Redacción VcV

Toluca, México; 23 de agosto de 2021.

El narcotraficante Eduardo Arellano Félix, ex líder del cártel de Tijuana, llegó a las 21:14 al penal federal del Altiplano en Almoloya de Juárez. Fue liberado por el gobierno de Estados Unidos pero todavía falta que México determine su situación legal. Abordo del supervehículo blindado Rhino, de la FGR, fue custodiado por un convoy de federales, de agentes de la Guardia Nacional y de la Fiscalía hasta el interior de la cárcel.

El narcotraficante Eduardo Arellano Félix, a quien le dicen El Doctor, fue entregado a México en el puente internacional de Brownsville-Matamoros, en Tamaulipas, al norte del país, a las 17:15 de hoy.

Arellano fue detenido en 2008 en Tijuana, Baja California, y posteriormente fue extraditado a Estados Unidos en 2012, acusado de diversos delitos. Las autoridades de ese país ofrecían en ese entonces una recompensa de 5 millones de dólares.

En EU fue condenado a 15 años de cárcel, pero en razón de su cooperación con las autoridades de ese país, fue condenado sólo por dos de los siete cargos por los que fue acusado en su extradición.

Después de cumplir esa parte de su condena en una prisión federal de baja seguridad, en Allentown, Pensilvania, las autoridades migratorias de EU, -el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas-, lo pusieron a disposición de las autoridades mexicanas.

La Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), que gestionó y obtuvo la orden de aprehensión correspondiente, cumplimentó la misma y ahora lo ha puesto a disposición del juez en el centro federal del Altiplano. El ejército y la Fiscalía fueron los encargados de recibir al narcotraficante en la frontera norte de Matamoros.

Miriam Wells escribía acerca de Eduardo Arellano, el 20 de agosto de 2013 en el portal web Insigth Crime, que su captura era anunciada por EU como el fin del cártel de Tijuana, pero que esa afirmación “desconoce la naturaleza cambiante de la dinámica criminal del país”.

Wells relataba entonces que El Doctor había “perdido” 50 millones de dólares para evitar una condena de 140 años por crimen organizado y narco. “Fue el último de cuatro hermanos, que controlaban el Cártel de Tijuana, también conocido como la Organización Arellano Félix (OAF), en ser encarcelados o asesinados. […] En su apogeo de los años noventa y principios de siglo, el Cártel de Tijuana fue una de las organizaciones criminales más poderosas de México, controlando la ciudad fronteriza de la que tomó su nombre y moviendo millones de dólares producto de las drogas en Estados Unidos. Junto con el de Juárez, fue una de las dos principales organizaciones en surgir de la división de una de las primeras organizaciones mexicanas narcotraficantes, el Cartel de Guadalajara.


Después de Eduardo Arellano, el cártel de Tijuana siguió operando en su sede y en el resto de México, pero su poder menguó de manera importante.

“Al igual que la mayoría de los cárteles mexicanos, el de Tijuana es originario del estado de Sinaloa. Los fundadores de este cártel trabajaron de la mano del legendario Miguel Ángel Félix Gallardo, alias “El Padrino”, quien consolidó su organización criminal en Sinaloa transportando marihuana y heroína a Estados Unidos durante los años sesenta, en compañía de lo que posteriormente sería el Cartel de Guadalajara. Este grupo incluía a Pedro Avilés Pérez, Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca”, dice Insigth Crime, quien hace del cártel, fundado en 1989, el siguiente recuento:

Una historia criminal

“El grupo huyó de Sinaloa a Tijuana a finales de los años setenta durante una incursión militar en la región, la cual incluyó arrestos masivos y campañas de fumigación de cultivos. En medio de la ofensiva, la policía dio de baja al narco Avilés Pérez, aunque rápidamente fue reemplazado por una nueva generación, incluyendo a un engreído sinaloense llamado Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”. Después de trabajar durante varios años con Félix Gallardo, Guzmán Loera crearía el Cártel de Sinaloa. Los demás miembros del grupo preparaban a quienes serían sus futuros reemplazos: los dos sobrinos de Fonseca, Armando y Vicente Carrillo Fuentes, crearían luego el Cártel de Juárez; los hermanos Arellano Félix —Benjamín, Ramón, Rafael, Javier y Eduardo (presuntamente sus otros dos hermanos, Luis Fernando y Carlos, no participaron)— formarían la columna vertebral del Cártel de Tijuana.

