12 febrero, 2026

La línea blanca de Isidro Fabela

La línea blanca de Isidro Fabela

Miguel Alvarado

Toluca, México; 3 de febrero de 2021.

Un proyecto de ciclovía que impulsan colectivos de Toluca fue aceptado en octubre del año pasado por las autoridades municipales. Algunas de las calles que tendrán esa pista serán el Paseo Colón e Isidro Fabela.

Pero desde entonces, al menos en la avenida Isidro Fabela, solamente se ha pintado una raya blanca que corre con la calle casi de principio a fin. Los colectivos suponían que pronto esa vía estaría lista pero se atravesó todo: la pandemia, el semáforo rojo y los propios tiempos de la burocracia, que se atoran todavía más si no se cuenta con atención presencial. Así, el proyecto de las ciclovías terminó por convertirse en una promesa más, la cual fue subrayada por una línea blanca, inmensa y por ahora inútil.

Hoy, el Colectivo Sí a la Ciclovía, ha recabado mil 600 firmas para presionar también al gobierno estatal y conseguir que se vuelva a echar a andar. Sin embargo, la tardanza burocrática no es el obstáculo principal porque los comerciantes instalados sobre la avenida Isidro Fabela ya protestaron.

-No es que estemos en contra de la ciclovía- dijeron ellos la semana pasada- es que primero no nos dejará descargar nuestras mercancías y después no dejará que los clientes se estacionen. Eso no lo han visto los que la impulsan.

El reclamo es todavía de pancartas y opiniones, pero esa postura ha escalado en simpatía entre los comerciantes, cuyas actividades se han visto mermadas por la pandemia. Por eso, cualquier cosa que les impida realizar su trabajo, aunque sea una ciclovía, es vista como generadora potencial de pérdidas.

La instalación formal de las ciclovías inició el 2 de diciembre pasado en Colón y el 12 de enero en Isidro Fabela. Las firmas pretenden demostrar que son muchos quienes reclaman el término de las obras aceptadas. “Con esta acción buscamos que ambos niveles de gobierno sepan que estamos a favor de la instalación de ciclovías emergentes con características técnicas, que propone el “Manual de Calles: Diseño vial para ciudades mexicanas”, editado por la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) y que prioricen la vida de las personas que usamos la bicicleta”, dijo Karla Corona, vocera de la colectiva ciclista en una conferencia virtual el 3 de febrero de este año.

El colectivo a favor de las ciclovías mantuvo una postura de comprensión ante los reclamos de los comerciantes pero también de difundir con mayor énfasis los beneficios de la obra, que tiene como objetivos hacer una ciudad más vivible, recuperar espacios para las personas, proteger a los ciclistas y abatir los niveles de contaminación. Quienes “integran la colectiva han estado atentas al desarrollo del proyecto e insistieron en que la ciclovía por la derecha es compatible con el flujo vehicular, por lo que no se trata de una imposición hacia nadie. Más bien, es un rediseño de la calle que dará un espacio seguro a quienes por decisión o por necesidad, se mueven en bicicleta diariamente y está respaldado por los manuales internacionales del más alto estándar”, dijeron, y que la instalación “no es una batalla entre personas, la autoridad debe buscar el consenso entre la ciudadanía y dejar claro que los derechos humanos no son negociables, como es el caso del derecho a la movilidad”, dijo uno de los integrantes, Adrián Chavarría.


Los comerciantes propusieron que la ciclovía se construya sobre el camellón, pero el colectivo señaló que no es posible porque ese adecuamiento requiere de una obra mayor, además de que resulta peligroso para los usuarios debido a las vueltas a la izquierda de los automóviles que implica el trazo.

La propuesta de las ciclovías no es nueva pero nunca se ha concretado. El estudio del Sistema Integral de Movilidad Sustentable para el valle de Toluca, elaborado por el Centro Mario Molina, proponía, durante el sexenio del gobernador Eruviel Ávila, “la construcción de una red ciclista regional de aproximadamente 116 kilómetros que contempla la construcción de 104 kilómetros adicionales a los 12 kilómetros”. La inversión que se calculaba entonces era de 36 millones de pesos que se sumarían a otros 80 millones de pesos que se usarían para convertir en calles completas a los corredores estructuradores de la ciudad.

II

Ve su manubrio y sigue pedaleando. Salió hace rato de una fábrica desde el Paseo Tollocan, casi para llegar a Lerma y ahora se va a su casa. Salió a las 5 de la tarde y ya lleva 30 minutos subido, dándole, como dice él y los otros que van con él. Van en grupo porque viven en el mismo rumbo, al norte de la ciudad, en San Pablo Autopan.

