26 mayo, 2024

Una hora y un lugar: la importancia del territorio en los mitos

Una hora y un lugar: la importancia del territorio en los mitos

Alma Bernal: texto. Brenda Cano: diseño.

Toluca, México; 30 de octubre de 2022.

Desde la antigüedad el ser humano ha tratado de dar una explicación a los diversos fenómenos que ocurren a su alrededor. De igual forma, ha contado su historia y la de los otros y ha conservado la de sus antepasados con el fin de preservar la memoria y los acontecimientos más importantes de su paso por el planeta. Las formas y los métodos han sido varios: algunos sencillos, otros complejos; unos de manera objetiva, otros de forma subjetiva; por medio de la experimentación o comprobación o a través de la imaginación y la fantasía.

La literatura -el arte que emplea como instrumento la palabra- es uno de los medios que ha utilizado el hombre para expresar o comunicar su pensamiento acerca de diferentes temas, para reflexionar o explicar hechos, así como para dejar constancia de sucesos o de la forma de vida de la sociedad. Sin entrar en detalle sobre la veracidad de lo que se dice o escribe en los diversos géneros literarios, es un hecho que representa una contribución al conocimiento, porque proviene del hombre para el hombre y es también un arte, el de la expresión de ideas y sentimientos por medio de la palabra oral o escrita.

En el género de la narrativa se encuentra la leyenda, expresión que se ha utilizado en diversas épocas, civilizaciones y para distintos fines. La leyenda es, junto con el cuento y el mito, de los primeros subgéneros que utilizaron la mayoría de los pueblos para expresar su idiosincrasia e ideología, testificar acontecimientos o explicar sucesos. En consecuencia, las leyendas tienen valor porque forman parte de la cultura de una población, pero también porque en su contenido está plasmada la cosmovisión, la historia, las creencias, la moral, los conocimientos geográficos, el tipo de política o de economía de una época y un lugar en particular. En la geografía, en general, el contenido de las leyendas ha sido de poco interés para su uso y estudio. En el mejor de los casos, sólo es uno más de los elementos culturales que se enumeran de un territorio.

Mucho se debe a que, por tratarse de una manifestación artística, la expresión literaria –oral o escrita- es de nula o poca cuantía para el estudio, avance o difusión de la ciencia, de acuerdo con algunos investigadores o científicos, para quienes las creaciones subjetivas simplemente no tienen cabida.

El valor geográfico de las leyendas consiste en que no sólo forman parte de la cultura, sino que la mayoría de las narraciones ocurren en un espacio localizable, como también son localizables algunas referencias naturales (ríos, montañas, lagos) o sociales (iglesias, plazas, calles). En las leyendas de tipo histórico se otorga una descripción de los paisajes naturales y urbanos, que pueden contribuir al estudio de las transformaciones del espacio. Asimismo, en las leyendas mitológicas se explica el origen de los fenómenos naturales o de la formación del relieve, de los mares o de la flora y la fauna.

En el siglo XXI la geografía, tanto en el campo de la investigación como en el de la docencia, enfrenta el reto de la renovación y la adquisición de nuevos métodos que permitan una mejor comprensión de la realidad y de propuestas para la solución a los diversos problemas que vive la humanidad.


Es necesario, cuando la ocasión lo amerite, que la geografía se desarrope del traje cientificista que llevan puesto desde el siglo XIX, para probar nuevos modelos o procedimientos de estudio, como es el de la interdisciplinariedad.

La leyenda pertenece al género literario épico, que además incluye la epopeya, la fábula, el cuento, el mito y la novela. En la actualidad este género recibe el nombre de narrativo. Además, se considera que la leyenda corresponde al género literario denominado folclórico o popular.

La génesis de las leyendas es, en la mayoría de los casos, la búsqueda de una explicación a través de un relato de un suceso o acontecimiento de forma no racional o científica. En otras ocasiones las leyendas narran sucesos reales o irreales sin comprobar; en consecuencia, para la ciencia y la historia como disciplina no son objeto de estudio en el recuento de acontecimientos de una sociedad en el tiempo y el espacio.

La importancia de la leyenda está ligada a la funcionalidad y en forma similar se identifica en dos vertientes. La importancia para quien la realiza, preserva y difunde y para quien escucha, lee, disfruta o estudia. En el primer caso, se agrega la cuestión de que la leyenda es uno de los elementos que fortalecen la identidad de lugar o de una nación y también puede propiciar el arraigo al terruño. Para la segunda vertiente, la importancia dependerá de quién la estudia y con qué fin.

Tendrá un valor histórico por su contenido y por su antigüedad, y un valor documental, cuando el libro de la o las leyendas sea de una primera edición, cuando sea el único escrito con leyendas inéditas o cuando se acompañe de ilustraciones de algún artista de renombre, entre otras cuestiones. Tendrá un valor etnográfico, cuando a través de la narración se identifican costumbres o formas de vida de una población.

El valor geográfico, por el reconocimiento de lugares, la descripción de características del medio natural o social o de su propagación territorial. Finalmente, aunque pueden existir más, la importancia psicológica, porque a través de su análisis se puede interpretar el estado anímico o de personalidad de su autor y de los protagonistas, como reflejo del momento en que se realizó.

almabernalt2022@gmail.com

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