1 0
Read Time:4 Minute, 25 Second

Toluca, México; 13 de noviembre de 2023

José Luis Arévalo

Juan es intendente en una escuela de Tenancingo, en el Estado de México. Se trata de personal de apoyo de la Secretaría de Educación, conjuntamente con quienes trabajan en el sector administrativo. Juan acumula 30 años de servicio y constantemente ha subido sus grados de escolaridad. Pedro tiene los mismos años de servicio y un nivel de estudios que nunca ha actualizado porque no estudia. Por eso gana menos que Juan. Ahora bien, Ángel ingresó hace un año a los servicios de apoyo. Hasta aquí toco claro.

Ahora bien, hace unos días a Ángel le llegó un bono de ajuste de salarios de 20 quincenas, que abarca el ciclo escolar 2023-2024, es decir, un retroactivo de 35 mil pesos mexicanos. También le llegó a Pedro, el trabajador que no se actualiza. Él cobró 30 mil pesos.

Pero a Juan, que se ha pasado una buena parte de su tiempo estudiando para aumentar su categorización, le llegó un pago por 25 mil pesos. Los tres hacen lo mismo, aunque las diferencias entre ellos son patentes, visibles.

Ahora los tres van a ganar lo mismo.

Pero esa no es la realidad de los maestros, que recibieron un pago como los de Juan, Pedro y Ángel. Es decir, un bono de ajuste de 20 quincenas. Solamente que a los maestros ese ajuste les otorgó entre mil 400 y mil 600 pesos.

¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué un trabajador de intendencia gana más que un maestro?

En los primeros días de noviembre del 2023, para el magisterio mexicano se presenta una polémica nunca antes vista. Desde sus Mañaneras, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo claramente que ningún maestro debería ganar menos de 16 mil pesos mensualmente. Sin embargo, nos queda claro que lo único que se pretende es lograr más votos, pero no la mejora de la educación, porque los grupos de poder, los partidos políticos y las campañas electorales se encuentran primero. Inspiran discursos sin propuesta, difunden escándalos y contaminan e inundan espacios, y los ciudadanos sufrimos los embates del síndrome de una partidocracia disfrazada de democracia. Los profesores entendemos esa dinámica y sabemos que así ha sido al menos en las últimas décadas y sexenios. Hoy se cuenta y reproduce la misma historia. 

Y es que miren. Con bombos y platillos este mes llegó el famoso aumento que el presidente de México nos había prometido. Claro que llegó, pero no benefició a quienes se encuentran frente a los grupos, dando clases. No intento menospreciar a quienes trabajan en los rubros administrativos ni en el de otro tipo de servicios, pero nuestro sistema educativo puede estar sin secretario de Educación, sin funcionarios de alto nivel, sin directivos, sin burocracia y realmente esas ausencias no se notarán mucho. Pero si hay un grupo de alumnos sin maestro entonces habrá problema.

Desde que el presidente anunció ese aumento también aumentaron nuestros gastos. Parece que el presidente López Obrador desconoce en qué situación nos encontramos y por eso hay que explicarle de nuevo. Son los maestros y trabajadores de la educación quienes formamos tanto el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), como el disidente (CNTE). Lo estructuramos docentes con distintos niveles y funciones, con sueldos muy variables. También está el personal de apoyo que trabaja en la intendencia y los mencionados administrativos.

No es fácil aspirar a una plaza. Desde el sexenio de Enrique Peña no es suficiente con prepararse. Uno debe someterse a procesos poco claros y muy complejos. Por ejemplo, una vez que se ingresa, deben pasar dos años para poder ingresar a una maestría y otros dos para acceder a un doctorado. Sumados a los años de carrera y los bachilleratos, se trata de una profesión que exige hasta 15 años de estudios.

A pesar de esos 15 años, hay docentes que ganan lo mismo que personal de administración y de intendencia, y que ingresan al sistema solamente con la secundaria terminada, lo cual representa una injusticia absoluta.

En estos días hemos encontrado opiniones al respecto, las cuales rescatamos a continuación desde testimonios que hemos recabado y que resumimos de la siguiente manera:

“En mi casa a uno de los hermanos que no estudiaron les compararon su plaza como trabajador de intendencia. ¿Cómo es posible que ganan lo mismo que yo? Me alegro que les aumenten, pero considero que no hay revaloración del magisterio como dice los principios de la Nueva Escuela Mexicana”, dice uno de nuestros compañeros.

Nadie está en contra de que les aumenten el salario a los trabajadores de intendencia, pero para el docente frente a grupo debe haber una oportunidad de progresar económicamente, de que todos ganen lo justo. Esta decisión de pagarles menos a los maestros tiene ahora mismo de cabeza al magisterio. Un docente del nivel que sea, aparte de gastar en preparación, ganarse un lugar, seguir un proceso, debe hacer en su casa planeación didáctica. Y con esta nueva reforma, que muy pocos o casi nadie entiende, debe realizar evaluaciones y atender programas que representan horas extras de trabajo. Entonces, no es justo que Juan, Pedro y Ángel ganen más que un profesor. Lo único que esa decisión ha generado es una ola de descontento, la cual aumentará conforme pasen los días.

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
33 %
Surprise
Surprise
67 %