Fernanda García: texto. Karen Colín: diseño. Ramsés Mercado: imagen.

Toluca, México; 18 de enero de 2021.

En la capital mexiquense, por donde se vea, hay grietas. En las finanzas, en la agenda política, en las calles, en las banquetas… en las casas… pero hablar de todas las fallas que encontramos nos llevaría no sólo una eternidad, sino también una investigación a fondo y para ello hay otros espacios. Así que me dedicaré al último, a las fallas geológicas que hunden poco a poco a la ciudad y de las que sólo los que viven en ellas hablan.

Esta semana tres “oquedades” que el mismo gobierno del Estado de México reconoció que fueron causadas por la falla geológica que cruza la vialidad Alfredo del Mazo, proveniente de la zona de Santiago Miltepec (La Pedrera), y llega hasta la zona de Hospitales, nos llamó la atención a todos.

Algunos estaban molestos por el cierre de esta arteria que comunica no sólo al norte del municipio sino al norte del estado. Pero ahí, entre los curiosos, me topé con las verdaderos afectados. Eran más de una decena de vecinos, y uno a uno se fueron acercando a mí.

Casi de la mano me llevaron a ver sus casas, sus banquetas, sus miedos. No sólo son las grietas en las banquetas o los hundimientos que cada seis meses tienen que tapar con sus recursos porque en las últimas administraciones municipales ya ni caso les hacían -aquí resalto que una de las vecinas tuvo que desembolsar 15 mil pesos para poder tapar el socavón que se hizo al pie de su hogar… ¡15 mil pesos!

Son también los edificios que no dejan de construirse, los espectaculares que no dejan de colocarse en esta zona, los miedos de que todo eso se les venga encima.

Don Agustín me lo confirmó. Hace 20 años, en la administración 2000-2003, les dijeron que ahí estaba la falla geológica, que no podrían construir más en la zona pero el dinero mueve montañas, aunque no los desperfectos geológicos. Seguramente se preguntarán por qué estas familias decidieron vivir ahí. Bueno, porque no sabían hace 30 años de esta situación. ¿Por qué no se van? Muchas de ellas apostaron todo su patrimonio y ya no tienen a dónde ir. Además, nadie les compraría una casa con sentencia de demolición.

Recientemente comenzaron a construirse dos edificios departamentales, uno enfrente de la casa de Agustín, un septuagenario retirado que solía reparar helicópteros y que hoy vive de glorias pasadas. Lo único que le queda es su casa y está amenazada. Podría quedar hecha añicos por una obra nacida de la corrupción.

Entonces me pregunto: ¿de qué sirven los Atlas de Riesgos municipales si a todo el mundo les importan un comino? Y mire que me estoy moderando.

Pero pensar que esta situación es exclusiva de La Magdalena Segunda Sección es ser -lo menos- inocente. ¿Se acuerda de las casas abandonadas de San Pedro Totoltepec? Por ahí también cruza otra grieta, a un costado de la zona industrial de Toluca y al menos 200 habitantes de 23 casas han sido notificados del riesgo en el que viven y ya ocho fueron abandonadas porque la tierra rompió los patrimonios.

De acuerdo con el Atlas de Riesgo de Toluca, en la capital del Estado de México se han identificado fracturas geológicas en 19 de las 47 delegaciones, algunas con una antigüedad de 30 años. Hoy por hoy afectan y se notan, aunque el problema más grave está por llegar.

Me explico, en la zona de la colonia Ciprés, el corredor comercial más importante de Toluca, hay también una falla que alarma y de la que nadie ha querido hablar.

Ponga atención, Toluca se hunde y no por las fallas geológicas, sino porque la corrupción es más profunda que cualquier desperfecto en las capas de la tierra.

Y esa es la realidad.

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