Marco Antonio Rodríguez

Toluca, México; 25 de marzo de 2021.

Un día después de que trece policías fueran asesinados durante una emboscada en la comunidad de Llano Grande, Coatepec Harinas, el rapero Yibrán MC Bélico, un joven de 23 años, narró esa historia. Desde 2019 se dedica, entre otras cosas, a componer música para las fuerzas policiales de los tres niveles de gobierno.

Su carrera musical comenzó ese año, cuando decidió viajar desde su natal Guerrero a Tamaulipas para enlistarse como policía de ese estado, pero no lo logró. Sin embargo, en el proceso de selección conoció a otros que actualmente trabajan para dicha estructura.

Fue entonces que les habló de sus proyectos musicales, de sus canciones de rap -algunas de amor, desamor o desesperanza- y también de sus participaciones en eventos de freestyle.

La plática no pasó desapercibido; poco después recibió una llamada de parte de uno de sus compañeros de selección. Aquel hombre le encargó la que fuera su primera composición de “rap bélico”, como llama a su creación. Apenas dos días después de su debut, tuvo un nuevo encargo y desde entonces no ha dejado de producir. Al inicio cobraba 300 pesos por canción pero la tarifa se quintuplicó en los poco más de dos años de trayectoria.

Yibrán entiende y habla el lenguaje de los policías: es serio, cauteloso con las frases que dice y los modos; sabe qué contestar, qué no, e incluso cuándo hacerlo. No revela su nombre ni el de sus clientes y tampoco habla de sus ocupaciones; en cambio cuenta orgulloso haber compuesto música para el teniente Jorge Vega, de la Secretaría de Marina; un hombre originario de Tangamandapio Michoacán, que pasó de la humillación de sus colegas al respeto de los mismos.

MC Bélico entiende que hacer música para las fuerzas del orden implica un riesgo y es que existe una muy delgada línea, apenas imaginaria, entre lo legal e ilegal; de tal suerte, cuenta, que ha tenido también encargos “del otro bando”, como llama a los sicarios y narcotraficantes, pero a estos últimos ha decidido no abordar ni trabajar para ellos; en vez de eso se disculpa diplomáticamente explicándoles que no es el fin de su carrera abordar esos temas y luego bloquea sus números para seguir componiendo “líricas” a los uniformados.

De pronto Bélico muestra dotes de entrevistador cuando habla del proceso creativo. Enuncia entonces las preguntas obligadas que les hace a los oficiales: nombre (sin apellido para cuidar su seguridad), alias, lugar de origen, edad, corporación a la que pertenece, tiempo que llevan activos, adiestramiento recibido, armas que han portado y hazañas. A veces son más pero otras, también, menos. “Las necesarias”, cuenta.

La única vez que Yibrán tomó un arma fue cuando realizó su Servicio Militar; no obstante, deja clara su admiración por los policías que portan una y que se autoabastecen de municiones para salir a combatir en las calles salvajes del país. En honor a ellos es precisamente que surgió “13 Policías Caídos (Coatepec harinas)”, canción por la que no recibió paga alguna y cuyo coro canta lo siguiente:

Solamente así pudieron, por emboscada ¡qué cobardes son!

Si fuera de frente sería otra historia contada.

Por ahora MC Bélico decide ahorrarse las palabras pues más tarde estas mismas las escribirá en una hoja en blanco de ese su cuaderno plagado de historias y rimas, de hazañas y logros; de sangre y plomo.

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