Miguel Alvarado

El Oro, México; 23 de noviembre de 2021.

El gobierno del Estado del México canceló un proyecto de remodelación en el municipio de El Oro que implicaba el uso de 116 millones de pesos, pero también el cambio radical del paisaje de esta cabecera municipal, a la que se ha clasificado como Pueblo Mágico y cuya arquitectura está protegida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) debido a la historia minera, de importancia mundial, que tiene el municipio.

Desde un principio, las obras que el actual alcalde, el priista Marco Antonio Barranco Sánchez, intentó implementar, fueron detenidas por la población, que protestó públicamente el 22 de junio de 2021, cuando un grupo de obreros demolió una de las fuentes que se encontraban enfrente del Teatro Juárez sin autorización de la delegación del INAH en el Estado de México.

Entonces, el plan de la alcaldía fue revelado en toda su extensión. Se trataba de remodelar el corredor turístico que involucraba la transformación radical, sin respetar el entorno histórico, social ni ambiental, de la plazoleta del mencionado teatro, del Jardín Madero, de la Parroquia de Guadalupe y del socavón San Juan, todas ellas protegidas por el gobierno federal.

Para hacer todo eso, se tenía ya destinado un presupuesto de 109 millones 999 mil 770 pesos, de origen estatal, y acuerdo al contrato OP-21-0016, firmado el 28 de mayo de 2021 con la empresa constructora Maxway, SDRL de CV, y cuya sede se encuentra en Metepec, Edoméx. Sus representantes legales son José Juan Desiderio Sánchez Sánchez, Alejandro Polo Ruiz y Marcela Elizabeth Franco Varas. El ayuntamiento se amparaba en un supuesto permiso que el INAH le había expedido y que la propia delegación después reconoció que le había dado, pero pertenecía a otro proyecto, referente al mejoramiento de la imagen urbana. Esa autorización era la 401.3S.1-2020/103F, expedida el 28 de agosto de 2020. En realidad, no existió nunca ninguna autorización del INAH para las obras que el alcalde pretendía realizar.

Mientras obreros derribaban las fuentes de la plaza sobre la que se extiende el Teatro Juárez, habitantes del lugar consiguieron un primer acercamiento con las autoridades del municipio y lograron que el presidente municipal, Marco Antonio Barranco, de extracción priista, firmara un papel en el que decía, de puño y letra del edil, que “Me comprometo a continuar los trabajos de la rehabilitación de plazoleta de T. Juárez y Jardín Madero hasta acordar con una comisión ciudadana los trabajos a ejecutar”.

El gobierno del Estado de México y el local de El Oro habían anunciado por redes sociales, el 22 de junio pasado, que las obras “cuentan con las licencias correspondientes del Instituto Nacional de Antropología e Historia” y afectaría, además, a las escalinatas del mercado municipal Álvaro Obregón, la mencionada plazoleta del teatro y el Jardín Madero, lo cual implicaría el cierre de las calles del centro de aquella cabecera. Y después el ayuntamiento solicitaba “encarecidamente” la colaboración de los ciudadanos para que todo saliera de la mejor manera.

Así, durante el 22 de junio, obreros con aparatos hidráulicos demolieron las fuentes de la plazoleta del teatro Juárez y pronto comenzaron a circular los diseños que el municipio había comprado: modernos espacios y plazas con un diseño más urbano y citadino, muy parecido a espacios en otros municipios como Atlacomulco e incluso Toluca, pero que para El Oro no encajan en la denominación de Pueblo Mágico.

Se trataba de plazoletas de concreto en la que las áreas ajardinadas habían sido suprimidas y la estética cambiada radicalmente, pues rompía el estilo tradicional de El Oro y lo dotaba de una fisonomía de plazas planas.

Aunque había un acuerdo, las obras continuaron en los siguientes días, que también dieron pie a un proceso de denuncia iniciada por los ciudadanos ante el INAH Edoméx, que acudió a recabar evidencias y ante la destrucción de la segunda fuente ubicada frente al Teatro Juárez, desautorizó las demoliciones.

