Carla Valdespino Vargas: texto. Karen Colín: diseño.
Toluca, México; 24 de febrero de 2022.
Oh diosa poderosa del agua: seas muy bienvenida a la ciudad,
cuyo protector y abogado es el dios Huitzilopochtli.
Mira, señora y diosa poderosa, que vienes a ser favorable a los mexicanos,
tus siervos… que beban de ti, pues sin ti, ninguno podría vivir.
Dale vida a las chinampas y a los peces, pues ellos dan vida al agua.
Oración a Chalchiuhtlicue
Diosa de las aguas terrestres
1.
El sol resbalando entre las hojas y las flores; el viento filtrándose entre las ramas; el canto de las aves y el ladrido de los perritos de las praderas me hicieron olvidar que este pequeño paraíso acuático se encuentra a unos metros de la gran mancha urbana; del centro comercial con el que empieza-termina el Valle de Toluca. Humedales que conviven con grandes complejos industriales, cuyo paisaje urbano se encuentra enmarcado por la estructura del Tren Inter-Urbano no acabado y por una autopista sin mucho sentido, pero que nos acerca a la modernidad.
La belleza de los humedales debe recordarnos que estos cuerpos, en muchos lugares de la Tierra, representan la única fuente de agua dulce para la población. Por desgracia, este tipo de ecosistemas está muriendo debido a la agricultura no sostenible, como el cultivo de palma africana; la extracción de petróleo o gas o debido a la idea de “rehabilitar la tierra” / “ganar tierra” para el cultivo o construcción, factor por el cual se han secado intencionalmente muchos humedales, como ha sucedido en San Pedro Cholula, Ocoyoacac.
La presencia de los humedales en el planeta es cada vez menor, en tan solo 50 años se han perdido el 35 por ciento de ellos, lo que nos lleva a asegurar que desaparecen tres veces más rápido que los bosques. Por desgracia, México no ha respetado el acuerdo firmado en 1971 en la Convención de Ramsar, Irán. Nuestro país se comprometía a la conservación de estos ecosistemas, sin embargo, el 15 por ciento de las 8 millones 657 mil hectáreas de humedales está concesionado a la minería. Por otro lado, muchos manglares se han destruido debido a la construcción de grandes hoteles de lujo, como el manglar Tajamar en Quintana Roo. Es urgente realizar un ordenamiento territorial que garantice la sobrevivencia de los humedales, ya que son los ecosistemas más productivos de la Tierra, característica que, parece, hemos olvidado o hemos querido olvidar.
2. Pausa
Los humedales son cuerpos de agua que se inundan en época de lluvia y pueden secarse en las estaciones con bajo nivel de precipitaciones fluviales; abarcan diferentes ecosistemas como pantanos, turberas, llanuras de inundación, marismas, manglares, ciénegas, praderas de pastos marinos, ciénegas, entre otros. México cuenta con tres ámbitos de humedales: marinos/ estuarios; lacustres y palustres. Cabe mencionar que el humedal más importante de nuestro se encuentra en el Valle Cuatro Ciénegas, Coahuila.
3.
En Mesoamérica, principalmente durante el posclásico, los humedales, cuyo vocablo en náhuatl es chiyautla, estaban íntimamente ligados a la agricultura, tal es el caso de los del suroeste de Tlaxcala donde se dieron las condiciones necesarias para practicar una agricultura intensiva de cultivos básicos, así como la explotación de distintos recursos bióticos y animales. Esta producción intensiva dio pie a lo que se ha denominado como agricultura institucional (destinada exclusivamente a las elites) y agricultura de subsistencia (destinada al resto de la población). El investigador Aurelio López Correal explica la existencia de milpas, dentro de los humedales, destinadas al sostén de las instituciones militares y eran llamadas milpas de guerra. Dichas prácticas fueron posibles gracias a la ingeniería hidráulica que permitió la construcción de canales y acueductos, y dentro de los humedales, de camellones o chinampas flotantes como las que se están desarrollando en San Pedro Cholula, gracias al trabajo del “Colectivo El Humedal”.
Cabe mencionar que gracias a las investigaciones de la arqueóloga Yoko Sugiura, se encontraron vestigios de chinampas en la Cuenca del Río Lerma, lo que indica que dicha tecnología hidráulica y agrícola no fue exclusiva de los mexicas, ya que esta zona, en la época mesoamericana, estuvo bajo la influencia teotihuacana durante el clásico; mientras que la cultura matlatzinca tuvo el dominio en el epiclásico.
4.
Sobre la pequeña balsa de madera recorro el último canal de este humedal. Juncos y tules pintan de verde los canales mientras el viento susurra secretos milenarios al agua. Quizá le cuente sobre la belleza de Chalchiuhtlicue.
Resulta difícil dejar este remanso para regresar a la realidad, realidad inundada de modernidad que destruye para construir. La falsa idea de modernidad nos ahoga tan de prisa que es prácticamente imperceptible; devora a la naturaleza, a los humedales. Resulta imperioso tomar acciones concretas, como lo ha hecho @Colectivo El Humedal, cuyos miembros han dado los primeros pasos para limpiar el agua, para rescatar la vida.







