24 mayo, 2024

El factor HM

Miguel Alvarado: texto. Karen Colín: diseño.

Ciudad de México; 27 de junio de 2022.

Verlos ahí, parados en las tarimas, endiosados, después de pagar movilización de personas y por foros como el de la Arena México, un gigantesco auditorio-estadio, sigue generando, sobre todo, antipatía. No importa que se trate de panistas o priistas, de morenistas o perredistas, se trata de entes que se autodescriben como políticos profesionales y que provienen de un mismo estrato, de una misma capa de tierra que los homogeneizar a todos, hombres y mujeres, inteligentes y asnos, buenos y malos, y los mete a una maquinaria que despoja de valores y actitudes honestas. Esto hace el negocio del poder con personas como los morenistas Higinio Martínez, Delfina Gómez, Horacio Duarte, Alejandro Encinas y Fernando Vilchis, entre otros. Y con los priistas Alejandra del Moral, Laura Barrera, Ernesto Nemer y Ana Lilia Herrera, así como con el panista Enrique del Villar y con alguno del PRD.

Falta un año para las elecciones que renovarán al gobierno del Estado de México, que en su historia moderna siempre ha estado en poder del PRI. Y ya con el PRI, en manos del Grupo Atlacomulco. Falta un año y Morena, el PRI el PAN y el PRD realizan mítines, actos públicos, declaraciones estridentes y la ciudadanía y los medios locales más o menos politizados tratan de interpretarlos, intentando adelantarse para saber quiénes serán los candidatos.

Sin embargo, a pesar de esas señales, se desconoce o por lo menos no se publica lo que sucede en la entraña de los partidos. Puede decirse que a Morena se le enfrentará la coalición del PRI, del PAN y del PRD, de acuerdo con los resultados de la revocación de mandato del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que sirvió para pulsar la popularidad de Morena. Este partido tendrá de aliados al PT y a la entelequia que es el Verde Ecologista, en realidad partidos que lastran proyectos porque no representan a ningún sector de la sociedad, menos a las minorías.


Y en 2020, en algunos de los municipios mexiquenses en donde se logró una coalición entre panistas, priistas y perredistas, Morena no pudo ganar, aunque ahora eso es pura anécdota.

En México, no importa nada o casi nada un proyecto político cuando el objetivo de los partidos se centra en la obtención del poder, por eso la triada de centro-derecha-izquierda puede ponerse de acuerdo y ocuparse en una operación electoral. Si se gana, entonces se reparten los cargos que esa elección deje y se operan como se pueda. A un año, y con los ejemplos de AMLO en el poder federal y de Del Mazo en el del Estado de México, por lo menos el 60 por ciento del electorado mexiquense votará, porque históricamente el restante 40 por ciento no acude a las urnas. Las campañas, cuando estén listas, no depararán sorpresas. Serán los mismos esquemas los que se seguirán en todos los partidos.

Las encuestas que hasta el momento se han presentado varían de acuerdo al cliente que las manda hacer, así sean medios de comunicación. En algunas, Morena gana de calle la gubernatura. En otras, el PRI y sus aliados emparejan más o menos las votaciones.

El morenista Higinio Martínez, además senador, es el más activo de todos y también es el que menos posibilidades tiene. Sin embargo, se mueve. Ha conseguido pequeñas negociaciones con AMLO, pero también respuestas que lo van acotando al rincón de los indeseados, que ya es mucho decir en un partido político. Para empezar, hace ya unos cinco meses que la Federación se ha ido deshaciendo de aliados de Higinio, aunque también de la maestra Delfina porque ha corrido, despedido o cesado a los delegados federales en el Estado de México que trabajan en la Secretaría del Bienestar. Así, se han ido los representantes de los distritos de Toluca y Zinacantepec, entre otros, y los que aún no se van creen que será cuestión de tiempo para casi todos. Los que siguen ya no participan en las mesas de seguridad y han sido “congelados” políticamente, sin posibilidades de participar en asambleas de Morena o en toma de decisiones electorales. La elección es la principal ocupación de la Secretaría del Bienestar en el Estado de México y los vínculos que Higinio mantenía ahí es una manera de decirle que se siente, que se haga a un lado.  Por lo menos en el sur de la entidad y en el Valle de México la limpia ha sido casi completa. A los ex funcionarios los citaron a las oficinas del Bienestar con el pretexto de una reunión de evaluación, pero una vez ahí les presentan su trámite de renuncia, que no despido, y les encajan que es “por no dar resultados”. En realidad, sólo quedan quienes fueron colocados o impulsados por José Ramón López Obrador, el hijo de AMLO, en 2018.


Que Higinio no sería el candidato lo sabía Morena y sus militantes desde comienzos de este año, y también saben que una vez fuera, no dejará Morena, pero impedirá que su estructura apoye al aspirante elegido.

Esa estructura es la que ganó las elecciones locales y presidenciales de 2017, cuando Morena apenas se sostenía en palillos, en cuestión de operatividad, aunque AMLO representaba una fuerza indetenible por sí solo.

De todas maneras, Delfina Gómez y Horacio Duarte son los hijos postizos del senador Martínez y responden también al Grupo de Acción Política (GAP). Pero ante AMLO disimulan. Por otra parte, la sombra de Alejandro Encinas se ha ampliado sobre todos los aspirantes, y si los resultados de Ayotzinapa ya están listos, como se sabe, entonces resolver ese caso le dará lo que necesita, lo que le hace falta.

Así las cosas, será Higinio quien defina una buena parte de las elecciones del Estado de México.

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