Miguel Alvarado

Toluca, México; 28 de abril de 2020. Las curvas estadísticas del coronavirus presentadas por la Secretaría de Salud federal señalan que el pico máximo de contagio se presentará entre el 7 y el 9 de mayo, y entonces, un día después, decrecerá hasta desaparecer a principios de julio. Las zonas más vulnerables de México se localizan en la demarcación de la miseria y el hacinamiento: la Zona Metropolitana del Valle de México, con 23 millones de habitantes y sus múltiples ghetos, es ya una escara en el mapa del coronavirus en México. Además de la violencia, Ecatepec, Neza, Chalco, Chimalhuacán, Tlalnepantla, Naucalpan, Valle de Chalco, Los Reyes entre otros, deben hacer frente a las condiciones miserables, de hacinamiento y de imposibilidad de no salir a la calle o trabajar, por las razones que sean, de la población. Las consecuencias de una pandemia que no era visible para un sector de la población, hoy se extiende por el país. La administración del riesgo no conoce el pantano de la fase 3.

II

En la ciudad de México hay 39 hospitales destinados a la atención del coronavirus, y en la Zona Metropolitana, con 23 millones de habitantes, 15, sin contar las clínicas privadas. El mapa de disponibilidad de hospitales desarrollado por el gobierno de la Ciudad de México es una maravilla, aunque apenas refleja el drama que se vive adentro. Los números de la pandemia apenas pueden dar idea de la vida en un hospital en este momento. Sin embargo, se convierten en referencia para intentar medir, aunque nunca se sabrá, o por lo menos en estos días, si las estadísticas se acercan un poco a la realidad. I

III

Los siguientes hospitales públicos de la Ciudad de México están saturados: el Instituto Nacional de Nutrición, el Hospital General Gea González, el Hospital General Eduardo Liceaga, Hospital Regional Ignacio Zaragoza, el Hospital General José María Morelos y Pavón, el Hospital General de San Juan Aragón, el Hospital Juárez de México, el Hospital de Infectología y La Raza.

IV

En la pandemia del coronavirus la homologación de actividades es un imposible cuyas consecuencias serán económicas y no tienen nada que ver con el fin del capitalismo, o con la desestructuración de las economías salvajes de la globalización.

– Yo veo todo igual, la gente anda igual en la calle y yo no conozco a nadie que esté enfermo. Para mí que es una trampa de los gobiernos para desestabilizar las economías de los países.

Ricardo, un hombre de 78 años recoge basura en las calles de Metepec. Tiene un carro, que armó él mismo y que empuja por las calles cuando necesita salir y así lo ha hecho por muchos años. Lo ha hecho tantas veces que no se da cuenta de lo fuerte que está, a pesar de la edad y de que, podría pensarse, come tan mal. Pero no es así. Vive solo porque no podría vivir con nadie y se asoma por la puerta de su casa, restregándose las manos. Y cuando habla se recarga en el umbral, dispuesto a recibir todo el sol que pueda

– Ahora no salgo como antes porque no tengo a qué salir, pero eso del coronavirus, no, no, no creo, pues. No tengo cubrebocas y creo que no los usaré. Yo creo que es un engaño de los gobiernos- dice por segunda vez, y en eso voltea hacia su cuarto, que está limpiando casi eternamente.

El problema de la miseria es su propia definición, la oportunidad en cero para hacer algo que permita salir de esa condición. Porque aun delincuentes, no se prosperará sin una oportunidad.

– Lo del coronavirus no lo creo- dice Ricardo por tercera vez.

La enfermedad favorece la desigualdad social y económica, propicia el cierre de los pequeños y medianos comercios, encarece los precios, ocasiona despidos y cancelación de fuentes laborales y ayuda a que los grandes centros comerciales atraigan, porque no les queda de otra, a los consumidores, que con dinero real o plástico acudirán y comprarán. Pasa lo mismo en casi todas las actividades, las esenciales y las que no lo son tanto.

Entonces Ricardo se retuerce las manos, las pone sobre su cabeza y deja ver su ropa, manchada de grasa y aceite, tanto que se confunde con su propia piel. No necesita dejar de creer en lo que cree o afirmarse en lo que sus ojos le dicen cuando sale. Para él la epidemia pasará de lado, oteando entre la basura que recolecta todos los días. Eso lo protegerá porque nadie se le acerca.

– Adiós, Ricardo- lo saluda alguien que pasa, embozado en un cubrebocas y él responde con la mano, pero también dice, muy despacio y muy firme: “yo no creo eso”, y por cuarta ocasión mueve las manos, entrelazando los dedos de manera que no haya espacio para un virus.

Foto de Miguel Alvarado.

V

Los diez municipios mexiquenses con mayor número de defunciones son: Ecatepec, con 10; Atizapán, 10; Tlalnepantla, 7; Ixtapaluca, 7; Valle de Chalco, 6; Neza, 5; Chimalhuacán, 5; Cuautitlán Izcalli, 5: Nicolás Romero, 5; Naucalpan, con 4, según la Secretaría de Salud del Edoméx.

