Miguel Alvarado
Metepec, México; 30 de mayo de 2021.

A todo galope, la alcaldesa morenistas Gabriela Gamboa recorrió 14 kilómetros a caballo como parte de su campaña, plagada de escándalos y agresiones. Esta vez pasó por algunas calles de Metepec montada en un caballo negro, vestida de charra, con una camisa vino, del color de su partido, y una falda café. Buena para montar, ella misma ha presumido su afición por la equitación, que proviene de cuando era joven y tenía amigos muy cercanos que la introdujeron al mundo de los caballos. Detrás de ella, la corte multicolor de los jinetes la seguía como si se tratara del desfile de una reina.

La cabalgata de Gamboa coincidió con el cierre de campaña de su oponente político, el empresario priista-panista y perredista, todo al mismo tiempo, Fernando Flores, con quien ha sostenido una disputa en la que hasta amenazas a las familias de ambos se han ventilado en la arena pública en la que se han convertido las elecciones en Metepec y en general en el Estado de México. Por eso, que Gamboa saliera a caballo, en una cabalgata a todo lujo, no le extrañó a nadie en su partido, cuyos militantes la dejaron sola y por eso debió hacer proselitismo con los operadores del Partido del Trabajo, el hijo chiquito de la poderosa casaca vino-tinto.

– ¡Cuidado, cuidado!, va a dar vuelta con el caballo- le decían a Gamboa, quien maniobraba para pasar las calles y los obstáculos para llegar al lugar en el que alguien, muy comedido, le pasó el micrófono y con eso empezar su discurso de despedida. Para ella, de cualquier manera, este domingo es un día de fiesta, justo como será el próximo domingo, cuando se tenga que votar por alguien o no, porque no votar es la opción que elige el 44 por ciento de los electores de la entidad.

– ¡Por eso estoy aquí, con mi atuendo charro, mi yegua prieta!- fue lo primero que dijo cuando pudo hablar. No se anduvo por las ramas y también, de inmediato, abordó la guerra sucia, que alcanzó el grado de conflicto de Medio Oriente en los últimos días. Ambos, Flores y Gamboa tuvieron de su lado a operadores que les hicieron el pagado favor de conducir esa confrontación extra-electoral, que sobre todo se desarrolló y aún sigue en las redes sociales. Ninguno cedió y los platos rotos los han pagado ambos, con creces y de contado.

Para Gamboa, la cabalgata que organizó es una muestra de cómo es que ella misma se visualiza: transparente y directa, que honra y ama las tradiciones de Metepec, un municipio en realidad alfarero que hace años, muchos años, dijo adiós a las haciendas que le dieron forma y las cambió por superfraccionamientos a donde llegaron a vivir las familias de los narcotraficantes recluidos en el penal federal del Altiplano; por espacios comerciales inauditos, de medidas inhumanas como el Town Square, a cuyas espaldas apareció muerto uno de los funcionarios de Gamboa en 2019, el subdirector de Catastro, Kevin Gabriel Garduño Mendieta, ejecutado por una pistola desconocida o por lo menos por alguien a quien no se le puede probar haber ordenado esa muerte.


Pero Gamboa ha dejado eso atrás, como atrás también se quedaron esta mañana algunos jinetes, en el grupo que de pronto se convirtió en una fila interminable, multicolor, como los interés políticos de la alcaldesa, esperanzada en que lo que hizo por dos años y medio y en esta campaña le alcance para repetir en el cargo.

A Gamboa se le puede reprochar todo, pero no que le falten ganas, y en el descampado que la recibió casi oró porque “la mentira, la defraudación y la misoginia no se apodere de Metepec”.

-¡A los hombres les pido que sean muy hombres para defender a Metepec de las fuerzas oscuras de la corrupción!- gritó la alcaldesa mientras leía el discurso, su larga hoja.

Luego los vítores, sobre todo de mujeres, terminaron por remarcar los deseos de Gamboa, quien la última semana parecía desbarrancarse cuando un audio con su voz reveló una serie de amenazas en contra de la familia del candidato contrario, Fernando Flores. Por más que se explicó, Gamboa no tuvo el atino y aunque un dictamen pericial legal no encontrará nada en contra de ella en términos judiciales, el mensaje ya estaba dado y recorría Metepec. Lo peor para ella fue que algunos medios nacionales retomaron el incidente y le dieron vuelo. Ella misma se enganchó y se encargó de revelar el lado explosivo, incontrolable que tiene.

A Gamboa no puede pasarle nada mejor que el periodo de proselitismo termine ya, y que el abstencionismo acabe por ayudarle en su intento de extenderse en el poder. Su oponente, el empresario Flores, tiene la misma estatura que ella y por eso mismo las elecciones serán cerradas, o eso es lo que se espera.

-¿Cerradas? Gamboa va 25 puntos debajo de Flores en las encuestas- dice un mirón cuando la yegua prieta de Gamboa pasa junto a él.

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