de la LX Legislatura local, los cuales exhibían un cúmulo de deficiencias respecto al conocimiento de la pandemia. O’Shea señalaba que no había una razón sólida para regresar al Edoméx al rojo, y dio sus motivos: no había aumento de enfermos, no había desabasto de insumos y tampoco había déficit de camas en hospitales estatales. La realidad era otra y diputados y funcionarios la evadían desde los reclamos mutuos que se lanzaban públicamente. Una semana después trabajadores de la clínica 220 del IMSS en Toluca mostraban videos en los que se veía a ambulancias llegar, una tras otras, a las puertas del ese hospital para dejar pacientes enfermos de covid-19. Las filas eran interminables y los trabajadores señalaron que, además, los insumos se habían terminado.
-Váyase a su casa, no lo podemos atender porque no hay material para trabajar ni tampoco tenemos lugar- le dijeron a José Martínez, de 75 años, que esperó una semana antes de tener la certeza de que estaba enfermo. Entonces lo llevaron al hospital Nicolás San Juan, pero en cinco minutos estaba de vuelta en su casa. Tuvo suerte, porque gracia a un conocido pudo ser ingresado a la clínica 220 del IMSS, días después. Él tuvo suerte, pero otros, como Alfonso Gómez, un mecánico de 50 años a quien regresaron también en los hospitales y tuvo que pasar el resto de su enfermedad en casa. Pero el desenlace fue la muerte, la de él y la de ocho de sus parientes, que también se habían infectado. En Toluca, dice Nicolás Gochy, otro reportero local, muere uno de cada 740 habitantes y a la fecha hay mil 117 fallecidos
Del Mazo dijo hace cuatro días que la ocupación hospitalaria estaba en 75 por ciento, al misma que tiene la ciudad de México. Se cuidó de no decir lo grave que es la infección para ahora. El valle de México, un conglomerado de miseria y violencia en el que viven casi 20 millones de personas, es un monstruo que ya despertó ante el embate del virus pero que sigue dormido desde la narrativa de los gobiernos, que se limitan a decir que es “la zona más difícil de controlar, esto lo hemos dicho una y otra vez. Porque […] reside la cuarta parte de la población mexicana, aun cuando se tienen que tomar nuevas medidas de confinamiento […] la epidemia se controla en la comunidad”, dijo el subsecretario federal de Salud, Hugo López Gatell este día.
En el polo opuesto, el sur mexiquense pobre y bajo dominio del cártel del narco de la Familia Michoacana, ha bloqueado otra vez las fronteras de sus municipios, los cuales también habían cerrado los accesos durante el primer confinamiento. Esa es una decisión que se atribuye a los jefes del narco de las distintas plazas, y cuyos resultados se vieron en el número de contagios y muertos, que apenas pintan en las estadísticas oficiales.
Amatepec implementó filtros de paso restringido en los pueblos de San Felipe, La Goleta y El Sitio, operados por policías estatales y municipales, que dan paso a habitantes de las localidades, a servicio de Urgencias y a camiones de reparto de insumos. Los filtros de paso estarán colocados las 24 horas hasta el 11 de enero. Los violentos Amatepec y Tlatlaya no dejan entrar y las líneas de camiones pueden llegar hasta Tejupilco. Amatepec tiene 5 muertos, Tlatlaya apenas uno y Tejupilco, la frontera con el valle de Toluca, registra 42.
La llegada de las primeras vacunas de la empresa Pfizer a nuestro país se anunció para mañana y entre el 23 de diciembre y el último día de enero de 2021 se colocarán un millón 417 mil dosis, en un primer lote que ha comprado 34 millones de dosis de vacunas.
Para marzo, dice, el alcalde de Toluca, Juan Rodolfo Sánchez, si no se ha conseguido detener la letalidad del virus, habrá en la capital mexiquense mil 500 muertos aproximadamente.



