Ciudad de México; 5 de octubre de 2026
A la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada
A la opinión pública
P R E S E N T E
Este 2 de octubre de 2026 volvimos a las calles para recordar a las y los estudiantes de 1968 y exigir que nunca más la protesta social sea respondida con violencia. Hace unas semanas, después de que familias de Luciérnagas Buscadoras fuimos agredidas por policías sin identificación visible, con cascos y motocicletas sin logos ni número de placas, nos reunimos con usted y con el secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez.
En esa reunión nos dijeron que las motocicletas eran nuevas y que no había dado tiempo de rotularlas. También se nos dijo que los policías habían olvidado ponerse el gafete y que se trataba de un acto de indisciplina. Habían actuado solos.
Y nos dijeron algo muy claro: “en esta ciudad no se reprime”. Pero este 2 de octubre, en las inmediaciones de Tlatelolco, en la Ciudad de México, volvimos a ver policías sin identificación visible.
Vimos golpes, revisiones ilegales, intimidación, detenciones arbitrarias, persecuciones, agresiones y encapsulamientos.
Entonces preguntamos:
¿Otra vez no dio tiempo de rotular las motocicletas?
¿Otra vez se les olvidó el gafete?
¿Otra vez fue solamente indisciplina?
¿O estamos frente a un grupo de policías que está operando de manera irregular y que debe ser investigado?
No queremos otra explicación.
Queremos una investigación.
Queremos saber quiénes son, quién los dirige, quién ordenó su despliegue y bajo qué protocolos actuaron.
Queremos que se investiguen las agresiones y el uso de la fuerza y que se castigue a todos los responsables.
Porque el 2 de octubre no puede ser solamente una fecha para recordar la represión de 1968 mientras en el presente seguimos viendo prácticas que generan miedo e intimidación contra quienes salen a las calles.
La memoria también obliga a transformar el presente.
En un país donde miles de jóvenes han desaparecido, el enojo de las juventudes no puede ser tratado únicamente como un problema de seguridad.
Los jóvenes tienen derecho a organizarse, cuestionar, protestar y exigir justicia.
Las familias de Luciérnagas exigimos:
No a la represión de la lucha social.
No a la criminalización de las juventudes.
No a policías que actúen desde el anonimato.
Sí a la investigación y rendición de cuentas.
Sí a garantías reales para ejercer el derecho a la protesta.
También exigimos a las instituciones educativas del país que garanticen la seguridad de sus comunidades y cuenten con protocolos claros para atender las denuncias de estudiantes, especialmente frente a situaciones de cualquier tipo de violencia, amenazas, acoso, desaparición o criminalización.
Las familias buscadoras sabemos que los problemas graves no se resuelven aislando a quienes los padecen.
Para problemas tan graves, necesitamos soluciones colectivas.
Queremos instituciones que escuchen, investiguen y respondan.
Queremos una ciudad donde manifestarse no signifique ponerse en riesgo.
Queremos una ciudad donde las juventudes puedan exigir un futuro sin ser golpeadas por quienes deberían proteger sus derechos.
Y queremos que el Gobierno de la Ciudad responda una pregunta sencilla:
Si en esta ciudad no se reprime, ¿qué fue lo que vimos este 2 de octubre?
2 de octubre no se olvida.
La protesta no se criminaliza.
Las familias no se callan.
Las juventudes no están solas.
Atentamente
Luciérnagas Buscadoras


