Daniel Hernández: fotografía y texto.

Almoloya de Juárez, Estado de México; 4 de abril de 2022.

La idea comenzó en 2021 pero fue hasta hace dos meses y medio que por fin el papel, el carrizo y la vara fueron tomando forma en un arte efímero que pretende eliminar los estragos que han dejado marcas a causa de la pandemia por Covid-19.

Bajo el sol del mediodía, en el patio trasero de su casa, Christian Ortiz Eleno, un artesano oriundo de San Mateo Tlachichilpan, pueblo de origen mazahua ubicado en el municipio de Almoloya de Juárez, Estado de México, trabaja en los detalles finales de una artesanía mejor conocida como “Judas”, con la cual busca competir en un certamen el próximo 6 de abril.

“Este año, mi pieza está centrada en los problemas sociales que nos dejó la pandemia. Hay dos formas de verla, de una forma social y de una forma personal; de una forma social es una representación que toma inspiración en las obras de Guadalupe Posadas como la entrada al infierno, retomó esta premisa y la llevó al siguiente nivel tomando lo que es las características las dos caras de una moneda”, explica.

Con el rostro de una persona que asemeja la calma y otro de aspecto demoniaco que son unidos por un umbral, la pieza de más de 4 metros de altura hace una introspectiva, que “muchas veces se puede disfrazar, pero no se puede ocultar”.

“La primera cara es una representación de una persona tranquila, apacible que te invita a conocerla que te invita a verla quien es y una vez conociéndola puedes entrar dentro de ella y te puedes dar cuenta de la situación del estado que se encuentra.

Adentrándose te genera una sensación porque lo que se busca aquí es una incomodidad al espectador y al finalizar puedes ver una cara demoníaca que está detrás de esta persona con la intención de mostrar caras vemos, Judas no sabemos.”, dice.

Este año, la interacción es parte de su obra: a través de un portal que representa la entrada al infierno, busca generar inconformidad en el espectador para que desde una interpretación personal encuentre una solución a los problemas que aquejan a las personas y a la sociedad.

“La idea es poder conocer a la pieza de manera personal jugando con esta idea de un arco y poder adentrarse dentro de su interior y ver que no todo es bonito. Te das cuenta que está llena de cierto tipo de problemas como: Ira, miedo, tristeza, frustración, enojo y hasta la muerte. Lo importante es que la pieza le dé una autorrealización a las personas y los ayude a ser mejores personas y que estos males desaparezcan.”, explica.

Para este artesano con más de 18 años de experiencia en la cartonería, oficio que aprendió por herencia familiar, estas piezas deben preservarse y rescatarse, por el discurso social e histórico que representan.

“La intención es que la gente no normalice estos problemas, las conozca, que las entienda para que las pueda enfrentar, no necesariamente hacer algo. El mal no se puede embellecer se puede disfrazar y lo disfrazan todo el tiempo pero no lo podemos ocultar, tenemos que entenderlo para conocer la razón de esos problemas”, finalizó.

A pesar, de que por tercer año consecutivo la quema de judas ha sido cancelada, este artesano espera que próximos años esta tradición que se lleva a cabo durante el Sábado de Gloria, se retome.

Por ahora, sólo le queda inscribir su pieza y que sea del agrado del público durante una exposición que será montada en la explanada del Centro Cultural Mexiquense, en donde han llegado a exhibirse más de 100 Judas provenientes de toda la entidad mexiquense, en los últimos dos años.

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