Rafael Paz/ Gaceta UNAM

Ciudad de México; 13 de febrero de 2021.

El pasado 26 de enero la Corte de Distrito Judicial 299 del Condado de Travis, en Austin, Texas, ordenó la liberación condicionada Rosa Estela Jiménez Olvera, migrante mexicana que había pasado los últimos 18 años de su vida en prisión luego de ser acusada y condenada del fallecimiento de un menor de edad que se encontraba a su cuidado.

Jiménez Olvera cumplía una doble sentencia (de 99 y 75 años, respectivamente), “su liberación fue posible gracias al decidido trabajo de diversos actores que apoyaron a Rosa Estela ante las irregularidades que se mostraron en el juicio de primera instancia ocurrido en 2005. Entre ellos destaca la organización The Innocence Project, con sede en Nueva York, especializada en representar legalmente a personas que se presumen inocentes y la cual asumió la defensa de Rosa Estela en este último proceso judicial”, como explicó la Secretaría de Relaciones Exteriores mediante un comunicado de prensa.


El caso de Rosa Estela fue retratado a finales de la primera década del siglo en el documental Mi vida dentro (2007), dirigido por la cineasta mexicana Lucía Gajá y nominado a la quincuagésima edición del Ariel, entregado por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), en la categoría de Mejor Largometraje Documental.

Gajá, profesora de Realización Documental en la Escuela Nacional de Artes CInematográficas (ENAC), siguió el caso de Rosa Estela después del estreno de su documental y actualmente se encuentra filmando una segunda parte que estará enfocada en sus experiencias al interior de la prisión de máxima seguridad y la vida de los hijos de la migrante. La cineasta explicó el proceso en entrevista para la Gaceta UNAM: “He seguido la historia de Rosa desde 2005, en 2011 regresamos a filmar, porque gracias a la película y el apoyo del Estado de México se contrataron nuevos abogados. Se hizo un nuevo expediente y nuevos testigos pediatras, entonces hubo una audiencia nueva y se reabrió el caso de Rosa por un tiempo. Volví a verla y a que me contara cómo había sido ese tiempo que nos dejamos de ver”.

“Desde la fecha nos seguimos viendo. Hace tres años comenzamos a filmar una nueva película que contará lo que han sido esos 18 años de prisión para ella, es una historia que habla de sus hijos también. Te puedo decir que lo que más me sorprendió en el 2011 cuando regresé a verla, y no me ha dejado de sorprender, es que a pesar de estar encerrada, y haber sido despojada de su maternidad y su libertad, ella ha conservado su esencia”.

La documentalista destaca que Rosa Estela “es una mujer brillante, una mujer muy sensible, amorosa, resiliente, solidaria y la verdad es que esto es bien difícil que suceda dentro de la cárcel. Rosa lo ha logrado y de eso se trata la película, descubrir cómo Rosa sigue siendo Rosa y tiene esas ganas de vivir. Es muy difícil mantener el espíritu. Rosa lo ha logrado”.

Para la directora de Batallas Íntimas (2016) la historia de Rosa Estela retrata la manera en que el sistema judicial y penitenciario de Estados Unidos no está enfocado en hacer justicia o encontrar la verdad detrás de cada acusación, sino en castigar: en su juicio “no se pensaba en la justicia, sino en el castigo. El castigo a una mujer por ser mujer, indocumentada y, desde la perspectiva de la fiscal, ignorante. La situación de Rosa representa a muchos hombres y mujeres en la misma situación, hay una estigmatización de lo que es ser latinoamericano y migrante. Las cosas han cambiado poco (desde el 2005), veamos que pasa ahora con Joe Biden como presidente, en estos días ha firmado órdenes ejecutivas donde se restauran varios derechos migrantes”.

Como apuntó la Secretaría de Relaciones Exteriores, la liberación de Rosa Estela se debió a la intervención de diversos actores gubernamentales y de la sociedad civil, quienes empujaron con su esfuerzo la búsqueda de la verdad en este caso. Sin embargo, la presentación de Mi vida dentro cristalizó el inicio de varios de esos esfuerzos, es para Lucía Gajá una demostración del poder del cine y la responsabilidad social que el entonces Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), ahora ENAC, inculcó en sus estudiantes.

“Fue muy determinante para mi pensar que lo que yo quería hacer con el documental era ayudarla. Se volvió muy importante transmitir lo que nosotras habíamos visto para divulgar la injusticia de la que Rosa era parte. La película ayudó a que este caso saliera a la luz y comenzara a tener todo este apoyo, hasta que se logró en 2021 su liberación gracias a muchos esfuerzos”.

“Hay que celebrar no sólo Mi vida adentro, sino todas estas historias que se logran contar a través de una pantalla, el cine es capaz de tocar las emociones. Cuando alguien se conecta con una emoción como la historia de Rosa y decide hacer algo por cambiarla, en ese momento la película cumple su función. Creo que las historias muchas veces en la realidad son distintas a como a veces se ven en pantalla. Es muy importante encontrar estas historias que hablan de esa otra realidad que no es el sueño americano. Es todo lo contrario.”

“Desde el CUEC, en mis clases con Iván Trujillo (actual director de TV UNAM), reafirmé mi necesidad de utilizar el cine como herramienta social. Me pareció que el documental podía hacer esto de una manera certera, cercana, hablando de historias que les sucedían a las personas. Estar en una escuela pública como la Universidad, nos inculca eso. En el discurso que tuve el honor de dar en la entrega del premio de la Universidad Nacional mencioné algo que Salvador Allende dijo en la UdG en 1972, ‘los jóvenes que teníamos el privilegio de ser universitarios y tener una educación, teníamos la obligación de retribuir a la sociedad”.

“Para mí eso es muy importante, cada quién encuentra cómo retribuir. La mía es haciendo cine. La emoción y el orgullo que siento, no sólo por haber encontrado esta historia, sino por todo el equipo y la gente que creyó en el proyecto. Gracias al cine una mujer está libre, eso es importante. Yo todavía no lo creo, pero los abogados, Rosa y mucha gente, dicen que gracias a la película ella está donde está. Ser una egresada universitaria y tener ahorita esta maravilla que sucede en la vida de alguien es un honor”, aseguró Gajá.

Rosa Estela fue liberada el pasado 27 de enero de 2021 en la ciudad de San Antonio, Texas, donde esperará la decisión de las autoridades para resolver su estatus legal. “Rosa tiene una condición de salud muy preocupante: enfermó gravemente en la prisión de los riñones, necesita diálisis y un trasplante porque fue mal medicada dentro de la prisión. Además de tenerla presa hicieron un desastre con su salud, las abogadas presionaron mucho por la situación de la covid, así se dio esta audiencia de emergencia. Ahorita lo importante es que está liberada y acompañada en todo el proceso. La verdad era improbable que esto sucediera”, añadió la cineasta Lucía Gajá.

El tráiler del documental puede verse aquí.

Artículo publicado originalmente en Gaceta UNAM

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