Toluca, México; 1 de noviembre de 2021.

Daniel Hernández

Mandas, favores, oraciones y un sinfín de sincretismos rodean al culto de la Santa Muerte, una devoción popular que en los últimos años en México ha tenido un incremento en sus adeptos. Durante las celebraciones del Día de Muertos en el valle de Toluca, algunos devotos la veneran este primero de noviembre y ése es el caso de Luis Izquierdo, quien en un momento de necesidad encontró en la también llamada Niña Blanca un ser celestial en quien creer. Por ello, decidió abrir su altar personal al público para que más personas pudieran venerarla.

“Ella nos escoge, nosotros no somos las personas que decimos que ‘yo quiero estar con ella’, son raras las ocasiones cuando así sucede, pero normalmente porque nos escoge ella, porque siempre se presenta en nuestras vidas en los momentos más difíciles”, explicó Izquierdo.

Sobre la calle Laguna de las Flores, en la colonia Nueva Oxtotitlán de la capital mexiquense, se ubica este espacio considerado uno de los primeros altares en su honor donde devotos acuden para colocar una ofrenda de alimentos, bebidas, veladoras y arreglos florales como agradecimiento de los favores concedidos.


“Normalmente se le dan los dulces, el tequila, los cigarros, el puro, los inciensos, las veladoras, todo lo que esté a nuestro alcance y al de nuestro bolsillo”, explica Luis.

Cada mes, él y su esposa se encarga de vestirla con un atuendo diferente, y este año la elección recayó en un vestido negro con adornos dorados y plateados, así como un rebozo rojo.

Las celebraciones para esta figura de resina de 1.75 metros de alto, comienzan el el 31 de octubre con una velación similar a la que hacían culturas prehispánicas para honrar a sus muertos y darles sepultura. Durante el 1 de noviembre ofrecen un espectáculo de lucha libre, se recorren las calles con música de banda y se realiza un rosario por la noche.

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