René Chargoy Guajardo/ Gaceta UNAM

Ciudad de México; 16 de octubre de 2022

Destino es un ensayo museográfico donde se combinan esculturas, se presencian un monólogo y una coreografía y se escucha una pieza de sonido, todo con la intención de que el espectador sea un agente activo. Y no sólo eso, también rememora los momentos cuando el recinto del Museo Experimental El Eco fue sucesivamente un restaurante, una discoteca, la sede del Centro Libre de Experimentación Teatral y Artística (CLETA) y un gimnasio de boxeo, antes de regresar a su función original: la de ser un museo.

En esta muestra del artista coahuilense Mario García Torres, que permanecerá abierta al público hasta el 6 de noviembre, se incluyen estrategias de teatro y producciones televisivas. Las obras que la conforman son continuamente activadas y desactivadas mediante un juego de luces y sonido organizado coreográficamente.

“Cuando no entendemos lo que nos sucede y tampoco nos hace sentido, entonces decimos que es cuestión del destino”, refiere en entrevista García Torres, un artista visual posconceptual para quien lo importante es generar una experiencia distinta en cada exposición.

Lugar homogéneo

“Con Destino busco generar un espacio donde todas las disciplinas se vean desde un lugar homogéneo, en el que no hay una estructura piramidal que inventa cualquier cosa. Aquí los gestos actorales, coreográficos y escultóricos conviven y nos conducen a crear una experiencia. Ninguno de esos gestos pretende convertirse en el significado único”.

Para el artista es clave cuestionar las maneras en que exhibe sus obras, lo mismo que plantearse qué significa mostrarlas. Excepto la escultura del italiano Fausto Melotti –una pieza histórica de mediados de los años 50 que hace referencia a la utilería del teatro en la época–, todas las demás se crearon entre los años 90 y los dos mil. Son de muy diversos lugares, se prenden y apagan, tienen luz y agua. El expositor se pregunta: si una escultura está iluminada ¿qué pasa si uno la apaga? ¿Es escultura o no?, ¿se convierte en otro objeto?, ¿deja o no de significar?

Desde su propia perspectiva, Destino es un juego de percepciones en un espacio simbólico. “En esta muestra se ponen en entredicho las ideas universales de verdad, certeza, tiempo y el lugar que ocupa el arte en nuestro propio contexto. Invita a pensar qué pasa cuando nuestra vida está llena de decepciones y promesas que no se cumplen. Nos lleva a cuestionarnos hacia dónde nos conduce eso, lo cual tiene que ver con reivindicar nuestra condición y no pretender ser como los americanos o los europeos”.


Esta es una exposición sobre el fracaso, la decepción y el desencanto, ideas negativas que se rumian insistentemente y que están en función de expectativas que no les corresponden a los mexicanos y latinos; por lo tanto va en contra de la narrativa progresista del sistema neoliberal.

García Torres considera que el artista es una especie de guionista, de escritor que dispara ideas, las cuales pueden ser exitosas cuando una comunidad las retoma y las convierte en otra cosa. “Las obras de arte no terminan en el museo, son pequeñas ideas que la gente se lleva y las discute con sus amigos o familiares”, comenta el creador que investiga sus temas cual si fuera un reportero o un historiador del arte.

“Al exponer –dice– uno trata de abrir un lenguaje hacia el otro, hacia unas subjetividades que uno no conoce y que tienen otras experiencias de vida. Con Destino pretendo que nos cuestionemos cuál es nuestra condición posmoderna, cómo la vamos a asumir y qué aprenderemos con ello. Esta es una exposición muy sui generis. Estoy esperando ver cómo reacciona el público”.

Un aura especial

Confiesa no saber cuál es su destino personal, pero no le cabe la menor duda de que “es muy rico regresar a El Eco después de 11 años, un lugar con un aura muy especial”.

En la exposición participan, además, obras de Marisol Cal y Mayor (Altagracia), Eduardo Donjuán, Isa Genzken, Fausto Melotti, Carmen Ruiz, Alejandro Suárez, Tunga, Franz West, Heimo Zobernig, Héctor García, Heriberto Murrieta. Aparición especial de Marion Reimers.

La muestra es coproducida por la Colección Isabel y Agustín Coppel y el Museo Experimental el Eco. El monólogo-performance que la acompaña se presenta los jueves 20 y 27 de octubre. Tiene un aforo limitado y el acceso es mediante registro previo en la página del museo eleco.unam.mx

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