13 junio, 2024

Una reliquia contra feminicidios y causas imposibles

Una reliquia contra feminicidios y causas imposibles

Brenda Cano: diseño. Ramsés Mercado: imagen e información. Miguel Alvarado: texto.

Toluca, México; 27 de marzo de 2023

Cuesta creer que unos pequeños restos de huesos de la rodilla de un santo sean venerados con tal fervor que haya colas para verlos, rezarles y pedirles un favor, en la Catedral de Toluca. Se trata de reliquias pertenecientes al santo Chárbel Makhlouf, de origen libanés y a quien El Vaticano ha nombrado defensor de quienes “sufren en carne y alma”.

Que haya llegado a una de las ciudades y una de las entidades más violentas parece una paradoja, porque si algo sobra en el Estado de México son víctimas de todo tipo de delitos, aunque especialmente de feminicidios. Por regla general, las mujeres primero desaparecen y después son halladas sin vida.

Es aquí donde entra el culto a Chárbel, porque ante él se viene a pedir por desparecidas o por que se encuentre a los asesinos que se han dado a la fuga, o a quienes por alguna razón no se les ha podido vincular a proceso.

En el tema de la violencia el Estado de México se pinta solo. De acuerdo con la periodista Violeta Huerta y con el estudio “Violencia de Género contra mujeres y niñas en el Estado de México: una revisión de la información reciente” de Irma Kánter Coronel, que se compendia en el Atlas de Seguridad del Estado de México 2022, los feminicidios han aumentado de manera considerable y el fenómeno no encuentra ningún freno. Tampoco las políticas públicas desarrolladas para detenerlo sirven de gran cosa.

Así, la periodista y el estudio referido apuntan que “mientras en el año 2015 en la entidad mexiquense se registraron 60 feminicidios y 335 homicidios intencionales dolosos, para el 2021 sumaron 147 feminicidios y 234 homicidios intencionales dolosos y destaca que en los años 2020 y 2021 de pandemia la violencia feminicida se recrudeció, pues en el primero se reportaron 152 feminicidios y en el segundo, 147”.

Y da otros datos que estremecen, aunque hacen falta nombrar los casos. Por ejemplo, el estudio precisa que 18.8 por ciento de los feminicidios fueron perpetrados con armas blancas para “prolongar el dolor” de las víctimas, y que el 12 por ciento de estos crímenes fueron realizados con armas de fuego. Y 38 de cada 100 víctimas perdieron la vida en espacios públicos. Señala más: que el 39 por ciento de estas mujeres eran solteras y la mitad tenían una relación o estaban casadas. Y Toluca se encuentra entre los primeros cinco municipios con mayores casos de feminicidio en el Estado de México.

A un costado de la Catedral se encuentran los memoriales de dos mujeres asesinadas salvajemente: la niña Fátima Quintana y la joven Eugenia Machuca. También está el recordatorio de la muerte del hermano de Fátima, el joven Daniel, quien murió en un proceso de negligencia médica cuando su familia tuvo que ser desplazada de su hogar para salvaguardar su integridad física.

Todos los días, quienes ahora se conmueven con los restos de los huesos de la rodilla de San Chárbel, pasan por esa esquina arbolada y verde, en donde clavaron las imágenes de las asesinadas, a un costada también del Poder Judicial, una entidad a la que se le han cuestionado sus fallos porque favorecen a los feminicidas o a agresores de mujeres en muchos casos. Fátima, su hermano y Eugenia estarían en la lista de quienes debieron ser protegidos por Chárbel. Y las familias sobrevivientes también.


Los pedazos de hueso que se exponen en la Catedral se consideran reliquias de primer grado y para los católicos es muy significativo porque “esa rodilla se arrodilló muchas veces” para pedir por algo. Otras cosas que se exhiben son un capuchón y algunos ornamentos que utilizó Chárbel en vida y que corresponden a la clasificación de reliquias segundo grado.

Los fragmentos de hueso se encuentran en una caja tallada en madera, con paredes de cristal. Dentro de ella hay un árbol, también de madera, y en el centro de éste se ha colocado al hueso. Ahí, los creyentes tocan además una figura de Chárbel, vestido con un hábito negro y la capucha que ahora se exhibe. Dos cirios dan una particular seriedad a las peticiones que cada quién hace en la visita. Hacedor de milagros, el ermitaño debe a eso su fama.

Quienes toquen la urna con un rosario o alguna figura del santo, convierten a estos objetos en reliquias de tercer grado porque se han abrogado una propiedad mística que les permitirá ayudar como lo hacen las verdaderas o las oficiales.

Las reliquias han sido traídas desde Líbano y harán un recorrido por las distintas arquidiócesis de México. Toluca es una de las primeras y hoy mismo llegarán a Tecaxic, un pueblo al norte de la ciudad.

“Vienen personas con problemas familiares muy serios, que tienen desaparecidos, ese tipo de cosas y vienen para pedir que se interceda por ellos. Otros vienen a dar gracias y tienen esa oportunidad. No todo es pedir”, señala Edmundo Mondragón, custodio franciscano terciario en la Catedral de Toluca.

Así, las colas se hacen mayores en tanto pasa la mañana. Son mujeres, sobre todo, las que están al pie del Altar Mayor de la Catedral y son ellas las que se encargan de decir las oraciones, de hacer los pedimentos. Sin embargo, todos se persignan y todos salen con revestidos del poder la fe y de la esperanza en que algo mejorará en sus vidas. Porque en la calle, instancias como la Fiscalía, la Cámara de Diputados, el Poder Judicial y otras hace muchos, muchos años que fallaron sin remedio.

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