30 mayo, 2024

¿Por qué nos gustan los vampiros?

¿Por qué nos gustan los vampiros?

Michel Olguín Lacunza y Emiliano Sánchez/ Cultura UNAM

Los vampiros, —esos seres devoradores de sangre, terroríficos y a la vez bellos— han provocado fascinación desde hace mucho tiempo.

Luca Pianesi, director de Exposiciones Sin Fronteras AC, habla de la muestra que su equipo trajo desde Italia al Palacio de la Autonomía de la UNAM: Vampiros: arte, historia, mitos y realidad.

La exposición fue inaugurada en 2017 en Italia. Es única en su género y llega por primera vez a México, directo a la UNAM. Se trata de una colección muy completa que incluye más de 100 objetos originales de los siglos XVIII y XIX, fotografías del cine y hasta figuras muy reales de silicona, resina y otros materiales.

El recorrido dura aproximadamente 50 minutos y está dividido en diferentes secciones, en las que el visitante cuenta con una audioguía. La primera sección presenta el inicio de este fenómeno, su contenido histórico y por qué se desató en Europa la “epidemia de los vampiros”.¿Por qué nos gustan los vampiros?

Aproximadamente en 1700, los vampiros eran representados como criaturas repugnantes devoradoras de sangre, comentó Luca Pianesi. Incluso la Iglesia sintió la necesidad de plantear la cuestión de si se trataba de demonios.

Hay figuras de vampiros muy similares entre sí, pero provenientes de lugares muy alejados. “Este dato nos dio mucha curiosidad a los productores durante la investigación”, contó Pianesi. De hecho, existen figuras de vampiros desde Grecia hasta Tlaxcala, en México.

 Vampiros no tan fascinantes

La exposición cuenta con una sala dedicada a los “vampiros reales”. Se trata de asesinos que tenían conductas similares a las de la figura mítica; por ejemplo, aquellos que padecían el síndrome de Renfield, trastorno mental asociado con una necesidad compulsiva de ver, sentir o ingerir sangre.

Otros de estos personajes reales se volvieron famosos, como Enriqueta Martí, “La vampira de Barcelona”, de quien se dice que secuestraba niños para extraerles la sangre, las grasas y el tuétano de los huesos para elaborar pócimas que sus clientes consideraban mágicas.

Ha cruzado “océanos de tiempo para encontrarte”

En la sección dedicada al cine y la literatura, destaca la novela “Drácula”, de Bram Stoker, que presenta una figura ya más humanizada. De hecho, en su personaje se basaron las primeras representaciones de vampiros guapos.

“Nosferatu” (1922), un filme mudo del expresionismo alemán, fue la primera cinta relacionada con el libro de Bram Stoker y, a decir de Luca Pianesi, “la única que merece ser llamada película de vampiros”.

La viuda de Bram Stoker demandó a su realizador y se terminaron quemando todas las copias de la película. Todas, menos una: la que hizo posible que apreciemos esta obra hoy, 100 años después de su estreno.

Otra sección muestra las formas de eliminar un vampiro, por supuesto, con objetos originales muy antiguos, adquiridos en subastas o prestados por coleccionistas europeos. Por ejemplo, hay una pistola con balas de plata.

 Cuando todos éramos vampiros

Hace tiempo, cuando se conocía mucho menos de la medicina, por “cualquier anomalía se acusaba a las personas de ser vampiros”, indicó Pianesi. La muestra también dedica una sala a algunos casos de este tipo de acusaciones, sustentadas, por ejemplo, en enfermedades dermatológicas o deformaciones en la cara —algo parecido a acusar a alguien de ser hombre lobo por el simple hecho de ser velludo—.

Vampiros: arte, historia, mitos y realidad, inaugurada el 15 de octubre, se podrá visitar en el Palacio de la Autonomía hasta el 15 de diciembre, de las 10:00 a las 18:00.

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