18 abril, 2024

Opinión: Asideros

Opinión: Asideros

Miguel Alvarado
Toluca, México; 31 de mayo de 2021.
Las cosas que nos determinan no son el dinero o los objetos y aunque parece una frase de kínder o primaria, es necesario recordarla, sobre todo cuando nuestras pérdidas parecen irremediables o representan cambios profundos para nuestra vida.

La vida laboral de un reportero no es fácil. Para empezar, nadie lo defiende. Realmente se pueden contar con los dedos las empresas o editoriales que protegen a sus contratados, que los tratan de manera adecuada y que no abusan de la necesidad de empleo que existe. Pero no son las empresas sino sus dueños o directores, cuya labor parece ser el convertirse en miserables.

La vida laboral del reportero y de quienes trabajan en medios de comunicación está supeditada al capricho de quien paga. Y como tantas otras actividades. Y como tantas otras actividades, es ejemplo de una esclavitud muy moderna que se soporta como sea y de la cual nadie se defiende. Por lo menos en Toluca muy pocos reporteros lo hacen y parece que el tema de los abusos de los medios de comunicación es tierra vedada y nadie reportea a los medios de comunicación.

Así, quienes tratan de dar voz no encuentran para la suya ningún eco y los dueños de los medios o sus representantes permanecen impunes.
Los medios en Toluca hacen millonarios a sus dueños, y a quienes trabajan en ellos les permiten vivir apenas al día.

Sin embargo, los reporteros entre ellos se ayudan organizándose y aunque tarda, sus gestiones funcionan. Por ejemplo, fotoperiodistas de la capital del Estado de México organizaron una rifa de imágenes para ayudar a reporteros que enfermaron de coronavirus y perdieron patrimonio y familiares. La respuesta de los integrantes de los medios fue inaudita.

Ningún dueño, gerente o cabeza de jefatura compró boletos. Los que se vendieron fueron comprados por reporteros y fotógrafos y nada más. La intención de los periodistas se estrelló en la indiferencia de jefes y patrones, y como así ha ocurrido siempre, a nadie le extrañó.

Lo anterior es apenas un ejemplo. No se narran abusos laborales, impagos, maltratos o despidos injustificados. En su descargo, los dueños y directores dicen que el costo de mantener un medio es enorme. Tendría que ser mayor si se pagara adecuadamente.

Hace poco, a instancias de algunos periodistas del Edoméx, se obtuvo por fin una ley de protección para reporteros. Se habló de la importancia de conseguir este tipo de leyes y todos aplaudieron lo magnífico que resultaba. Sin embargo, no se mencionaron las condiciones laborales de la mayoría de los trabajadores, las condiciones de inseguridad social y económica por las que transitan todos los días. Los ejemplos somos todos, pero ninguno habla.

Y por eso, reducidos a nada, los equipos periodísticos de calidad que llegan a armarse en los medios son juguete de las decisiones de los dueños, que los hostigan y deshacen, que los desintegran y desaniman, que les ponen trabas legales y no para que su trabajo no prospere. Las razones, en la mayoría de los casos, responden a los nimios derechos conseguidos en las estancias, que son cortas y apenas generan nada.

En esas condiciones, el trabajo de los periodistas adquiere un rango casi heroico. Ayer, la directora de Notimex, Sanjuana Martínez, decía públicamente, en redes sociales, que ella había renunciado a trabajos muy bien pagados para asumir esa dirección. Actualmente, como directora, percibe 126 mil pesos mensuales. Ninguno de los reporteros activos en Toluca ganaría esa cantidad en un año.

Al final, lo que queda por ahora es la solidaridad de esta comunidad, pequeña y maltratada, que trata de apoyarse desde términos legales para enfrentar a los dueños de los medios. El silencio, como sabemos todos, en este caso se convierte en un arma en contra. Por eso defenderse primero y tomar la iniciativa después resulta necesario e ineludible.

Nosotros, en el proyecto periodístico de Viceversa agradecemos a quienes han incidido directamente en nuestra conformación. Saludamos y reconocemos a quienes nos obligaron a defendernos. Sin ustedes nuestra suerte sería distinta, sería una historia de frustración.

*
La semana pasada un dolor muy grande nos sacudió a nosotros, los integrantes de este medio de comunicación. Cada uno había pasado por pérdidas humanas derivadas de las infecciones por coronavirus. Cada una de ellas fue un golpe que encajamos mal, como pudimos. La semana pasada, sin embargo, la pérdida del padre de nuestro compañeros Ramsés Mercado nos dejó claro lo importante que es mantenerse unidos. Desde estas líneas abrazo a mi querido Ramsés, amigo y compañero de aventuras periodísticas y uno de mis referentes infaltables. La muerte, lo mismo que la desprotección en la que laboramos, nos enseña a ser fuertes, a mirarnos con todas las fibras del corazón. Además, Ramsés Mercado fue uno de los organizadores de la rifa de fotos que ya se ha mencionado y por eso mi afecto por él se multiplica.

Desde aquí te abrazamos. Que el camino que nos falta sea para todos una manera de hacernos y rehacernos tantas veces como sean necesarias.
Somos. Estamos. Y viceversa.

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