Redacción VcV

Toluca, México; 11 de octubre de 2021

Once muertos por coronavirus y 150 casos de contagiados de coronavirus son los números que hasta hoy pueden confirmarse en los 22 penales del Estado de México, de acuerdo a autoridades penitenciaria. Los contagiados se trataron dentro de los centros penitenciarios o en el penal de Neza Norte, así como en hospitales.

Hace dos meses se vacunaron contra el coronavirus a 3 mil presos en el Estado de México, aunque esta cifra hacía alusión a los más vulnerables dentro de las cárceles: diabéticos, hipertensos. Y hace 15 días se les aplicó la primera vacuna, de la marca Aztra, a los 33 mil 700 restantes. En ese sentido, hay también un número de 800 personas que no quisieron vacunarse, pero la mitad de ellos se refiere a ingresos recientes que ya se habían vacunado en libertad. Los 400 restantes firmaron una responsiva en la que declaraban que no deseaban recibirla.

Según las autoridades, en este momento no hay casos activos.


Ahora, 20 meses después de que el coronavirus llegara a México, esta comunidad o segmento ha sido totalmente vacunado. Pero el camino por el que los presos o Personas Privadas de la Libertad (PPL) han transitado en esta pandemia no ha sido fácil.

Uno de los sectores más cerrados en el periodo de la pandemia es el del sistema de seguridad carcelario, que para finales de mayo de 2020 reportaba 16 muertos por coronavirus: 10 custodios, 4 reos, un médico y un abogado en los 22 centros penitenciarios de la entidad, que albergan a unas 30 mil personas privadas de la libertad, lo que significa una sobrepoblación de casi 140 por ciento, pues la capacidad real de los centros está diseñada para 13 mil reos. Pero después de esa fecha, la información se cerró al público, hasta hoy.

Además, en ese momento, había 38 reos detectados con coronavirus. Hoy mismo el gobierno de la entidad insiste en que adoptó y agotó todos los códigos para combatir al coronavirus. Prácticamente, los 22 penales del Estado de México tuvieron casos de coronavirus y la pandemia que aún azota al mundo civil, y que al día de hoy ha cobrado la vida de casi 290 mil personas en el país, también cobró victimas en los penales. Presos, guardias y personal administrativo se infectaron y algunos fallecieron. En el penal de Ixtlahuaca, por ejemplo, familiares de los PPL denunciaron que a los presos no se les atendía de manera adecuada y que incluso los directores del penal habían enfermado y no habían observado las reglas elementales de aislamiento.

En Ixtlahuaca se denunciaron irregularidades cometidas por la administración de ese penal que afectan a la salud de la población penitenciaria, en primer lugar, pero también señalaron prácticas despóticas, corrupción, protección a grupos de poder en la cárcel y el impedimento para entregar medicinas y algunos alimentos a los reos. Quienes se animan a hablar lo hacen con la condición de que no se revele sus nombres ni el de sus familiares porque saben que podría haber represalias.

-Lo más grave de todo -dijeron en su momento los denunciantes- es que la directora de ese penal, Florencia Genoveva Juárez Cóatl, se presentaba a laborar cuando apenas acababa de adquirir coronavirus. Ella se contagió el 9 de enero de 2021 y para el 28 del mismo mes estaba de vuelta.

Al día de hoy, las autoridades mexiquenses dicen que apenas se ha vuelto a permitir la visita de familiares a las cárceles, en un mecanismo que cambia los días de asistencia. De acuerdo a las autoridades, en el penal de Ecatepec, al principio de la pandemia, asistían 2 mil personas los sábados y otras 2 mil los domingos. Este penal tiene una población de 6 mil PPL. Que las visitas se hayan repartido todos los días de la semana, dicen las autoridades, les permitió tener un mayor control sanitario y de seguridad. Sin embargo, estas medidas no inciden en la seguridad de nadie porque ayer mismo un reporte de familiares de PPL internados en el penal de Chiconautla dio a conocer que en una riña había fallecido un hombre y además había seis heridos por arma blanca. Las agresiones, se supo, se suscitaron debido a deudas contraídas por algunos internos y que otros reos les cobraron de esa forma. Estos hechos se registraron en el Módulo 6, en la celda 18.

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