Marco Antonio Rodríguez

Toluca, México; 27 de marzo de 2021. Nada es casualidad: ni haberse conocido, ni ser homosexuales en un estado homófobo con diputados indispuestos a legislar por sus derechos, ni haber ganado un amparo para poder vincularse por la vía civil o no poder hacerlo por la iglesia; tampoco es casualidad haberse casado un 21 de marzo, con el arcoíris ciñendo su amor.

Hace ya una semana que Jesús y Dany son esposos luego de seis años y medio de noviazgo, de los cuales ocho meses (de agosto de 2019 a marzo de 2020) transcurrieron entre los densos pasillos de juzgados y edificios emblemáticos de la burocracia mexiquense, donde pugnaron por igualdad respaldados por la Asociación Civil Fuera del Clóset y la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México a fin de volver posible su matrimonio, pues con ello abrían la puerta a los derechos que cualquier persona, heterosexual o no, debiera tener: seguridad social, pensión, seguros de vida, posibilidad para obtener créditos hipotecarios o adopción.

Pero claro, son mexiquenses lo cual de origen representa un surco profundo para cualquier trámite que quieran consumar, pues hasta el momento son sólo 20 entidades en el país que reconocen el derecho al matrimonio igualitario y 12 más que aún siguen en omisión, entre los que se encuentra el Estado de México, un territorio cuyo gobernador priista se declaró, en mayo de 2017, rotundamente en contra. Siendo aún candidato a la gubernatura estatal, el tercero de la dinastía Del Mazo reveló en un programa de la estación WRadio estar “a favor de los derechos de la familia” y “a favor de la vida”. En aquella conversación el primo del expresidente Peña Nieto se pronunció también en contra de la adopción por parte de parejas del mismo sexo. El video lo puedes ver aquí: https://bit.ly/3cnFshj.

“No es un privilegio, ni un extra a las prerrogativas que a duras penas hemos logrado alcanzar en nuestro país por casi 43 años del movimiento LGBTTTI, y que honramos a quienes han estado antes en esta lucha por nuestra libertad de armar a quienes decidamos”. Eso leyó Dany Contreras Fuentes apretando la mano de Jesús Duarte García como para reafirmar sus ganas de ser su esposo y compañero de una lucha. Lo hizo frente a reporteros toluqueños en el parque Cuauhtémoc-Alameda delante de una escenografía colorida y todo el respaldo de quienes, como ellos, saben que el terreno de la igualdad es todavía un campo minado donde hay que aprender a caminar para no claudicar.

Concretar su casamiento no fue una tarea fácil ni barata, como tampoco lo fue “salir del clóset” primero con sus amigos cercanos, luego con sus familias y más tarde con un país que sólo en 2020 asesinó a por lo menos 43 personas de la comunidad _gay_  según datos del Observatorio Nacional de Crímenes contra Personas LGBT.

Han aprendido a contar con despreocupación lo que en principio fueron noches de insomnio por no encontrar los argumentos adecuados para comunicar su orientación sexual y hoy lo hacen a veces entre risas, con el orgullo que tanto tiempo les tomó encontrar.

Son jóvenes -tienen apenas 24 y 25 años- pero también consientes de que lograr su unión civil no es el fin de su lucha sino apenas un aliciente para poder seguir combatiendo aún cuando tantos desprestigian sus causas y movimiento. Son honestos también al reconocer la relevancia de Fuera del Clóset en el proceso, pues gracias a ellos es que otras cuatro parejas más, dos de mujeres lesbianas y dos de hombres homosexuales, han logrado presentar un amparo que les permita consumar este derecho, porque al final de cuentas no buscan más ni menos, sólo igualdad.

A veces, cuenta Dany, unos renuncian al proceso por las tantas trabas con que se encuentran. Nosotros decidimos seguir no sólo por deseo personal sino para inspirar a otros a pelear por lo que quieren, porque al final de cuentas el amor es amor.  

Una de esas “trabas” es quizás la que encontraron el 5 de septiembre de 2020, cuando congresistas de Morena, PT y PES se comprometieron a reformar el Código Civil mexiquense para que se reconociera de manera legal la unión por parte de parejas del mismo sexo y que, hasta ahora, no se ha querido concretar, porque tampoco ha sido posible en los 43 años del movimiento LGBTTTI.

Por eso no pasa desapercibido aquella frase del escritor Juan Villoro quien atinadamente dijo que «en México hay tres clases de basura: orgánica, inorgánica y electoral».

Nada es casualidad: ni haberse conocido, ni ser homosexuales en un estado homofóbico con diputados indispuestos a legislar por sus derechos, ni haber ganado un amparo para poder vincularse por la vía civil o no poder hacerlo por la iglesia; tampoco es casualidad haberse casado un 21 de marzo, con el arcoíris ciñendo su amor. Aún con todo en su contra una nueva familia ha nacido: la Contreras Duarte, o Duarte Contreras; el orden no importa, el sexo tampoco.

Fotografía: Ramsés Mercado.

Diseño de portada: Karen Colín

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