”Después de trasladar sus operaciones a Guadalajara, el grupo comenzó a trabajar de cerca con traficantes colombianos, quienes estaban comenzando a mover grandes cantidades de cocaína a través del istmo. A principios de los años ochenta, Enrique Camarena, un agente veterano de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés), empezó a reunir evidencias para procesar a los miembros del cartel. Poco tiempo después de que Camarena hubiera ayudado a las autoridades mexicanas a destruir una gran plantación de marihuana, miembros del cartel lo secuestraron y posteriormente lo asesinaron. Esto produjo la respuesta del gobierno estadounidense, que comenzó una campaña masiva de persecución y presionó a México a hacer lo mismo. Rafael Caro Quintero fue capturado en abril de 1985 en Costa Rica, y después de pasar 28 años en prisión en México, fue liberado por un tecnicismo legal en agosto de 2013. El Padrino se mantuvo prófugo durante años hasta que fue arrestado en abril de 1989.

”Una vez en la cárcel, Félix Gallardo convocó a una reunión de sus socios en Acapulco, con el fin de dividir los territorios: Guzmán Loera y su socio, Héctor Luis Palma Salazar, recibirían zonas de Baja California y Sonora; Rafael Aguilar Guajardo el área comprendida entre Juárez y Nuevo Laredo (los hermanos Carrillo Fuentes luego se harían cargo de esta ruta); los hermanos Arellano Félix por su parte se harían cargo de Tijuana. Sin embargo, prácticamente desde el comienzo, los hermanos Arellano Félix querían más. En 1989, poco tiempo después del encarcelamiento de Félix Gallardo, Ramón Arellano Félix asesinó a un socio cercano de Guzmán Loera.

”Los hermanos no esperarían para expandirse, y poco después de la captura de El Padrino, Ramón Arellano Félix ordenó la muerte de un socio cercano de Guzmán en Sinaloa. La guerra no tardó en desatarse. En mayo de 1993, los hermanos Arellano Félix enviaron sicarios para interceptar a Guzmán Loera en un aeropuerto, pero en su lugar asesinaron a un cardenal mexicano. Francisco Rafael Arellano Félix fue arrestado por las autoridades mexicanas en 1993, pero luego de que Guzmán y Palma fueran arrestados, el clan de los Arellano Félix alcanzó un crecimiento inusitado. Posteriormente hicieron pactos con el clan Caro Quintero en Sonora, con el Cártel del Milenio en Michoacán (liderado por los hermanos Valencia), así como alianzas en Colima, Jalisco y Oaxaca que les permitieron tener control sobre el tráfico de norte a sur.

”Después de que Guzmán Loera escapara de la prisión en 2001, comenzó una nueva escalada de violencia. En febrero de 2002, Ramón Arellano Félix viajó a Mazatlán para supervisar y tomar parte en un atentado en contra de la otra fuerza del Cartel de Sinaloa, Ismael Zambada García, alias “El Mayo”. Sin embargo, los hombres de El Mayo consiguieron tomar la delantera y asesinaron a Ramón. Un mes después las autoridades mexicanas arrestaron a su hermano Benjamín. La organización se reajustó de nuevo y Eduardo Arellano Félix y su hermana Enedina tomaron el liderazgo. Pero numerosos arrestos en Estados Unidos y la extradición de otros miembros hacia ese país para enfrentar cargos por narcotráfico, cambió la balanza de poder a favor de los cada vez más activos agentes policiales de Estados Unidos en ambos lados de la frontera. Poco después de cumplir una sentencia de 10 años en México, Francisco Rafael Arellano Félix fue extraditado a Estados Unidos en 2006, pero fue dejado en libertad por buena conducta. Las autoridades mexicanas capturaron a Francisco Javier Arellano en 2006, y a Eduardo Arellano en 2008.

”[…]En diciembre de 2012, Eduardo, el último de los hermanos Arellano Félix en prisión, fue extraditado a Estados Unidos y sentenciado a 15 años de prisión en agosto de 2013. El hermano mayor, Francisco Rafael, fue asesinado por un sicario en octubre de 2013, aunque no era considerado un jugador importante en el momento de su captura. El Ingeniero fue capturado por las autoridades mexicanas en junio de 2014, dejando a su madre, Enedina, a cargo de la organización.

A Arellano le espera el Altiplano y la aparente mano dura contra la corrupción del gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador, cuya administración practica, en temas de narco y ejecuciones, una política de abrazos antes que balazos.

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