Redacción VcV

Toluca, México; 21 de noviembre de 2022

Por fin la comunidad de San Cayetano se cansó de la banda de huachicoleros que extraen combustible de los ductos que pasan por la zona norte de Toluca. Esta vez, uno de los criminales, que pertenece a la banda de Los Burras, abrió fuego en más de 30 ocasiones contra un grupo de personas que se había reunido para tratar el tema de un predio. Los casquillos percutidos quedaron regados en la calle principal y hasta las 4 de la tarde algunos agentes ponían sobre ellos las tarjetitas amarillas que indicaban el lugar en donde estaban, para que después algún investigador los recoja-

Así, el huachicolero llegó entonces para agredir a la población, pero los habitantes se defendieron. Lograron capturarlo y lo retuvieron en la iglesia de la localidad, en espera de la Guardia Nacional, porque las autoridades municipales están coludidas con esta banda.

El pretexto de la agresión que se registró este 21 de noviembre de 2022 fue la posesión de un terreno que el pistolero reclama como suyo, porque una autoridad ejidal “se lo vendió”. Pero el fondo del asunto es que la banda de los Burras tiene sometida a la comunidad de San Cayetano, a la que extorsiona, roba y amedrenta.

De acuerdo con habitantes de Autopan, los Burras son comandados por un hombre llamado Macario Ríos, que hace 15 años era policía municipal de Toluca. Como andaba a pie, pudo darse cuenta de que el ducto Toluca-Tula atraviesa la parte norte del municipio y entonces se le ocurrió extraer combustible y venderlo.

No pasó mucho para que organizara a la banda, a la que le puso por nombre el apodo que él mismo tenía. Para 2019 el negocio del huachicoleo iniciado por Ríos era una boyante realidad e involucraba a alcaldes, funcionarios del ayuntamiento, policías municipales y estatales, así como a trabajadores de Pemex y algunos activos de las fuerzas armadas. Hace cinco años, este medio de comunicación había documentado hasta 150 puntos de venta en San Pablo Autopan, una delegación de la que es parte el pueblo de San Cayetano.

Fue hace once años que las autoridades municipales y Petróleos Mexicanos recibieron los primeros reportes acerca de la ordeña al ducto, y que afecta a los pueblos o delegaciones de Tlachaloya secciones 1 y 2; San Cayetano; San Andrés Cuexcontitlán, San Cristóbal Huichochitlán, San Diego Linares y San Diego de los Padres, así como a Pueblo Nuevo.

Se estima que este negocio ha dado ganancias por 326 millones de pesos al año, unos 4 mil 896 millones de pesos hasta 2019. De acuerdo a testimonios, otro de los líderes es un hombre llamado Joel Juárez, quien se encarga de las operaciones, que realizan por las madrugadas, protegidos por la policía municipal. Los Burras mantenían su base de operaciones en el barrio de San José de la Costa, en el pueblo de Tlachaloya, donde además se trafica cobre robado.

Hace poco el negocio de la extracción de combustible fue detectado en Toluca por células del narco. Primero, la Familia Michoacana intentó controlarlo sin éxito. Lo mismo le pasó a otros michoacanos, los Caballeros Templarios.

De Joel Juárez, el actual líder de operaciones, tiene conocimiento el municipio desde 2017 o antes. de desmentir, el 23 de junio de 2018.


En ese momento, las actividades huachicoleras estaban controladas por funcionarios del ayuntamiento como Javier Torres, director general de Seguridad Pública Municipal y Miguel Melo, un ex secretario del Ayuntamiento a quien se le consignó en un confuso operativo achacado al ejército, que después él mismo se encargó

Las direcciones más importantes, en donde se guarda gasolina o incluso se procesa, son las siguientes:

1. Una talachera en la calle de Francisco Villa, casi esquina con la vialidad Alfredo del Mazo, donde escarban en el camellón cercano, pues debajo pasa un ducto, que lo arrastran hacia ese local. Ahí, utilizan un torton de caja seca para transportar el líquido robado.

2. Entre las calles de Reforma e Isidro Fabela hay un taller mecánico denominado Martínez, en el barrio de La Nopalera, una refaccionaria, además, en el que se realiza reventa de combustible.

3. Un laboratorio instalado en bodegas sobre la calle de Moctezuma casi esquina con Vicente Suárez. Además, en la zona de San Pablo Autopan se localizan, al menos, tres laboratorios para procesar combustible y transformarlo en distintos productos como aceites y anticongelantes.

