Redacción VcV. Diseño: Brenda Cano.

Toluca, México; 30 de mayo de 2022.

Al periodista guerrerense Francisco Pacheco lo mataron en Taxco el 25 de abril de 2016, a las puertas de su casa. Sus hijos, Priscilla y Alí, fueron los primeros en darse cuenta. Eran las 6:45 de una mañana que cambió para siempre la vida de todos. Ese día estaba esperando a que lo contactaran de la emisión Al Instante para pasar la información que se daría en ese momento. Pero antes que nada más sucediera, lo asesinaron, dice una nota de la reportera Margena de la O.

Tres semanas después, una amenaza contra la familia los decidió a abandonar Taxco y buscar refugio en otro estado. Ellos son desplazados por la violencia que mató a su padre, que había fundado un medio de comunicación, El Foro de Taxco, que luego se convirtió en El Foro del Diario, un portal digital. Después, el periodista Pacheco abrió otro portal de noticias, Pacheco Digital. Él era el cuarto periodista asesinado en ese año 2016.


Desde entonces, la familia, desde la distancia, ha peleado por obtener justicia para Pacheco.

El 22 de abril, un documental que narra el caso del periodista, fue proyectado a nivel nacional y sus creadores, Coizta y Témoris Grecko, así como el equipo de documentalistas de la casa “Ojos de Perro contra la impunidad” se han encargado de darle una mayor difusión y profundidad al caso de Francisco Pacheco, un periodista que trabajaba en una de las entidades más violentas del país, dominada por el narcotráfico, las mineras canadienses y los gobiernos corruptos, que aliados, estos tres han asesinado a decenas de activistas y líderes sociales.

 – No sé si nosotros vivíamos en una burbuja o él era muy cuidadoso con las cosas -expresa Priscilla, la hija del periodista en una entrevista televisada-. Sí sabíamos que había violencia, sí sabíamos que habían matado gente […] pero nunca imaginé que nos fuera a pasar a nosotros.

“Sí, fueron dos disparos… yo me imaginé… subí corriendo y al momento que abro la puerta, estaba tirado. Cuando yo le hablé y lo traté de levantar fue cuando le empezó a salir la sangre- recuerda su esposa Verónica Romero, mientras una de sus manos hace la forma de una pistola y se señala la cabeza.

Por su lado, Alí Pacheco recuerda que después del asesinato de su padre, alguien de la Secretaría de Gobernación habló con él por teléfono y le dijo: “somos del Mecanismo de Protección y queremos hablar con el periodista Francisco Pacheco”.

-Pues ya es bien tarde, porque ya lo mataron- respondió entonces.

Una presentación en Toluca

El documental de los Grecko aborda esa y otras historias, y ahora la familia y los realizadores lo proyectarán en el auditorio Ignacio Ramírez de la Facultad de Ciencias Políticas de la UAEMéx, este 7 de junio, en el día de la Libertad de Expresión. En esa jornada, que iniciará a las 9 de la mañana con la colocación de una ofrenda floral y algunos mensajes, también se realizará un conversatorio entre especialistas del tema de los derechos de los periodistas y el estado actual que impera contra ellos por su actividad. Jan- Albert Hootsen, representante de México en Comité para la Protección de Periodistas; Paula Saucedo, oficial del Programa de Protección y Defensa en Artículo 19; Alejandra Ibarra Chaoul, directora ejecutiva de Defensores de la Democracia y el periodista Miguel Alvarado, director editorial de VCV Noticias.


Este espacio, denominado “Liberta de expresión bajo acecho”, será moderado por Priscilla, la hija de Francisco, en el mismo auditorio a las 10 de la mañana. Además, la UAEMéx ha anunciado una transmisión en vivo por redes sociales.

El documental acerca de Francisco Pacheco es una pieza que emociona y conmueve. Los periodistas de Toluca tendrían que tomarlo como una referencia obligada porque los 18 casos de agresiones, golpizas, robos, secuestros y asesinatos que se han documentado en la entidad desde 2016 nos están señalando las condiciones que los reporteros y fotoperiodistas enfrentan todos los días en la calle.

Sin embargo, la primera agresión que sufre un trabajador de medios de comunicación surge en su propio centro de trabajo. Los abusos laborales, los acosos sexuales, el maltrato y las condiciones ínfimas que la mayoría de los trabajadores padecen forman parte de la experiencia cotidiana de violencia.

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