Sin embargo, el 23 de junio el ayuntamiento aprovechó las horas de la madrugada para seguir demoliendo en la plazoleta del teatro Juárez, lo cual provocó que los vecinos se organizaran para montar guardias en los lugares que involucraban la remodelación. “El legado de un pueblo mágico como el nuestro debe conservarse, es por eso que no nos oponemos a la restauración de emblemáticos espacios como el Jardín Madero, siempre y cuando los recursos sean aplicados con transparencia y el proyecto tome en cuenta las características estilísticas y la identidad de los aurenses. Exigimos por ello el cumplimiento del marco jurídico vigente en materia de derechos culturales y planeación democrática”, señalaban ellos en un comunicado y aclaraban que no se oponían a que se realizaran obras, sino a que no se respetara la arquitectura del pueblo mágico.

El proyecto de remodelación había sido diseñado por la arquitecta Loreto Castro-Reguera Mancera, una superarquitecta muy joven y muy premiada a la que se le había encargado el trabajo. Castro-Reguera dijo, en una de las dos visitas que hizo a El Oro -una de ellas el 6 de julio de 2021, para recorrer el Museo de la Minería del Estado de México, que sería intervenido en sus instalaciones- para conocer los espacios, que ella proponía planchas de concreto porque trataba con ello de ahorrar agua para el mantenimiento de áreas verdes, pues el líquido era escaso y eso no tenía ningún tipo de solución. Sin embargo, este razonamiento a la ciudadanía le pareció desacertado para alguien que se presenta como especialista en “arquitecturas del agua”, como puede comprobarse en el Seminario La Arquitectura del Agua, que ella impartió el 20 de febrero de 2020, en el Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA). Además, Castro-Reguera es coordinadora del grupo de análisis Ciudades inteligentes en la gestión del agua de la Red del Agua UNAM. La otra visita la realizaría el 4 de noviembre de 2020. Así, con dos ojeadas, el proyecto de remodelación arrancaría.

Las obras, si bien proyectadas por la arquitecta, serían construidas por la mencionada empresa Maxway, que ganó el concurso de licitación pública OP-21-LE1017 de la Dirección General de Proyectos, Concursos y Contratos de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras el 10 de mayo de 2021, que era para el “Mejoramiento de la imagen urbana del centro histórico en el municipio de El Oro, cabecera municipal”. El 28 de mayo de 2021, el gobierno del Estado de México celebra el contrato OP-21-0016.

Una demanda de amparo indirecto interpuesta por Alexis Cruz llegó a los juzgados de distrito en materia de amparos y juicios federales en el Estado de México, por la violación al acceso a la cultura y el derecho a la vida cultural de la comunidad al intentar destruir los espacios públicos de la identidad aurense, daño que causaría una imposible reparación al patrimonio artístico y cultural del municipio de El Oro. Los demandados fueron el presidente municipal, el director de Obras, el director de Turismo, el secretario estatal de Desarrollo Urbano y Obras y el director del Centro INAH Estado de México. El 30 de junio se obtuvo la suspensión provisional, como medida cautelar.

Por fin, y luego de reuniones y recorridos, el 29 de julio de 2021, Roberto Inda González, subsecretario de Planeación y Presupuesto de la Secretaría de Finanzas, informó al secretario estatal de Desarrollo Urbano y Obra de la cancelación de recursos autorizados del PAD para el Mejoramiento de la Imagen Urbana del Centro Histórico en el Municipio de El Oro, aunque esto no se dio a conocer públicamente.

Después de eso, el plan del alcalde de El Oro se fue a pique por todos lados, y así el 3 de agosto de 2021, el arqueólogo Nahúm de Jesús Noguera Rico, director del Centro INAH Estado de México, en respuesta al amparo Inc. Susp. 539/2021-VII, negaba haber entregado algún permiso que modificara a El Oro de manera sustancial, y por eso también él solicitaba una suspensión definitiva.

Ahora, las obras se han detenido de manera absoluta al fin, lo cual representa un triunfo de los ciudadanos en defensa de una comunidad emblemática como lo es El Oro, un municipio cuya actividad minera, a principios del siglo XX, lo puso en el mapa del mundo corporativo. Saqueado por empresas extranjeras, El Oro y la región en donde se emplaza -hace frontera con Michoacán y con el pueblo de Tlalpujahua, al norte del Edoméx- hace mucho dejaron de ser una fuente de riqueza, aunque su subsuelo es codiciado por la minera canadiense Gold Corp, que ha ofrecido hasta 56 millones de dólares por reubicar de tajo al pueblo. Los vestigios mineros, los socavones, las propias casas y los edificios públicos forman parte de un patrimonio histórico que se ha cuidado por años.

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