Ciudad de México; 5 de diciembre de 2022

C. Miguel Alvarado, director editorial VCV Noticias

P R E S E N T E

Dicen las malas lenguas que solamente tenemos la oportunidad de escribir algo o de aparecer ante la opinión pública cada vez cuando se cumple un aniversario luctuoso. Me refiero a mi normal rural de Ayotzinapa, cuyo caso parece tener solamente relevancia cuando se acercan las fechas fatales para quienes estudiamos ahí, el 26 y 27 de septiembre de 2014, hace ya ocho largos años.

Sin embargo, no recuerdo que nunca en la historia de la lucha social un activista o luchador social de la talla de Lucio Cabañas Barrientos o Genaro Vázquez marchara a favor del sistema opresor neoliberalista, rodeado por políticos, empresarios y militantes de determinado partido, y menos que ondeara banderas, repitiera consignas a favor del Estado y la difundiera.

Eso fue lo que hizo el diputado federal plurinominal por Morena, el ex alumno de Ayotzinapa Manuel Vázquez Arellano, alias Omar García y a quien en la escuela se le apodaba Jackie Chan, el Abuelo o el Eterno. Ahora, reflexionando un poco más, si él ha aceptado una posición como diputado federal, a nadie debería extrañar que apareciera tomándose fotos en la marcha convocada por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

¿Cómo es posible que un activista político crea que puede cambiar las estructuras del poder desde el poder mismo? ¿Qué aprendió en la escuela Manuel Vázquez Arellano? ¿No le sirvió de nada estar a cargo del Comité de Orientación Política e Ideológica de la Raúl Isidro Burgos? ¿Acaso no sabe cómo se estructura el poder del Estado? ¿No tiene idea de que los diputados votan en bloque y cuando no lo hacen el voto se pulveriza porque uno solo de esos votos no sirve para nada, ni siquiera para presumir que se va en contra? Pero todavía resulta más patético el discurso de héroe que Manuel Vázquez ha construido en torno a su participación en la normal, el cual oculta lo que verdaderamente es y ha ejecutado todos estos años.

Verdaderamente, la investigación de Ayotzinapa arroja más preguntas que respuestas y las decisiones que se han tomado no son las mejores ni de lejos. No entendemos por qué el fiscal Omar Gómez fue destituido de su cargo en la Unidad Especial para Ayotzinapa ni tampoco entendemos cómo es que alguien pudo elaborar un Informe Presidencial tan irresponsablemente.


Sabemos perfectamente que entre los padres y madres de los 43 existe una seria preocupación y desazón en torno a las investigaciones, pero también entre los familiares de los alumnos asesinados.

Es tanta, que las exigencias para que renuncien personajes como Félix Santana, el secretario técnico de la Comisión para la Verdad del caso, cada vez son más fuertes. Actualmente, los avances en la investigación parece que se han detenido y no sabemos de qué manera están investigando, ni en dónde ni con quiénes. Pero lo que sí sabemos es que el propio 27 Batallón de Infantería que está en Iguala y es responsable de lo que le sucedió a nuestros compañeros acompaña a los propios buscadores de la Comisión de la Verdad. ¿En qué cabeza cabe que los mismos que los desaparecieron ahora los busquen? ¿Es que no se entiende que el ejército sigue teniendo los mismos elementos y no puede ser renovado ni en sus elementos ni en sus idearios así como así? Parece que las autoridades que buscan a los 43 creen que nos chupamos el dedo.

Ahora nos surge la duda de si el ejército está controlando la investigación de Alejandro Encinas, de quien ya se hizo público que para 2023 será el nuevo secretario de Gobernación porque Adán Augusto López, el actual funcionario, tendrá que hacer una campaña interna para buscar la candidatura presidencial de Morena. En caso de que Encinas se vaya, queremos saber en qué términos quedarán las investigaciones que no ha terminado.

A personajes como Vázquez Arellano no les queda de otra que marchar, con lo que demuestran su hipocresía y descaro. Él es el mismo que el 26 de septiembre de 2022 no se atrevió a acercarse a los contingentes que marchaban por la Ciudad de México y que se quedó parado en una esquina. Es el mismo al que se refirió uno de los padres que habló esa tarde en el templete del Zócalo y del que exigió una investigación seria y profunda.

Sin duda alguna se ha visto que hay un interés gigante detrás del caso Ayotzinapa que involucra a gente poderosa en el gobierno. Recientemente salió una nota sobre el involucramiento de un uruguayo. Nadie sabía de esto y el gobierno no ha explicado los detalles al respecto.

Este mismo uruguayo delata detalladamente el procedimiento de implantar los paquete de droga en unas barras tubulares en la parte posterior del motor de los autobuses de pasajeros de las diferentes rutas del país y extranjero.

Algunas de las líneas de transporte que recorren el estado de Guerrero pertenecen al cacique Rubén Figueroa y una de las líneas de investigación apuntan sin poder probarlo de manera adecuada los compañeros de Ayotzinapa habían tomado un autobús que venía cargado de droga.

Que personajes como el diputado referido se hayan convertido en referentes de la historia de Ayotzinapa es una vergüenza que cargarán para siempre él y quienes han investigado el caso. Estamos desde hace tiempo muy desilusionados.

Atentamente

Profesor Eduardo Moreno Peralta

Egresado de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa

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