30 mayo, 2024

La fuga del monstruo

Miguel Alvarado

Toluca, México; 6 de noviembre de 2019. Óscar García Guzmán es un hombre que pasará a la historia de Toluca porque se le relaciona con al menos seis homicidios y además porque, dentro del umbral de lo macabro que ya resulta este país, escondió los cuerpos en la casa que rentaba, en el número 136 de la calle Ponciano Díaz, en Villas Santín, en la capital del Estado de México.

Pero el caso no sólo representa la atrocidad del que mata porque puede, y porque sabe que hay una enorme probabilidad de que pueda escapar sin castigo. Es también el espejo de la incapacidad en cuanto a la investigación que realiza aún la Fiscalía del Estado de México, que tuvo en sus narices al asesino, al cual alertó de la manera más inocente que la policía estaba tras su pista. Porque sus agentes, incluso, hablaron con él.

Era el 30 de octubre de 2019, y el padre de Jessica Guadalupe Jaramillo Orihuela, una chica de 23 años que había sido reportada como desaparecida el 24 de octubre, la buscaba desesperado. La única pista que tenía era una ubicación satelital proveniente del celular de su hija, el cual marcaba la mencionada calle de Ponciano Díaz.

Así, pues, acudió a la Fiscalía por ayuda y exigió que se revisara ese lugar, que después resultó ser el domicilio del novio de la joven. La Fiscalía, entonces, decidió que un equipo de la Fiscalía Central para la Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género acompañara al padre, para ver. Y lo que vieron fue a Óscar, quien les abrió la puerta.

Los de la Fiscalía, entonces, le explicaron a Óscar que iban porque el padre de Jessica aseguraba que el celular de su hija daba esa ubicación, y le preguntaron si podía dar una explicación, así como dejar pasar al padre para que revisara el lugar.

– ¿Traen una orden de cateo?- les dijo Óscar, a su vez, quien trabajaba como guardia de seguridad privada en la Central de Abastos de la ciudad, según testimonios de policías municipales que lo han reconocido.

– No. Fue la lacónica respuesta de los agentes, que insistieron pero no consiguieron nada. Nada, excepto alertarlo. Óscar negó todo y los ministeriales no tuvieron más remedio que retirarse.

Todo eso sucedió la mañana del 30 de octubre.

El único que no cruzó los brazos fue el padre de Jessica, y gracias a la insistencia que mostró para conseguir la orden de cateo, ahora la Fiscalía Especializada en Homicidios del Valle de Toluca regresó, junto con él, para entrar a la vivienda, por la tarde.

Tocaron y ya nadie les abrió.

Entonces entraron y hallaron muerta a Jessica, en el baño de aquel lugar, con indicios de haber sido asfixiada. También había otros dos cuerpos, uno de ellos en la cisterna de la casa, en estado de putrefacción y el último enterrado en el patio. Las últimas versiones en torno a esta escena señalan que en la planta alta había por lo menos otros tres cuerpos.

De Óscar, a partir de entonces, no se le volvió a ver. Que era estudiante de la carrera de Psicología no se ha comprobado todavía, pero otras personas ya lo ubicaron y señalan que se trataba de un joven que tenía una banda de rock, y que eventualmente llegaba a tocar en un pequeño bar de la ciudad llamado El Sótano. Músicos que convivieron con él han dicho que en su casa, como seña sobresaliente, su habitación estaba llena de veladoras. El patio, que era de cemento, estaba levantado y el presunto homicida lo justificaba diciendo que iba a hacer un jardín.

De él, nadie nunca sospechó nada.

Toluca es una ciudad pequeña, de calles angostas e insuficientes para el tráfico cada vez mayor. La capital del Estado de México, uno de los tres más importantes del país en cuestión de desarrollo industrial y centro político del ex presidente de México, Enrique Peña, no llega ni al millón de habitantes según conteos del Consejo Estatal de Población. Aquí, como dicen los toluqueños, todos se conocen y si no, conocen a alguien que sabe de uno. Las relaciones sociales que se han establecido en la ciudad no cambian nunca, a pesar de la migración que a finales de siglo pasado experimentó el valle de Toluca en general. La llegada de nuevos habitantes no pasó desapercibida, pero la ciudad los integró de manera que, a no ser por algún tipo de acento, nadie nota que no nacieron aquí. Todos terminan reconociéndose y así, desde la sociedad, se ha ido construyendo el perfil de un músico que, por lo que parece, terminó asesinando por motivos que todavía no se saben.

El alcalde Toluca, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, se pronunció hoy, por primera vez sobre el asunto, y señaló que la investigación de la Fiscalía es tan hermética que no sabe nada, aún, acerca de los avances, pero dijo claramente que el asesino tenía un historial delictivo que era rastreado.

“Se trata de un personaje que ha realizado estos actos en varios municipios del valle de Toluca, incluso ha vivido en Metepec y en algunos otros municipios, y esto es una secuela que tiene una cierta historia, hasta donde nos han informado […] No sabemos si existan otros sitios en la ciudad de Toluca”.

Uno de los familiares de la joven, desde sus redes sociales escribió que la chica “apareció sin vida el pasado miércoles 30 de octubre. Fue víctima de una banda de secuestradores / tratantes de blancas que opera en el Estado de México, pues además de mi prima aparecieron los restos de 6 chicas más, aún no identificadas. Es una pena que esto ocurra en nuestro país y que las instituciones no estén preparadas para investigar y actuar en el momento oportuno aún y cuando los familiares aportan las pruebas necesarias para actuar, como fue el caso. Tan solo tenía 23 años y un bebé de 10 meses. El caso sigue abierto, con la esperanza de que se haga justicia y capturen a los responsables, plenamente identificados”.

La Fiscalía ha ofrecido públicamente 300 mil pesos de recompensa para quien coopere con datos que ayuden a ubicar a García Gómez. Esto, en otras palabras, significa que la búsqueda que arma es endeble.

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