19 julio, 2024

El narco en Edoméx

El narco en Edoméx

La aparición de una narcomanta en Tejupilco, en el violento sur del Edomex, abre una historia muy reciente de violencia y corrupción de autoridades de seguridad pública involucradas con el narco desde hace mucho. Al menos tres homicidios cometidos en aquella zona preceden a la colocación de esta manta, en la que se culpa de extorsión al fiscal estatal Adolfo Eloy Peralta Mora.

Miguel Alvarado
Toluca, México; 11 de febrero de 2019. Se trata de la región más pobre del Estado de México, pero al mismo tiempo la más violenta y la que más riquezas minerales contiene. La Tierra Caliente mexiquense forma parte del Triángulo de la Brecha, el encuentro geográfico entre los estados de México, Guerrero y Michoacán. Allí en los municipios de Luvianos, Tlatlaya, Amatepec, Tejupilco, Temascaltepec, Otzoloapan, Zacazonapan, San Martín de los Plátanos, Sultepec y Valle de Bravo opera La Familia Michoacana pero también tropas regulares del ejército e infantes de Marina destacamentados para hacerse cargo del combate a las fuerzas del narco.
Uno de los últimos hallazgos en esa tierra de nadie lo representan yacimientos de uranio en la región de Valle de Bravo, el centro turístico más importante de la entidad. Las exploraciones de los yacimientos están a cargo de particulares y de mineras extranjeras canadienses que controlan el Cinturón del Oro de Guerrero, uno de los estados limítrofes en el cual La Familia libra una batalla permanente contra grupos criminales como Los Rojos de Morelos, liderados por Santiago Nazarí Hernández “Carrete” y los restos apenas reunificados de los Guerreros Unidos, desmantelados pero no exterminados luego de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el 26 y 27 de septiembre de 2014. En la región también operan los Tequileros y células originadas de la destrucción en la zona del cártel de los hermanos Beltrán Leyva.
Asimismo, en esta misma zona de la Tierra Caliente, se prevé la llegada del cártel de Jalisco Nueva Generación, liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, actualmente el más poderoso de México, pues opera en 25 entidades y controla actividades ilegales de huachicoleo y venta de combustible a empresas transnacionales.
La Tierra Caliente del Edoméx mantuvo silencio durante mucho tiempo. Expulsora de migrantes debido a la pobreza y marginación que impera, vuelve a registrar violentos acomodos entre los cárteles mencionados buscando el control de aquel territorio triángulo siempre convulsionado, silenciosamente masacrado.
El CJNG tiene presencia en la entidad desde 2015, y desde entonces ha acrecentado el dominio de municipios, sobre todo del Valle de México. Entre 2017 y 2019, reportes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) confirman el avance del cártel hacia Guerrero, en donde el obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel, alertaba el 3 de febrero de este año a las autoridades de la llegada de una nueva organización criminal, al mismo que sostenía, en una entrevista para medios de aquella entidad, que la mayoría de las autodefensas trabajan para el narcotráfico.
El Estado de México está en esa ruta de asalto. El 5 de febrero de 2019 una narcomanta firmada por La Familia Michoacana apareció en un puente de Tejupilco con el siguiente mensaje: “Atención pueblo de Tejupilco, se les hace saber lo siguiente: derivado de la llegada del fiscal Adolfo Eloy Peralta Mora a los municipios del sur del Estado de México, en compañía de su coordinador Francisco Carreón García, coordinador de la Ministerial y todos su personal que se hacen pasar por agentes adscritos a la Procuraduría del Estado de México, de los cuales la mayoría que opera como tales no están adscritos a tal institución, siendo la mayoría secuestradores, extorsionadores, manipuladores de la ley, y debido a que diario roban al pueblo teniéndolos “ATERRORIZADOS”. Por lo que se le hace saber al pueblo que por la cantidad de quejas y atracos a diario contra la población local y la que va en tránsito a otros municipios, llevándose estos atracos a diario en los retenes que instalan sobre las carreteras federales, como también a elementos de la policía estatal, ya que estos también participan en sus atracos. Por tal motivo la Familia Michoacana ha decidido tomar acciones al respecto en contra de estos agentes ministeriales que traen aterrorizados a toda la región. Asimismo La Familia Michoacana le hace saber al pueblo su gran respeto al Ejército y a la Armada de México. Tejupilco, Estado de México. Atte: La Familia Michoacana”.
Días antes de la aparición de la narcomanta, un enfrentamiento a tiros entre grupos criminales fue reportado por medios regionales, que registraron el asesinato de dos personas, en el pueblo de La Fraguita, en un tramo de la carretera Tejupilco.-Luvianos. “En el lugar quedaron dos camionetas, una color blanco, marca Toyota y una de color gris de lujo, marca Chevrolet, totalmente dañada por las ráfagas de bala.
