Fernanda García

Metepec, México; 7 de junio de 2022.

Aunque de agrícola tiene ya poco el municipio de Metepec, las calles del primer cuadro de este Pueblo Mágico se llenaron de la algarabía que sólo el sincretismo puede ofrecer: tlacualeras, yuntas, caballos, carros alegóricos, todos detrás de la imagen de San Isidro Labrador, santo patrono de la región.

En la fotografía común ya no está el dorado de las milpas con alguna que otra casa en medio, ahora son los residenciales a los que se les dio paso desde el gobierno de César Camacho Quiroz los que han reemplazado la vocación agrícola de la demarcación. Ya no hay yuntas arando pero sí automóviles, muchísimos de ellos.

Aún así, la gente salió a disfrutar del Paseo de los Locos, también conocido así porque los hombres se visten de mujeres a manera de homenaje a las tlacualeras, quienes llevaban comida a sus esposos mientras ellos labraban la tierra. Este año sí fueron 253 los que bailaron mientras la gente, entusiasmada, observaba.

Durante dos años estuvo suspendida esta tradición, la más emblemática de Metepec, por la pandemia de covid-19. Por ello esta edición del Paseo de la Agricultura fue especial, ahí estaban, sobrevivieron al embate de una enfermedad que no se termina de entender y a la crisis económica que trajo consigo. Se mantienen estoicos pese a la tragedia y por ello su fe, la curiosidad y las ganas de salir del encierro -muchas veces mental-, los impulsaron a atiborrar cada acera del polígono designado para el festejo de San Isidro.

Con más de 308 carros alegóricos y yuntas y 148 caballos se pidió que la lluvia sea benevolente y favorezca la siembra, aunque sean los menos los que aún se mantienen de ésta. La mancha urbana devoró también la tradición.

El Paseo de la Agricultura de Metepec es el más importante del Valle de Toluca, en el que participan 113 cuadrillas provenientes de distintos municipios devotos que desean que la siembra e inminente cosecha les aseguren el sustento hasta la próxima temporada.

Sobresalen los retablos elaborados a mano con semillas de haba, frijol, arroz, chía, lenteja y maíz, sus colores y formas varias forman imágenes religiosas a las que se aferra un pueblo que alguna vez creyó en la Tlanchana, mítica figura que hoy sólo es parte de leyendas y la imagen del gobierno municipal.

Júbilo. Llegó la temporada de lluvias e inició el ciclo agrícola. Tradición. Cientos celebraron a San Isidro Labrador. Ese fue el ambiente en el que miles de personas celebraron el Paseo de la Agricultura.
Las cuadrillas conformadas por carros alegóricos, hombres vestidos de mujer o disfrazados, niños, burros, yuntas y tractores, desfilaron para revivir la fiesta.

Tradicionalmente en esta festividad participan más de 20 mil personas, como parte del desfile de carretas decoradas, paseo de imágenes religiosas, grupos de baile, escaramuzas de diferentes agrupaciones religiosas, comisarios, mayordomos y espectadores.

La festividad inicia en las primeras horas del día con la concentración de carros alegóricos y carretas, para luego acudir todos juntos a una misa de acción de gracias y de ahí inicia el desfile por las principales calles de los barrios tradicionales de la cabecera municipal de Metepec.

Más tarde la devoción se deja a un lado pero el alcohol, aunque prohibido por un decreto municipal, comienza a fluir. Así se apaga un acto religioso que, como todos, termina en carnaval.

Fotografía: Ramsés Mercado.

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