Todos estos municipios pertenecen al valle de México.V

VI

De un día para otro, los hospitales Adolfo López Mateos y el del ISSEMyM en Toluca cambiaron su estatus de rojo a verde en el mapa de clínicas de coronavirus. Eso significa que de un día para otro encontraron espacio para más pacientes con coronavirus o que el mapa realmente funciona con estadísticas inexplicables. Hace una semana, la habilitación de la página https://hospitales.covid19.cdmx.gob.mx/public/hospitales/EstatusHospitales.xhtml, donde puede verse el seguimiento, era una herramienta que facilitaba los traslados de quienes necesitaban ayuda. El Estado de México es el más habitado del país, con 17 millones, pero también es el más desigual. Para el norte, el Hospital Bicentenario de la Independencia en Tultitlán está en rojo. “Si se mantiene este ritmo, aún con todo lo que hemos previsto, muy pronto llegaremos al punto donde todos los hospitales estén llenos. Esto significa que no habría camas suficientes para atender a todos los enfermos contagiados por el coronavirus”, dijo ayer Alfredo del Mazo.

Qué pasará, qué misterio habrá.

VII

Demetrio se mete las manos en los pantalones y se queda mirando a ver si alguien le da de beber porque tiene sed. No quiere agua, y a sus 78 años tomar solamente agua le haría daño. Eso dice él, cuando puede hablar de manera clara, cuando no está trabajando en el campo o arreglando los jardines de las casotas que hay en la colonia Aviación.

Porque esas casas, creo, le hacen daño a las otras cuando la miseria es tanta que aunque se posea la tierra no alcance para nada. La tierra en la zona rural de San Pablo Autopan ha cambiado y ahora brotan las construcciones y a algunas se les señala sin malicia por la enormidad de su tamaño. Otras también son señaladas, primero por las granizadas que han caído en los últimos días, que destrozan los techos de cartón de algunas, y después porque los niños aprovechan que no hay clases para jugar afuera y acompañar a los que preparan el campo para las siembras. Ahí van, detrás del tractor que hace la faena en todos los terrenos y que uno por uno, día tras día, ha dejado la tierra negra, revuelta entre los surcos. Los que no van al campo juegan en la calle, en las pocas que atraviesan el campo. Juegan a las canicas y observan a quienes pasan junto a ellos. Nadie lleva cubrebocas y nadie se mete temprano.

Demetrio tiene sed, pero siempre tiene sed y toma todo lo que puede. Le gusta la cerveza y cuando toma ya no trabaja. La verdad, si uno mira deteniéndose en su casa, en su cara cascada, se da cuenta de que tiene razón. Hoy, ayer, no, antier, Demetrio buscaba en su campo unas flores rosas. También las hay blancas y amarillas y cuando las encontró, las cortó y sus largos tallos escurrieron la savia por sus manos negras y calludas.

– Toma las flores -dijo- con esto te proteges del coronavirus.  

Foto de Miguel Alvarado.

VIII

Los diez primeros municipios mexiquenses en número de contagios son: Neza, con 326; Ecatepec; 265; Tlalnepantla, 183; Naucalpan, 174; Chimalhuacán, 139; Atizapán, 99; Chalco, 98; Cuautitlán Izcalli, 87; Ixtapaluca, 83 y Huixquilucan, 82, según la Secretaría de Salud del Edoméx.

Todos, excepto Huixquilucan, pertenecen al valle de México.

IX

El parque Simón Bolívar, casi en el centro de Toluca, se llama así por las razones más obvias. Una estatua del libertador de América, Simón Bolívar cabalga en la fina hechura del bronce del Palomo, el caballo favorito del héroe, que no lo era tanto pero eso ya no importa, 200 años más tarde. El parque ha sido parada de marchas zombies, de protestas de estudiantes contra la Rectoría local, reunión de acarreados que esperan los camiones que los devolverán a donde pertenecen y ahora es, también, un mercado a donde se acude para entregar mercancías. Hace años lo es, pero ahora se trata de la supervivencia. Cerrados casi todos los puntos públicos de la ciudad, se convirtió en la referencia para hacer negocios callejeros. Lo mismo pasa en otras calles. Unos vieron largas filas de autos estacionados sobre Instituto Literario, a la misma altura del parque referido, pero otros lo hacen rápidamente sobre Colón, para que nadie los multe.

Se trata de la sobrevivencia.

No, nadie va a salir cambiado de esta epidemia, por lo menos los que no van a perder a nadie, los que conservarán el trabajo a pesar de todo.

X

Por ejemplo, si Toluca tiene una población total de 873 mil 536 habitantes, según el Inegi, y presentaba 76 casos positivos de coronavirus hasta el 27 de abril de 2020, eso significa que el 0.01 por ciento está contaminado a estas alturas. Neza, con un millón 39 mil 867 habitantes y 326 infectados, tiene enferma al 0.03 por ciento de su población. Ecatepec, con un millón 677 mil 678 habitantes y 265 infectados, tiene enferma al 0.01 por ciento de su población.

México, con 119 millones 530 mil 753 habitantes, amaneció con 15 mil 529 positivos de coronavirus, lo cual significa el 0.01 de la población contada por el Inegi en el 2015.

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