Miguel Alvarado: texto. Brenda Cano: diseño. Ramsés Mercado: imagen.

Toluca, México; 25 de mayo de 2022

“Acoso, intentos de secuestro e incluso agresiones dentro de los planteles obstaculizan nuestro derecho a una educación libre de violencia. Exigimos al rector (de la Universidad Autónoma del Estado de México, Carlos Eduardo Barrera) que implemente las medidas y acciones necesarias para garantizar mayor seguridad a la entrada y salida de cada uno de los planteles de la Universidad”, exigieron colectivas frente al edificio de Rectoría, que encontraron cerrado y sin que ninguna autoridad acudiera a dialogar con ellas.

Las colectivas pintaron las paredes del edificio y denunciaron el encubrimiento de la Universidad a profesores acosadores. Escribieron los nombres de Dante Soto y de Arturo Zamora, entre otros, a quienes señalan como acosadores y agresores.

Hace dos años y medio, alumnos de esta Universidad se declararon en huelga por las mismas razones que ahora esgrimen las colectivas. En ese entonces, un alumno de la Facultad de Ciencias de la Conducta se dedicó a vender fotos de estudiantes desnudas, lo cual fue detectado. La huelga fue aprovechada para revelar las condiciones de inseguridad y abuso que existen en aulas y departamentos de las escuelas, así como la protección que efectivamente autoridades escolares despliegan a favor de algunos señalados.


La huelga también reveló que la Universidad ha espiado de manera recurrente a alumnos a los que considera problemáticos debido a la defensa que ejercen acerca de sus derechos, y a grupos sociales que los apoyan o que apoyan a los movimientos estudiantiles.

Fueron los propios huelguistas los que descubrieron un banco de datos con información y fotografías, así como seguimientos a redes sociales. Esa ocasión, la Universidad tuvo suerte, pues la llegada de la pandemia del coronavirus no ayudó a los huelguistas.

“Los cambios solicitados para mejorar la seguridad en los planteles son: seguridad constantes en las inmediaciones de las escuelas, especialmente en puentes peatonales y zonas consideradas como focos rojos y puntos de riesgo; cámaras de seguridad en operación; capacitación del personal de seguridad universitaria para que puedan brindar auxilio en caso de que se requiera; establecimiento de botones de pánico en puntos estratégicos; más iluminación en los alrededores, sobre todo en planteles como los de Ciencias de la Conducta, Los Uribe y Cerrillo; garantías y respeto a la libre reunión, el cual ha sido coartado por la persecución y revictimización a la comunidad estudiantil organizada; y que cese la persecución a colectivos universitarios, feministas o no”, exigieron las manifestantes.

Con las puertas cerradas de la rectoría, la Universidad envió a los medios locales un boletín en el que señalaba que había entablada diálogo con los estudiantes “en un dialogo abierto y en un ambiente de cordialidad”, y sostenía que junto con la Fiscalía, daba atención a las demandas. Esa reunión se llevó a cabo por la mañana en la Facultad de Humanidades.

De acuerdo a las autoridades universitarias y a pesar de lo que dicen las denuncias de las alumnas, 89 inmuebles universitarios y 105 mil miembros de esa comunidad son resguardados mediante rondines internos, así como el despliegue de elementos en los accesos a los espacios universitarios. […] El coordinador de la Policía Estatal en el Valle de Toluca, Eduardo Alcalá Reyes, precisó que a través de mecanismos como la aplicación móvil SOS UAEMéx, de los 89 botones de pánico instalados en planteles y edificios administrativos y de la implementación de patrullajes inteligentes mediante drones tácticos del C5, se da atención a las emergencias”.} Las promesas de la UAEMéx para mejorar la seguridad y de la Fiscalía para investigar tiene años sin cumplirse cabalmente.

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