Antonio Reyes Pompeyo

“Antes era profesor en una universidad, fui burócrata, tortero y botarga de bonais; trabajaba en las mañanas pero cuando oscurecía me escapaba de mi vida anodina y aburrida…”.

Puerquilectric. Puerquerama

Asistimos puntuales a la cita y en una especie de hipocresía bien ensayada nos saludamos como si no lo hubiéramos hecho ya antes de picarle al botón de grabar. La cordialidad y el aprecio no es falso, ese no.

La razón más importante para agarrarlo de primer sinodal es su frecuente buenpedismo y entusiasmo cuando se trata de proyectos que mejoren al otro. Juan Ortega es un toluqueño que de manera genuina se alegra por el éxito de los demás a su alrededor. Aquí estamos, pues, sentados uno y otro frente a la pantalla que, alguien dijo en tuiter, convierte las videollamadas en interminables selfies.

Este individuo representa junto con Puerquerama, la banda en donde toca el pandero con un peculiar estilo que alterna entre el cojín de la mano y las chiches, una de las expresiones musicales -visibles- más genuinas de Toluca por algo que considero fundamental en cualquier actividad: franqueza.

Más allá de las poses, Puerquerama y Juan Ortega, han abordado a Toluca desde la simpleza vecinal, desde la misma sencillez que puede haber en un paseo por el portal o un helado en la alameda. Por eso le pregunto, de inmediato, por su relación con esta ciudad y la respuesta sella, desde el inicio, toda la entrevista y el propósito final: Me siento muy empoderado.

Y, claro, esta ciudad es un monolito duro y difícil para propios y extraños; pero Juan Ortega no deja de entender que le ha servido para hacer base, para reagrupar las fuerzas y de ahí seguir hacia sus múltiples proyectos. Toluca le ha empoderado y le ha permitido recolocarse, justo como nos dicen que una familia lo haría.

Con cierta añoranza pasa revista, mira al espacio buscando recuerdos como si fueran asideros en los lugares emblemáticos: comida, entretenimiento, descanso, recreación, educación, formación, comercios. Todo pasa enfrente de este panderista chavorruco, entusiasta del marketing al que el “cómo sí” le ayuda a filtrar cualquier problema.

“Cuando cruces el caudal de aguas negras del río Lerma sentirás la tempestad de este agrio olor a mierda, este olor es una herida que te da la bienvenida, has llegado a esta ciudad que me fastidia y me fascina…”.

Toluca 6 – Realidad 0. Puerquerama

Añoranza que pasa por la conciencia de la necesaria transformación, añoranza que se convierte en la certeza de una identidad amenazada. Añoranza que evoluciona en preocupación por aquello que le ha permitido difundir las ideas de su banda, eso que suele llamarse escena en Toluca es un serio conflicto y sus razones: la vecindad con Ciudad Monstruo y el apego a las tradiciones.

Como reza en su involuntario sadismo el dicho “Toluca, buen gente, no mata nomás taranta…”, esta ciudad se ha quedado a la mitad de su último envión artístico; la escena, como todo aquí, no llegó a matarnos, si acaso a atarantarnos. A pesar de tener expresiones talentosas y verdaderamente comprometidas sabemos, lo sabe Juan Ortega y lo dice, sólo abunda y florece el arte cuando hay escenarios dispuestos y este cierre de lugares ha pegado muy cabrón.

Este es el núcleo de la conversación, el tono general de la misma, la añoranza por lo que fue, la comprensión de lo que es, la preocupación de lo que será. Al Chicho de Puerquerama no le falta ni le sobra esperanza, está al acecho de la ciudad que le da fuerza y seguramente tendrá algo en la chistera para cuando el vendaval pase. Por ahora, con la complejidad natural del ser humano, las emociones lo revuelcan entre la frustración por las dificultades que la pandemia va dejando, la alegría por los recuerdos y el empuje de los paisanos, la tristeza por eso que todos entendemos demasiado bien, la tristeza que nos da nuestra propia existencia despojada de los que amamos, la tristeza por el nuevo hábito de la muerte.

¿La ciudad nos pertenece? Para Juan Ortega esta pregunta merece un equilibrio casi musical; la ciudad nos pertenece por nuestras acciones, por los lugares que la comunidad se apropia y se gana, por el grado en que cada uno sea capaz de definirlo y hacerlo. La ciudad nos pertenece.

Pie de nota: La entrevista completa está en el canal de YouTube https://youtube.com/channel/UCnymG79_qJ0d59p5mF6o_og

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