– Está cabrón pagar los 12 varos de camión diarios. Doce de ida y doce de vuelta. Súmale nomás en lo que sale la semana. Luego a veces me aviento sábados y domingos. Y eso nada más de lo mío. Mejor la bicla- dice Agustín Romero mientras ríe deteniéndose para tomar aigre, como dice que es el aire, el que todos respiran y que está lleno del coronavirus, y que ya se llevó a unos cuantos en donde trabaja. Y cuando dice eso, entonces deja de reír y en su cara sólo queda el agujero enorme de la congoja, la boca torcida que deja ver todos los dientes. Entonces escupe y su saliva hace un arco que termina salpicando al que está adelante, a la rueda de su bicla.

En el Estado de México, 21.23 por ciento de los accidentes de tránsito resultan en la muerte de los ciclistas y los peatones involucrados, dice el estudio Accidentes de tránsito terrestre en zonas urbanas y suburbana del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), del 2019, y precisa que uno de cada cinco accidentes termina fatalmente para esos actores.

– ¡Ora, cabrón!- le dice, volteándolo a ver- ponte tu cubrebocas, al chile.

Y todos ríen porque son jóvenes y tienen trabajo. Tienen sus bicicletas y en su familia nadie se ha enfermado, no les duele ni una muela. O eso dice, porque también por sus ojos, que son como luciérnagas, se ven las sombras, pasan las sombras, se quedan ahí.

-Pero mi buena suerte puede cambiar- dice Agustín, ajustándose el cubrebocas, como si eso pudiera conjurar algo. Su grupo, de unos 20, se divide y unos se van por la avenida Del Mazo y otros le dan por Isidro Fabela porque todos van al norte pero a distintos pueblos. Ahí en esa calle hay una raya blanca que delimita el carril derecho, el primero de los tres que tiene la calle, el que corre pegado a la banqueta, a los negocios, a las casas, a lo que haya ahí.

El informe del colectivo Manu Vive decía en 2019 que entre enero y abril de ese año hubo 72 muertos atropellados en el Estado de México y que Toluca era quinto lugar a nivel municipal en el mismo número, pero Agustín no sabe de números sino del apremio por llegar a su casa y en la mañana, de la angustia por no llegar tarde al trabajo.

Agustín le da duro al pedal pero aquí se frena, se cuida porque se le vienen encima los camiones y los coches estacionados le estorban para maniobrar. Así que se para de tanto en tanto y cada vez vuelve a tomar impulso. ¡Trash, trash!, le responden los pedales cada vez que debe agarrar fuerzas y su lucecita blanca o roja -no recuerdo bien- parpadea pegada al asiento para que lo vean cuando se haga de noche.

– Nel, pus aquí nos cuidamos los que vamos, y si vamos solos, pues nos cuidamos solos, porque lo más peligroso no es el camión sino que te asalten en cualquier tramo- dice en otra parada mientras se toma el resto del agua que lleva en su mochila. Entonces agarra y tira el envase peor se arrepiente porque lo están viendo y mejor se va por él- no digo que no nos atropellen, se han llevado a varios los camiones, los coches, pero son más los que han asaltado. Nos ayudamos en lo que podemos porque nadien nos va a ayudar y no podemos estar esperando que vengan y que nos lleven de la mano porque además no lo van a hacer.

Y cuando dice eso, otro le dice que su mamá va a venir por él para llevarlo de la mano y los que están ahí se carcajean porque se imaginan eso, que venga la madre de Agustín que no tiene más remedio que medio reírse mientras ve lo que le falta recorrer. En la glorieta de La Maquinita unos se van para arriba y otros siguen derecho. Ya se ha terminado Isidro Fabela y ahora viene “lo más chido porque hay que darle con cuidado porque ahora sí vienen los camiones de a deveras”, dice Agustín mientras sele queda viendo a un tráiler que va para donde va él.

-Nadien nos ha venido a invitar de nada. Pero alguien me dijo que unos chavos quieren poner unas ciclovías. Pues sí, si nos ayuda a ir más rápido, que las pongan. Pero nadien nos ha dicho nada. Que nos digan, aquí andamos siempre, en el camino-, y dicho eso entonces se arrancan. En un minuto ya no se ven las lucecitas blancas o rojas -no recuerdo binen- de las bicicletas, que ha colgado del asiento para que evitar que los arrollen.

Y pus no, nadie les ha dicho.   

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