Redacción VcV

Toluca, México; 21 de abril de 2021.

Karla Greta Soto Guerrero es hija de Ana Laura Guerrero Albarrán. Su madre desapareció el 22 de octubre de 2020 y de eso se cumplen seis meses. Karla, la hija, señala que las investigaciones dicen que el presunto culpable de su desaparición está en el penal de Almoloya, pero solamente le dieron tres meses de prisión preventiva.

Esa persona, oriunda de Ixtlahuaca, mantenía una relación sentimental con su madre desde diciembre de 2019. Pero carpetas de denuncia en contra de él fueron levantadas porque a Ana Laura Guerrero la privó de su libertad, la golpeó, la violó, la roció con gasolina e intentó matarla. “Mi mamá ya no quería estar con él, pero desafortunadamente la agarró desprevenida y se la llevó. Mi mamá tenía medidas de protección afuera de su domicilio pero las patrullas no estaban afuera de su casa. Entonces no estaba cuidada”, apunta Karla.

– Y de ahí no hemos sabido nada, no se ha hecho nada además de una diligencia en la cual no encontraron nada en uno de los terrenos del culpable. Y eso es todo lo que hemos sabido. En realidad no hay mucho- señala la joven.

Y Karla agrega que esa persona se llevó a su madre, que estaba afuera de su domicilio, cerca de las 13:30.


-Pero eso fue lo único que sacaron. No siguieron la trayectoria del carro, nada. Solamente nos dijeron que tenían identificado el carro y que mi mamá iba con alguien- dice Karla, quien refiere que la familia del hombre es de Ixtlahuaca y es peligrosa porque se dedican a cosas ilegales.

A robar y a matar, apunta entonces la madre de la mujer desaparecida.

El presunto responsable aún no ha sido liberado pero le falta mes y medio para salir, por lo que los familiares de la desaparecida se sienten inseguros. Una diligencia en los terrenos del padre del inculpado fue realizada a raíz de información que señalaba que se enterraban cuerpos en ese lugar. La policía llevó perros entrenados y agentes de investigación pero no se halló nada. Eso fue realizado por la Comisión Estatal de Búsqueda, pero después las noticias para la familia dejaron de llegar.

El imputado tiene rostro, tiene nombre y también edad: actualmente tiene 35 años y un testimonio anónimo entregado a la familia afirma que el detenido se fue de la boca antes de que lo capturaran y dijo que había aventado el cuerpo de Ana Laura al río.

“Eso es lo único que sabemos. Está próximo a hacerse una diligencia en el río de Ixtlahuaca, es el río Lerma, pero ya no tenemos respuesta de eso”, dice Karla, quien además narra que han buscado en los SEMEFOS de la región sin resultado alguno.

Pero el presunto culpable tiene nombre, edad, estatura: se llama Valentín.

María del Carmen Albarrán Cervantes, la madre de la desaparecida, apunta que el presunto responsable alardeaba que en los terrenos de su padre, ubicados en San Ildefonso, en el municipio de Ixtlahuaca, en donde se practicó la diligencia, había hasta seis personas enterradas y reclama la empatía que las autoridades han forjado con las autoridades que lo investigan.

La ministerio público encargada de las diligencias les dijo, refiriéndose al padre del presunto culpable: “Si hubieran visto la angustia del padre, se veía enfermo el papá de Valentín, porque no lo ha visto hace 15 días”.

La madre de la desaparecida pregunta: “¿quién se ha condolido de mí? Tengo más de cinco meses sin saber nada de mi hija. Ayer alguien se comunicó con mi nieta de manera anónima y le dijo que quienes estaban involucrados eran unos hombres llamados Pedro Vidal y su hermano Omar, cómplices del presunto responsable. Al ministerio público le interesa más el bienestar de los victimarios que nosotros, que somos las víctimas. No sé qué rumbo vaya a tomar esto con mi declaración pero estoy muy molesta por eso. El tal Valentín “N” es un ladrón que entraba a las unidades habitacionales de Goevillas o Floresta, Real de San Dimas a robar autopartes. De eso vive ese señor”, dijo la madre.

Después ratificó que la desaparecida ya no estaba con su pareja desde hacía tiempo y eses día, el 22 de octubre no tuvo comunicación con ella. Su teléfono marcaba apagado. “Yo sé que a estas fechas ya no la voy a tener con vida, pero al menos que le saquen a este hombre la verdad. Quiero saber dónde la arrojó, para irla a buscar, así sean restos, porque sé que el río Lerma está muy contaminado, pero lo que sea con tal de tener yo la seguridad de que yo tenga en mis manos aunque sea un tejido de mi hija, que me diga que ahí está para poder cerrar su ciclo de vida”.

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