Redacción VcV

Toluca, México; 13 de octubre de 2021.

Cuatro meses después, los asesinos del periodista toluqueño Enrique García fueron capturados. Fueron tres, entre ellos una mujer. Dos de ellos están detenidos y la Fiscalía tratará de probar su participación en este caso.

Al reportero Enrique García lo mataron de un balazo cuando conducía su auto. Estaba desempleado y por eso trabajaba en la plataforma de transporte DiDi, que integra unidades particulares a servicios de taxi que se piden por internet.

Enrique García era periodista pero no tenía enemigos ni tampoco reportajes o información que pusiera en riesgo su vida. Más bien, se dedicaba a la comunicación social y su último empleo había sido en una campaña política, para una candidata del PRI que buscaba la alcaldía de San Mateo Atenco, un municipio del valle de Toluca.

Era amigo de reporteros con el mismo perfil profesional que él. Era recordado por amable y risueño y mientras encontraba trabajo había decidido utilizar su auto para obtener ingresos.

La noche del 16 de junio una ficha con los datos del reportero comenzaron a circular por las redes sociales locales. Su familia preguntaba por él, porque estaba desaparecido y no respondía a su celular. Casi al mismo tiempo, aparecía el reporte de un auto abandonado en un tramo carretero solitario de la colonia San Sebastián, en Metepec, a unos 30 minutos de la capital mexiquense. En el auto se encontraba el cuerpo de un hombre con la descripción de García. El cuerpo tenía una herida de bala y las puertas abiertas del coche denotaban el escape de quien lo había asesinado. De acuerdo a los primeros reportes, nada había sido robado.

Ayer, elementos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), cumplimentaron una orden de aprehensión por el delito de homicidio en contra de Joseph Argenis “N” y Kimberly Isabel “N”, investigados por el homicidio de García.

De acuerdo a la indagatoria iniciada por estos hechos, estas dos personas, así como una tercera, iban a bordo del vehículo de alquiler cuando en un determinado momento la mujer descendió del automóvil y posteriormente habría ordenado a estos sujetos que dispararan en contra del conductor, quien perdió la vida en el lugar.

Tras estos hechos la FGJEM llevó a cabo diversas diligencias que permitieron identificar a los probables partícipes de este homicidio.


La Fiscalía llevó a cabo un cateo en un inmueble de la colonia San Lorenzo Tepaltitlán, en la capital mexiquense, y fueron aprehendidas ambas personas, quienes deben ser consideradas inocentes hasta que un juez señale una sentencia condenatoria en su contra.

El caso de García ejemplificó fatalmente el ámbito de violencia en el que se desarrolla la vida de los mexiquenses en general. Si bien el asesinato del periodista, por lo que se sabe hasta ahora, no está relacionado con su actividad, sí demuestra la indefensión a la que están sometidos quienes trabajan en medios de comunicación. Porque a Enrique García nadie lo protegió cuando se quedó sin empleo, lo cual, de entrada, no debía ocurrir, pero obligó al comunicador a trabajar fuera de su ámbito.

Una Ley de Protección a Periodistas aprobada en el Estado de México es incapaz de ayudar a quienes necesitan ayuda. Apenas se encuentra en un periodo de “prueba”, pero hasta ahora ha demostrado que da lo mismo que exista o no.

El homicidio de García obliga a voltear a ver las condiciones de trabajo que imperan en medios de comunicación, uno de los sectores más depauperados y que menos se ocupa de las personas que laboran ahí. El abandono, el abuso y la explotación se registran en el 90 por ciento de los medios del valle de Toluca, pero se silencia debido a un absurdo “pacto de silencio” que se construido en torno a esto impulsado, sobre todo, por el temor a perder el empleo o no encontrar trabajo más adelante.

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