Dentro de esta camioneta quedaron los cuerpos sin vida, “rellenos” de balas de dos de sus ocupantes. Autoridades ministeriales en la zona del nutrido enfrentamiento a tiros, se encontraron, según 250 casquillos percutidos, correspondientes a armas de fuego de grueso calibre y de alto poder”, dice una nota del reportero Gabriel Rodríguez.
Los líderes de La Familia Michoacana son los hermanos Johnny y Alfredo Hurtado Olascoaga, conocidos como “El Pez” y “El Fresas”, respectivamente. Al primero se le conoce por su habilidad para infiltrar a las fuerzas armadas, lo cual realizó hace algunos años, cuando pudo corromper a soldados del ejército pertenecientes al 102 Batallón de Infantería para obtener información acerca de movimientos castrenses en la región. Fue perseguido desde 2012 por las fuerzas armadas, aunque elementos de la Marina intensificaron su búsqueda después de que un teniente de corbeta de esa corporación resultara asesinado, a finales de abril de 2014, durante un enfrentamiento en el pueblo de Liberaltepec, Guerrero. Los Hurtado fueron perseguidos por los marinos sin éxito y meses después, el 30 de junio de 2014, la ejecución de 22 personas a manos del ejército puso término a aquella cacería, pues fuentes militares ubicaron a El Pez en la bodega de San Pedro Limón en Tlatlaya, en donde sucedió la matanza. El Pez habría entregado a sicarios traidores pero también a defensores de la tierra contra la industria extractiva, una actividad a la que el narcotraficante está íntimamente ligado, pues se le relaciona con el empresario argentino Carlos Ahumada en la extracción ilegal de uranio desde minas ubicadas en Tlatlaya y Arcelia, Guerrero, donde los Olascoaga mantienen su cuartel general. En abril de 2014 más de 100 marinos y soldados tomaron Arcelia buscando a El Pez, a quienes desde entonces protegen fuerzas de seguridad pública.
Al fiscal Adolfo Eloy se le conoce como El Yankee y después de la aparición de la narcomanta trascendió que había sido despedido por lo menos señalado de ser culpable de secuestro y extorsiones. Que quienes hayan realizado las primeras denuncias fueran narcotraficantes, expone el alto grado de descomposición de la Fiscalía del Estado de México. Adolfo Eloy también ha sido señalado presuntos vínculos con el cártel de Sinaloa y cárteles de Michoacán. Los hombres asesinados en el tramo de la carretera Tejupilco-Luvianos fueron posteriormente ubicados como parte del grupo del fiscal. El asesinato de otra persona relacionada con el fiscal se registró en septiembfre de 2018, cuando “un agente de la Fiscalía Regional de Tejupilco, subordinado a Eloy Peralta fue privado de la libertad y apareció muerto, con huellas de tortura, y con un mensaje sobre su cadáver que advertía: ‘Por cumplir las órdenes del fiscal regional, Adolfo Eloy Peralta Mora’”, dice una nota del medio electrónico Noventa Grados. El hombre ejecutado era el agente del Ministerio Público Gustavo Hernández Acuña
Adolfo Eloy está vinculado políticamente al ex comisionado de Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, además ex procurador de Justicia del Estado de México y quien investigó y resolvió el caso del homicidio de la niña Paulette Gebara en Huixquilucan, en 2010. Adorlfo Eloy fue subsecretario de Seguridad en Michoacán y después director de Inteligencia de la Procuraduría de aquella entidad. Francisco Carreón García, el otro policía mencionado en la narcomanta de la Familia Michoacana, fue director de Inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública. El medio electrónico Noventa Grados, revela también nexos del fiscal con los Caballeros Templarios y lo involucra con Joaquín Guzmán Loera.
La guerra que se incuba desde 2018 en el sur del Estado de México deja además un adelanto de su mensaje violento en la capital. Además de la extracción de minerales y la siembre y trasiego de droga hacia el centro y el norte del país, el corredor de la Tierra Caliente mexiquense ofrece una ruta de escape para los cárteles en caso de necesitarla, como sucedió con los líderes de los Guerreros Unidos después de la noche de Iguala en 2014. Esa ruta, que comienza en Acapulco y pasa por Taxco para internarse en territorio estatal por Zumpahuacán, Ixtapan de la Sal, Tenancingo, Tenango, llega a Toluca y Metepec, asentamiento final de algunos capos, que finalmente fueron apresados en esas dos últimas ciudades. Fue en Toluca donde, en los últimos días, el hallazgo de siete ejecutados provocó que el alcalde de la ciudad, el morenista Juan Rodolfo Sánchez Gómez, reclamara al gobierno del Edoméx, encabezado por el priista Alfredo del Mazo, los altos niveles de inseguridad y amagó con encabezar una marcha para exigir mejores condiciones para este municipio.

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