Miguel Alvarado
Toluca, México; 22 de junio de 2020. “El riesgo real que presenta el río Verdiguel es constante porque tenemos problemas en muchos puntos donde la bóveda ya está colapsada, aunque se mantiene un monitoreo permanente”, dijo el alcalde de Toluca, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, al presentar obras de hidráulica que ayudan a que la corriente del río Verdiguel, que atraviesa la ciudad, se controle mejor.
Ya inició en Toluca la temporada de lluvias y desde febrero el diagnóstico del municipio acerca del Verdiguel no era alentador. A finales de agosto del 2019 tuvieron que cerrar oficinas de la Secretaría de Educación del Estado de México, pues la planta baja y el estacionamiento habían presentado daños después de que se inundaran después de que la estructura de la bóveda se debilitara. Ahí debajo hay una bifurcación más pequeña que el afluente que lo antecede.
Sobre esto, Rubén Tovar Díaz, director de la Comisión de Agua del Edoméx, dijo que se debieron demoler 60 metros de estructura para saber cómo estaba constituida. “Los estudios hidráulicos dicen que debe haber una estructura rectangular. Se acopló una estructura nueva con una vieja. La sección quedó reforzada con muros de hasta 5.50 metros de altura en su parte superior. Con estos cálculos se logró incrementar su capacidad, y en esta zona no habrá problemas, pero solamente se minimizan los riesgos”.
También se trabajaron en estructuras de bombeo que permiten el desalojo del agua hasta el río Lerma, y para mejorar la condición del Verdiguel se tiene que disminuir el escurrimiento para que la parte baja permita su regulación. Esto implica que el cauce se desvíe hacia el Parque Alameda 2000 y también hacia un socavón abandonado.
Alerta permanente
El Atlas de Riesgos 2018 de Toluca emitió una alerta que nadie en la ciudad ha considerado por años: 3 mil 144 metros de la bóveda del río Verdiguel se encuentran en condiciones de riesgo inminente, y en esa misma ruta hay detectados 158 inmuebles que se encuentran sobre o junto a la bóveda; además, la longitud que recorre en la zona territorial de riesgo es de 5 mil 843 metros, extensión sobre la cual hay 240 inmuebles.
A pesar de que se han implementado algunas obras de mantenimiento y adecuaciones para aliviar el cauce, como la reconducción de la bóveda y la construcción del colector de alivio por debajo de la avenida Lerdo, entre la calles de Primo de Verdad e Ignacio López Rayón, el Ayuntamiento ha dicho que “por las características de la bóveda es complicado realizar el mantenimiento permanente (…) a esto se deben agregar las sobrecargas causadas por la creación de nuevas edificaciones, las cuales incorporan sus descargas de aguas residuales a la bóveda”.
Una de estas obras nuevas es el centro comercial Paseo Molino, propiedad de la ex alcaldesa de Toluca, Martha Hilda González Calderón, y del que se estima, costó cerca de 80 millones de pesos. El Molino tiene además un complejo de 176 departamentos de lujo y 151 oficinas, distribuidos en tres torres de 15 pisos cada una, los cuales se venden aún entre uno y medio y siete millones de pesos. Esta enorme mole ocupa una extensión de más de 7 mil 500 metros cuadrados y se comenzó a construir hace 5 años arriba de la bóveda del río Verdiguel, cuyo cauce tiene origen en las faldas del Nevado de Toluca y que originalmente se llamó Xicualtenco, “El de las floridas márgenes”. Posteriormente, en el período colonial, se le bautizó definitivamente como Verdiguel.
El Verdiguel fue convertido, desde que Toluca se fundó, en el canal de aguas negras de la ciudad, que hoy las recolecta y las deposita en el río Lerma, después de cruzar Otzolotepec y Temoaya. A mediados del siglo XIX comenzaron las primeras obras de adecuación y nivelación, pues en algunas partes por donde pasaba generaba inundaciones. Fue hasta 1900 que el municipio decidió embovedarlo por completo, obra que se realizó por etapas y que aún hoy debe recibir mantenimiento debido a los constantes derrumbes y boquetes que se abren por la ciudad, pues prácticamente la recorre toda, incluido Cacalomacán y la zona norte.
Los vasos reguladores
El Verdiguel atravesaba Toluca a cielo abierto y “nunca debió ser cubierto, y debió respetarse la composición natural que tenía. Era atravesado por puentes de piedra, puentes reculares, dos de los puentes eran del s. XVI. Este río se fue embovedando lo que creó que una enorme cantidad de problemas desde el siglo XX”, dijo el alcalde Sánchez Gómez.
En lo que coincide el alcalde de Toluca es en que uno de los problemas de la bóveda es que reduce el cauce para el paso del agua en diferentes puntos. La bóveda que se construyó no es uniforme en sus proporciones y el agua se agolpa con violencia.
– Es grave porque Toluca está al pie del volcán, en una pendiente marcada que provoca que lo problemático sean las lluvias en la falda norte, pues adquieren velocidades muy altas a la hora de bajar. Hay pendientes de hasta 9 metros. El agua baja con tierra, piedras y basura y al entrar al cauce del Verdiguel provoca el colapso de la bóveda, desde la Nueva Oxtotitlán hasta San Cristóbal, ya en la parte norte de la ciudad- dijo el edil en conferencia pública.
Por su lado, Fernando Álvarez Malo, director de Agua y Saneamiento de Toluca apuntó que se pudo hacer un vaso regulador en el Parque Alameda 2000, el cual administra media hora de lluvia y que sirve para quitar. La obra se hizo entre entre febrero y mayo.
Según el Atlas de Riesgos de Toluca 2018, el Verdiguel alcanza una extensión de 37.15 kilómetros, de los cuales 28 todavía discurren a cielo abierto. La bóveda tiene una longitud de 8 kilómetros y sobre ella o junto a ella se construyeron 398 inmuebles.
Desde 1993 la bóveda del Verdiguel ha presentado por lo menos 20 situaciones de riesgo.



