Miguel Alvarado

Toluca, México; 12 de octubre de 2021.

Todavía no se inaugura formalmente, pero quien ha visto el nuevo Parque de la Ciencia, en el centro de Toluca, exclama “a ver cuánto dura”, cuando lo ve y se da cuenta de sus dos puentes que comunican calles paralelas, de la bola de plata que da forma al planetario y que aún retocan para que se vea todavía más brillante, y de las jardineras que rebozan flores. Al final sí tiene paradas para transporte público, y el asfalto de éstas ha sido decorado con el logo de Alfredo del Mazo, uno de los gobernadores que menos contacto ha tenido con la ciudadanía. A tres años de las elecciones presidenciales, a Del Mazo, cuya principal virtud -aunque también eso se transforma en escollo, obstáculo o incluso impedimento- es ser primo-hermano del ex presidente Enrique Peña Nieto, se le considera como uno de los presidenciables por parte del PRI para disputarle el poder a la aplanadora que en este momento es Morena, el partido del actual mandatario Andrés Manuel López Obrador.

Hoy por la mañana, las vallas que protegieron la obra por cerca de un año y medio por fin fueron retiradas. Dieciocho meses y 350 millones de pesos después -eso es lo que dice el gobierno que costó- el parque será inaugurado el 14 de octubre. Se trata de la obra magna del gobernador para Toluca, una capital que administra el morenista Juan Rodolfo Sánchez y que hoy mismo solamente observa cómo sus calles se caen a pedazos en lo que es, de facto, la peor crisis económica por la que atraviesa y que la ha endeudado al grado de no poder arreglar sus vías de comunicación, pero también de no poder pagar sus adeudos.

Pero ahora el tema de Toluca no son sus calles lunares, llenas de cráteres que parecen baches o viceversa. Es, más bien, el Parque de la Ciencia cuya construcción ha generado sus propios conflictos. Fue edificado, para empezar, sobre la plancha de la plaza Ángel María Garibay, que estaba diseñada para que se instalaran comerciantes ambulantes y pequeñas ferias, pero también era un sitio en el que podían desplegarse manifestantes que sitiaban el palacio de Gobierno, como militantes de Antorcha Campesina. Ahora el parque, con sus fosas y pasillos hundidos, solamente sirve para lo que sirve, que es pasear o caminar despacio por ahí.


El encargado del diseño y del desarrollo fue el arquitecto Víctor Márquez, quien ha diseñado, por ejemplo, el parque La Mexicana, en Santa Fe, en la Ciudad de México, en asociación con Mario Schjetnan.

Ese parque, por el cual los desarrolladores cobraban hasta 2 mil millones de pesos, fue levantado en una zona de tiraderos de cascajo y forma parte del complejo de alta gama en el que se ha convertido Santa Fe. Ese costo significó un conflicto que duró cinco años

Márquez no es cualquier arquitecto. Entre su currículum destaca su doctorado en Ciencias por la Universidad de Cornell en NY. “Es Maestro en Sociología e Historia por la misma universidad. Maestro en Arquitectura por la Universidad de Pennsylvania y arquitecto por la UNAM. Ganador de las becas Fulbright, Sage y NSG, así como el Premio Nacional de Arquitectura A.L. Pani”. Pero Toluca, el entorno de la capital mexiquense, no es Santa Fe, y la ubicación del Parque de la Ciencia es la más populosa de todas, porque se trata del centro de la ciudad. Por eso, la reflexión casi mecánica de quienes observan el parque se enfoca más en el cuidado que la propia gente dará a la obra. El despacho del arquitecto Víctor Márquez hizo una simulación, la cual prefiguraba desde 2019 un trazo muy preciso de lo que sería la obra. Hoy, ese trazo es una realidad.

Todavía no se conocen los montos reales que ha costado, pero una parte de este lugar pertenece al municipio, que hace un año perdió un juicio que un particular le ganó, por una deuda añeja y que embargaba al Cosmovitral, una de las edificaciones emblemáticas de la plaza Garibay, y que estaba integrado a la antigua plaza. El Cosmovitral había sido señalado por las autoridades como un edificio susceptible de embargo en caso de que el juicio le fuera adverso. Y así pasó.

“El ayuntamiento de Toluca lo dio como garantía de pago por una deuda de casi 19 millones de pesos que arrastra desde 2013”, dice una nota de la periodista Lydiette Carrión para el medio Pie de Página. Y es que un juez dictó que el ayuntamiento debía entregar el Cosmovitral a la empresa Diseños y Construcciones Hermosa Provincia Sa de Cv, “para hacer un deportivo en la localidad de San Mateo Otzacatipan. […] Al final, en febrero de 2016, la juez séptima de lo mercantil de primera instancia de Toluca, María de Lourdes Hernández Garduño, determinó que el Ayuntamiento de Toluca debía pagar su deuda: los casi 19 millones. Entonces comenzó el juicio de amparo. El caso llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación”.


El lío del Cosmovitral no afectó la construcción del parque, a pesar de que entre ellos median apenas diez metros, y la construcción siguió sin dificultades.

Sin embargo, este fin de semana el gobierno decidió cerrar la circulación a camiones de pasajeros que transitan por el centro de la ciudad, y en ello se incluía la calle de Lerdo, en la cual se construyó el parque. Los camioneros alegaron que se les habían cancelado los dos paraderos que la antigua plaza tenía. Entonces, 20 líneas camioneras amenazaron con irse a paro para negociar que le gobierno diera marcha atrás a la decisión. Lo consiguieron, pero el amago de ambas partes aún no se ha levantado. El parque fue señalado por los transportistas como eje central de ese conflicto, o como la excusa que el gobierno interpuso para tratar de cerrar el centro histórico de Toluca.

De acuerdo a la Secretaría de Desarrollo Urbano, el parque se construyó en una extensión de 24 mil metros cuadrados y cuenta además con un centro o área de exposiciones, locales, fuentes, juegos infantiles, una tienda de Casa de las Artesanía y sistemas de cámaras de seguridad conectadas al C5 estatal. De acuerdo a la periodista local, Martha González, el costo de mantenimiento oscilará en 10 millones de pesos al año.

Por ahora los obreros siguen cargando material, pintando, terminando los faltantes. El jueves, que vaya Del Mazo a inaugurarlo, deberá estar impecable. Si no, ¿para qué tanto?

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