Miguel Alvarado

Zitácuaro, México; 31 de enero de 2022

El reportero Roberto Toledo, de Zitácuaro, Michoacán, fue asesinado esta mañana en su domicilio. Era colaborador del medio Monitor de Michoacán, al que la ciudadanía identifica como combativo y de denuncia en la zona norte de aquella entidad, que colinda con el Estado de México y Guerrero, en el llamado Triángulo de la Brecha, una región dominada hace años por el cártel de la Familia Michoacana, que enfrenta ahora a avanzadas del Cártel de Jalisco Nueva Generación.

A Toledo, de entre 50 y 55 años, un grupo de tres sicarios lo esperó en su domicilio y le dispararon a quemarropa. Es el reportero número 30 que muere ejecutado en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Un reporte de los bomberos de Zitácuaro, que atendieron la primera llamada de auxilio en la calle de Landa y Piña norte, casi esquina con Moctezuma oriente, señala que el periodista se encontraba con vida, tirado en posición decúbito ventral dentro de la cochera de un domicilio. Los disparos de armas de fuego dieron en el tórax, en la clavícula, en el cúbito y radio y dos tiros se alojaron en el abdomen.

La unidad médica de los bomberos fue la encargada de las primeras atenciones y de trasladar al periodista a un hospital cercano, pero no pudo aguantar la gravedad de las lesiones y falleció en el camino.

Un editor de Monitor Michoacán, Armando Linares, dio a conocer en un videocomunicado que “finalmente las amenazas se cumplieron y hoy asesinaron a uno de nuestros miembros, de nuestro equipo… hace unos minutos atentaron en contra de su vida, perdió la vida ya hace unos minutos… exhibir corrupciones de gobiernos y grupos, de funcionarios y políticos corruptos el día de hoy nos llevó a la muerte de uno de nuestros compañeros… sólo me queda decirle a la familia de nuestro compañero que no vamos a dejar las cosas así, las vamos a llevar a las últimas consecuencias… hoy finalmente las amenazas se cumplen… lamentamos este hecho y lo condenamos, hay nombres, sabemos de dónde viene todo esto. Hoy lo cumplieron la información va a seguir fluyendo al final y vamos a seguir señalando corrupciones y políticos corruptos aunque la vida nos vaya en ello”.

Este es el cuarto periodista asesinado en menos de tres semanas en México, un país calificado como de alto riesgo para la práctica del reporteo. La semana pasada, la periodista Lourdes Maldonado fue ejecutada afuera de su casa, en la ciudad de Tijuana, en Baja California Norte. La ejecución de la periodista desató protestas en todo el país, aunque los reclamos no se centran en el principal agresor de un periodista o de un trabajador de medios de comunicación. La primera agresión que sufre un empleado de medios proviene de su propia Redacción, de la empresa que lo contrata, del dueño del medio de comunicación, que pauperiza el trabajo del empleado, no paga horas extras, no provee seguridad social, exige trabajar más de 8 horas diarias y no ajusta los salarios a la realidad económica mexicana.

Además, el patrón no es consciente de que las órdenes de trabajo pueden generar hostilidad en contra del reportero, no hay una capacitación para que el periodista se enfrente a situaciones límite y la Redacción no provee de ningún tipo de seguridad para quien realiza trabajos de alto riesgo. En suma, el reportero se encuentra solo como solo se encuentra la mayoría de los trabajadores de medios. En Toluca, los salarios para reporteros de calle oscilan entre 2 mil 500 y 6 mil pesos quincenales.

Los cuatro reporteros asesinados en México, durante las últimas tres semanas son Lourdes Maldonado, Margarito Martínez, ejecutado en la colonia Camino Verde, en Tijuana también, el 17 de enero. Finalmente, José Luis Gamboa Arenas fue asesinado con un arma blanca en el fraccionamiento Floresta del Puerto de Veracruz.

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