18 mayo, 2024

La bandera palestina en Toluca que narra un genocidio

La bandera palestina en Toluca que narra un genocidio

Toluca, México; 12 de mayo de 2024

Ramsés Mercado: información e imágenes/ Miguel Alvarado: texto

Mientras aquel joven lee, los muertos aumentan. Ayer hubo 26 muertos en el bombardeo sionista del día en la ciudad de Rafah, un enclave en ruinas donde habitan 1.4 millones de habitantes. En Gaza se cuentan 43 mil 600 muertos, entre ellos 16 mil niños y 10 mil 400 mujeres. De acuerdo con reportes de prensa, esto quiere decir que el 90 por ciento de los asesinados por Israel es parte de la población civil. Israel dice que esas víctimas son daños colaterales porque su ejército sólo mata terroristas.

Al final, la gigantesca bandera de Palestina fue colocada en el rostro de piedra de Adolfo López Mateos a manera de máscara que le cubrió parte de la nariz, y la boca, el mentón y el cuello enteramente. Comenzar por el final tendría que consignar el alto al fuego que Israel mantiene contra el pueblo palestino desde el 7 de octubre de 2023, una ofensiva disfrazada de legítima defensa que ha cobrado unos 45 mil muertos, entre ellos cerca de 15 mil niños y ha abierto para la posteridad una galería de atrocidades que por lo menos igualan a las cometidas por la Alemania nazi contra los judíos sin patria en la Segunda Guerra Mundial, entre 1940 y 1945, y que dejó 6 millones de muertos. Eso, un genocidio que se supone no debía ocurrir nunca más, se ha repetido en distintas partes del mundo aunque nunca con la saña que ahora imprimen los hebreos, denominados como sionistas, que han entablado una cruzada para sacar, a como dé lugar, a la población palestina de las ciudades en donde viven. La masacre ha irrumpido de golpe en la conciencia de los ciudadanos, que constatan una vez más que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ni los ejércitos de cualquier país que se denomina progresista, sirven para nada. La ONU no aplaude porque no puede, pero no ha tomado ninguna acción determinante para detener al sionismo, encabezado por el premier Benjamín Netanyahu, estadista vampirizado que no se saciará sino con la muerte de casi toda Palestina.

El genocidio palestino sucede como si nada y el ciudadano común sólo puede protestar. El gobierno mexicano, representado por el izquierdista Andrés Manuel López Obrador reprueba tibiamente los cuerpos desmembrados, los niños sin rostro, los hombres y mujeres cortados de cuajo por bombas y metrallas que no puede ser respondida. El gobierno mexicano no ha realizado ninguna acción determinante para ayudar a Palestina y calla cobardemente. Mientras, universitarios de todo el mundo protestan contra el odio de Israel, pero ni eso ha sido fácil. En países como Holanda, pero sobre todo en Estados Unidos, el país de las democracias, la policía ha arremetido en contra de los estudiantes y profesores que se sostienen en contra de un alto al fuego que no llegará sino hasta que las dos ciudades palestinas hayan sido arrasadas. Rafah y Gaza son los dos ghetos gigantescos de fabricación hebrea en los que se respira la muerte, se bebe la sangre y se come la carne que ha regalado Israel, convertido en del dios de la metralla y la destrucción.

No se puede hacer mucho si delante de uno se encuentra una entidad como la de Israel, con intereses económicos y bélicos profundos que superan lo que la información pública puede dar a conocer. Protestar es lo único que queda y en la Universidad Autónoma del Estado de México los alumnos de la facultad de Humanidades y de otras escuelas y agrupaciones se organizaron para construir y colgar esa bandera que simboliza no sólo la masacre palestina, sino la masacre de los pobres y desposeídos, de los que nunca serán nada ni nadie, que no tendrán nada sino apenas el aire que les toca.

Por la mañana, los participantes se reunieron en el patio central de esa facultad y ahí desplegaron la bandera por primera vez en tanto elaboraban carteles y mantas, y leían algunas posturas: “Israel, deja ya de matar al pueblo palestino”, escribían los jóvenes que a 12 mil kilómetros han observado en las redes sociales aquella matanza de homúnculos, como consideran los sionistas a sus víctimas.

“Hacemos un llamado a los universitarios para hacer la línea de defensa ideológica que reivindique las luchas mundiales y señale el genocidio del pueblo palestino a manos del ilegítimo Estado de Israel […]. El silencio es el rompimiento de toda moral que tiene como finalidad ser revolucionaria y contestataria […] Hemos de comprometernos con luchar contra todo espíritu de jerarquía y romper con los avances colonialistas de aquellos países cuya situación económica y política les permite perpetrar un genocidio”, dice uno de los alumnos al micrófono.

