René Chargoy Guajardo/ Gaceta UNAM. Karen Colín: diseño: Miguel Alvarado: imagen.

Ciudad de México; 22 de enero de 2023

“Los pintores somos las putas de la corte”, le decía Vlady al adolescente Eko de la Garza, entonces un incipiente dibujante a quien el artista le recomendaba dibujar al natural, lo mismo que copiar y copiar a los maestros y no a personajes de historieta, como venía haciéndolo.

En el conversatorio “Vlady y su influencia en otros artistas”, efectuado en la Sala José Clemente Orozco del Colegio de San Ildefonso, se contaron anécdotas y se opinó sobre su obra. Eko compartió la sesión con la fotógrafa Frida Hartz, como parte del programa de actividades de la exposición Vlady: revolución y disidencia, abierta al público hasta el 30 de abril.

De inicio se presentó un breve video en el que Jair Laiter, hijo del pintor ruso-mexicano, comentó desde Inglaterra que su padre, al que conoció ya tardíamente, es un artista universal que se caracterizó por ser humilde pero quien tiene un gran peso histórico en el marco de la pintura occidental. “México fue su lienzo, el muro para pintar su experiencia en el exilio”, afirmó.

El arquitecto y artista plástico consideró que en su momento su padre fue un pintor incomprendido, pero actualmente es reivindicado con una exposición colosal como la que se muestra en el Colegio de San Ildefonso, a manera de homenaje por los cien años de su natalicio.

El dibujo

Frida Hartz recordó que Vlady inició su carrera desde niño, cuando hizo sus primeros dibujos. “Poco a poco se convirtió en un pintor prolífico, en un personaje que nos ha brindado una obra muy vasta. Llega a ser un artista de unas dimensiones enormes”.

Eko evocó cuando su maestro realizaba el mural Las revoluciones y los elementos, en la Biblioteca Lerdo de Tejada: “Vlady estaba profundamente derrotado por ese trabajo, pero cuando lo miras es realmente maravilloso. Fue entonces cuando empezó a hablar pestes de la Ruptura, de los impresionistas y de la pintura moderna… Esa obra monumental la vivió como un fracaso, cuando es un gran mural”.

“En alguna ocasión me dijo que cuando dejó el dibujo, se perdió. Tiempo después abandona la Ruptura. Pero lo que nunca soltó fue la animalidad del sexo que está en muchos de sus dibujos eróticos, los cuales tienes que interpretar como si fuera un tarot”.

Eko hizo saber que la gente le temía. “Lo veían como una especie de fenómeno, un monstruo, aun siendo él un hombre muy amable. Fue alguien profundamente culto, de una inteligencia no académica; la suya estaba entre el instinto, el poder, la pulsión, el sexo, el miedo y el pavor”.

“Se sentía un artista del Renacimiento. En cierta oportunidad me dijo que el siguiente paso era la inmortalidad, a lo que le contesté que primero tenía que morirse… Vlady logró un lenguaje propio. Sus cuadros fallidos, los buenos y sus obras maestras tienen su impronta. Nunca dejó la experimentación.”

Destacó su originalidad y amor por esta tierra: “Se hizo pintor en un país que tiene una enorme capacidad para generar grandes artistas. Sus temas, colores y sensibilidad reflejan lo mexicano… Su obra es cien por ciento Vlady, desde la imprimatura del lienzo, los aceites que él mismo hizo, las capas intermedias que aplicó, los barnices que utilizó, el temple que creó con sus manos y hasta la mezcla de los colores”.

Araceli Ramírez, curadora de la exposición, subrayó el erotismo en la obra de Vlady.


“Cada vez que veo la exposición, me surge la idea de cómo retomó lo que leyó de Sigmund Freud sobre los polos de vida y muerte, lo cual tiene que ver también con el poder, la violencia, la agresión y el abuso, que no son nada ajenos al ser humano”.

Avelina Lésper, crítica de arte, dijo que en la obra de Vlady existen dos elementos muy unidos: la experimentación y el fracaso. “En ese miedo a la muerte, pintaba y repintaba como una especie de búsqueda de la supervivencia… Su cinismo era muy bello. Era todo un seductor”.

El ciclo de charlas en torno a la exposición continuará el jueves 26 con el conversatorio “Vlady, una visión crítica”, con la participación de Blanca González, Merry McMasters, Carlos Blas Galindo y Carmen Tostado como moderadora. Ambas sesiones serán a las 17 horas. El programa incluye también cine debate, talleres, cursos y visitas guiadas.

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