4. Sobre la calle Primo de Verdad, antes de llegar a Melchor Ocampo, otro laboratorio.

5. Sobre Isidro Fabela, casi esquina con Luis Donaldo Colosio, un negocio de carrocerías oculta un lugar de ordeña.

Antes de que una pipa volcara, el 30 de julio de 2018, en la localidad de Tres Caminos, la forma de operar de los huachicoles era discreta. La operación, descrita por participantes, señala que un camión-pipa llegaba al lugar de la ordena a las 11 de la noche y se conectaba mediante mangueras externas por media hora. Después 4 o 5 personas se encargaban de llevar la carga a los centros de distribución antes mencionados. Los monitoristas de Pemex siempre registran las fugas de combustible porque sus sensores señalan bajas de presión. Pero en Autopan nunca acuden. Prefieren no reportarlo.

Lo que no pudo hacer una década de denuncias lo consiguió, primero, el accidente de esa pipa en Tres Caminos, pues al volcar cuando pasaba un puente, volcó y su carga, derramándose, hizo explosión. La detonación estremeció a la ciudad de extremo a extremo. El chofer murió calcinado y el fuego todavía ardía al día siguiente. La mortandad se extendió hasta la fauna del lugar, cuando decenas de aves perecieron calcinadas cuando fueron alcanzadas por las llamas.

La plaga huachicolera llegó apenas a otras instancias, después de que notas periodísticas denunciaran hace pocos días la contaminación de pozos de agua en aquella zona norte. Una diputada de Morena, Mónica Nemer, retomaba las cifras publicadas: 70 pozos contaminados por hidrocarburos, hasta 30 mil litros asegurados por la policía al mes, en todo el Estado de México, un incremento de 262 por ciento en el número de tomas clandestinas en México.

Eso. Y “que se deslinden responsabilidades y se investigue qué está pasando, porque es delicado que al ser un delito del fuero común, el ayuntamiento de Toluca y funcionarios estatales se desatiendan por completo”, decía en su momento la legisladora.

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Hoy, uno de los Burras fue detenido por la población de San Cayetano porque quiere quedarse con un terreno que pertenece a la secundaria de la comunidad, que no rebasa los 5 mil habitantes y que es el último de Toluca hacia el norte. Es tan pequeño que la vida activa del lugar se desarrolla en la calle principal, que además es la carretera que conduce a Tlachaloya. Ahí están la iglesia, las tiendas, las farmacias, las verdulerías y las fondas. Ahí los sábados y domingos se ponen los puestos de fritangas y chicharrón, y las familias salen a comer. Ahora, este hombre abrió fuego contra los vecinos para amedrentarlos, porque él se ha adjudicado, por cuenta propia, ese terreno que la comunidad afirma y sostiene que pertenece a la secundaria.

Pero los vecinos no se intimidaron y lograron detener al agresor. Lo retuvieron unas horas en la iglesia local y exigieron que se presentara la Guardia Nacional.

En pocos minutos, una parte del pueblo llegó a las inmediaciones de la iglesia, armados con palos y machetes. Rodearon el lugar y reclamaron castigo para el agresor, a quien calificaron de delincuente.

Las autoridades ejidales han revisado la situación de ese predio y encontraron que alguna vez hubo una venta entre particulares. Y el pistolero retenido se ostenta como su dueño. Salió a atacar a la comunidad reclamando el terreno. La Asamblea Ejidal ha determinado que el predio en cuestión es una donación de la propia escuela, lo cual quiere decir que algún funcionario o comisariado se prestó a validar una transacción ilegal. El pistolero reclama que uno de los comisariados le vendió el terreno y por eso “defiende” su propiedad.

-Y es que cuando se ha entregado a alguno de estos delincuentes, los municipales se lo llevan y después lo sueltan en la Fiscalía- dice uno de los pobladores, quien confirma que el pueblo se encuentra amenazado por extorsionadores, quienes atracan a los comerciantes. Que las autoridades nieguen que San Cayetano es una comunidad subyugada por el crimen organizado es otra cosa- señala un testigo.

La gente, cansada de esto, se ha organizado y ya comienza a tomar otras medidas. Los habitantes saben que si liberan al agresor, por ejemplo, nadie podrá garantizar la seguridad de la gente ante una posible revancha.

-Creo que el hartazgo obliga a que se le retenga. Lo único que necesitamos es una autoridad en la que la comunidad confíe, quieren a un representante que se comprometa con ellos a que no van a soltar a personas como éstas, que las expulsen de la comunidad- refiere otro habitante, quien confirma que el pistolero retenido durante muchos años ha amenazado y amedrentado a la población. De acuerdo con el testimonio, el pistolero ha sido detenido en otras ocasiones, pero sale libre.

“Traen pistoleros, hay amenazas que ya hemos recibido en el sentido de que nos van a matar”, recalcan los vecinos ante autoridades de la Guardia Nacional, que se presentaron por la tarde para “detener” al señalado y ponerlo a la disposición de la Fiscalía.

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