Mientras aquel joven lee, los muertos aumentan. Ayer hubo 26 muertos en el bombardeo sionista del día en la ciudad de Rafah, un enclave en ruinas donde habitan 1.4 millones de habitantes. En Gaza se cuentan 43 mil 600 muertos, entre ellos 16 mil niños y 10 mil 400 mujeres. De acuerdo con reportes de prensa, esto quiere decir que el 90 por ciento de los asesinados por Israel es parte de la población civil. Israel dice que esas víctimas son daños colaterales porque su ejército sólo mata terroristas.

La bandera de Palestina casi brilla en el calor que envuelve a la ciudad esta mañana, pero los alumnos de la UEMéx siguen su plan. Ahora un joven de poco más de 20 años ha tomado el micrófono para exigir que el gobierno mexicano de López Obrador se pronuncie sobre la masacre israelí, quien representa mucho para esta administración. Es el gobierno de AMLO el que dice que gracias a un Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado con aquel país en el año 2000, el comercio de México con Israel ha crecido 157.8%. Entre los países de Medio Oriente, Israel es el principal socio comercial de México en la región, con quien realizamos casi la mitad del comercio (45.2%). Asimismo, Israel es el segundo destino de exportaciones de México hacia Medio Oriente y se ha convertido en el primer proveedor para México en la región”, de acuerdo con una cita que se puede leer en esta liga, en donde se encuentran los detalles de los tratados y convenios signados con el Estado sionista. Pero la exigencia de la joven pasa por alto la principal razón por la que México y su presidente apenas balbucean por el genocidio y prefieren dedicar el tiempo de las Mañaneras a temas como el Día de las Madres o los cobros indebidos de una pensión que ha realizado Amparo Casar, enemiga tangible y cercana de la Cuarta Transformación.

La joven que lee en la explanada de la facultad de Humanidades exige explicaciones: cuándo se pronunciará AMLO por los crímenes de guerra del sionismo. Cuándo reconocerá la limpieza étnica. Cuándo el genocidio y la discriminación. Cuándo criticar los agravios a la autodeterminación y a los pueblos del mundo. Para cuándo.

 “Señalamos la falta de reconocimiento del Estado mexicano a Palestina como una nación libre y soberana. Asimismo, denunciamos la estrecha relación que existe entre México e Israel en el ámbito económico porque nuestro país es el primer socio comercial de la nación sionista. Exigimos el rompimiento de relaciones con 410 empresas que reciben financiamiento de Israel”, dice, mientras el viento mueve las mantas en las que se han impreso las diversas luchas sociales en las que algunos de los estudiantes participan.

Axel de la Cruz, un alumno de esa facultad, se anima a una entrevista.

-Convocamos a una acción en favor del pueblo palestino, que por décadas ha sufrido la persecución y el genocidio. Se hizo un llamado global a los universitarios para posicionarse. Más de 2 mil presos ha habido en Estados Unidos a partir de las protestas- dice Áxel, quien recuerda el papel que ha desempeñado el estudiantado a lo largo de la historia para acabar con la guerra y la violencia.

Tiene razón porque esa historia no olvida ni la huelga estudiantil del año 1229 en la Universidad de París, cuando después de una reyerta de taberna, el rey francés Luis IX mandó cazar y asesinar a estudiantes que no habían estado involucrados en aquella bronca. De la Cruz es más pragmático y recuerda los violentos enfrentamientos de Tlatelolco en 1968 como el ejemplo de la organización y resistencia.

“La sociedad israelí se ha rodeado a sí misma con escudos, con paredes, no sólo paredes físicas sino también paredes mentales […] Les voy a dar los tres principios que nos capacitan a los israelíes para vivir tan fácilmente con esta realidad brutal. El primero es que la mayoría de los israelíes, por no decir que todos, creen profundamente que nosotros somos los escogidos. Y si somos los escogidos tenemos el derecho de hacer todo lo que queremos. El segundo es que hubieron ocupaciones más brutales en la historia, incluso hubieron ocupaciones más largas en la historia a pesar de que la ocupación israelí ya tiene un muy buen récord. ¡Pero nunca en la historia hubo una ocupación donde el ocupante se presentó a sí mismo como la víctima! Y no sólo como la víctima, sino como la única víctima del entorno. Esto permite que cada israelí viva en paz porque nosotros somos las víctimas […] Y voy con el tercer conjunto de valores que nos permite a los israelitas vivir en paz con la ocupación, y quizá esto es lo más crucial y lo peor. Dijimos “victimización”, dijimos “los escogidos” y […] sin embargo el tercer punto es el más peligroso porque se trata de la deshumanización sistemática de los palestinos que nos permite a los israelíes vivir en paz con todo. Porque si no son seres humanos como nosotros, entonces no es un tema realmente de derechos humanos. Y si le raspan la piel a casi todos los israelíes se encontrarán con eso”, expresó recientemente e periodista hebreo, pero antisionista, Gideon Levy durante una conferencia en el foro llamado The Israel Lobby.

Los alumnos, convocados por la Asamblea Universitaria de la UAEMéx, exigieron a la universidad estatal que cancele convenios que mantiene con entidades hebreas identificadas con el sionismo.

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