Rafael Paz/ Gaceta UNAM

Ciudad de México; 5 de febrero de 2021.

Uno de los estrenos mundiales de la sección Ahora México, en la décimo primera edición del Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM), es la ópera prima del director mexicano Hugo Villaseñor: ¿Qué harás cuando Dios muera? (2021).

El largometraje tiene como protagonistas a Ximena y Güero, “una pareja que decide grabar una película porno para ganar algo de dinero extra y obtener nuevas experiencias que alimenten su relación”, como explica el catálogo del festival.

En entrevista previa al encuentro cinematográfico, que este año será completamente virtual, Villaseñor se dijo contento por haber sido seleccionado y habló con nosotros de las influencias que marcaron su debut en el largometraje de ficción.

– Es una película verdaderamente independiente, no tiene apoyos gubernamentales y no estudiaste en una de las dos escuelas más populares de cine del país.

– ¿Qué harás cuando Dios muera? se concretó por las ganas de hacer una película, tal cual. Busqué la manera de hacer algo muy realizable, pagable. Algo que pudiera financiar. Esta historia comenzó por varias inquietudes que yo tenía, sobre todo respecto a mi generación: los millennials. No significa que todos sean así, pero hay ciertos elementos de una preocupación social, económica, política. No soy parte del CCC o la ENAC, yo estudié en el Instituto Ruso Mexicano de Cine y Actuación Serguei Eisenstein, donde me dieron herramientas más artísticas que técnicas. No se concentraban tanto en cámaras, por ejemplo, tuve una educación más de filosofía, historia del arte. La película se hizo con el amor y el compromiso de los involucrados.

– La inclusión de la película es una demostración de los riesgos que toma la programación de FICUNAM


– A veces parece que todo se centraliza, que sólo se incluye a esas dos escuelas. Son excelentes pero hay muchas otras. Muchos cineastas ni siquiera vienen de la academia. Es padrísimo que FICUNAM le dé voz a esas minorías.

– El título de la película más que retratar lo divino, habla del estado de inercia en que viven los personajes.

– Exacto, el título funciona también como una alegoría, una metáfora. Muy bien se pudo llamar ¿Qué harás cuando tus papás ya no te den dinero? ¿Qué harás cuando te corra el casero? ¿Qué harás cuando no seas joven? ¿Qué harás cuando seas pobre? Esta figura del dios representa que, al final, todos somos adoradores de un dios. Puede ser el dinero, la pareja, una situación cómoda, ¿qué va a pasar cuando eso que te sostiene ya no esté?

– ¿Por qué temen estos personajes y su generación tomar control de su vida?

– No lo sé. Estos personajes viven en una zona de confort, viven con cierta comodidad. Tienen internet, un techo, son parte de una generación que no sabe que se harán viejos y morirán. Viven sólo en el ahora. No tienen más aspiraciones, son el resultado de un sistema político, social y familiar. No sólo es que Güero y Ximena sean así porque así quieren ser, es un cúmulo de experiencias, circunstancias. Están atrapados en un limbo. No significa que no puedan escapar o que son víctimas. A cierta edad tenemos la decisión de cambiar el rumbo de sus vidas. Siempre escucho que México entró en una crisis, pero siempre hemos vivido una crisis. Güero y Ximena son un daño colateral de eso. No son víctimas, pero es parte de su circunstancia.

– Los protagonistas viven un choque emocional fuerte, descubren que sus vidas no tienen mucho sentido.

– Con estos personajes quería contar el miedo a crecer. El miedo a enfrentarte a la vida, algo que a todos nos ha pasado. Estos personajes no quieren crecer, no quieren la responsabilidad. Parece que siguen siendo niños por sus actitudes. Es un miedo monstruoso el enfrentarse a la vida, se la pasan encerrados, jugando videojuegos, o sin hacer nada. Estos interiores funcionan como un útero lleno de confort, si salen no será placentero.

– ¿Hubo alguna influencia especial dentro de la película? Su estética me recuerda al cine de Raúl Perrone, por ejemplo.

– Es curioso que lo menciones porque el manifiesto de Raúl Perrone es una influencia, explica cómo filma y cómo puedes hacerlo tú. Él vio una versión de la película y tuve la oportunidad de platicar con él, me dio comentarios que fueron importantes sobre su cine y filosofía. Una frase de él que me marcó muchísimo es que el cine no se hace con dinero, se hace con ideas. Suena muy romántico pero es verdad. También me gusta mucho el cine de Nicolás Pereda, Harmony Korine y, sobre todo, hay un homenaje al cine de Larry Clark con Kids. Es un conjunto de cineastas que me han guiado, son una herramienta para hacer un cine que yo sabía podía hacer. Veo el cine de Hollywood y veo difícil acceder a él. Estos directores nos muestran que hay otro tipo de cine, otra manera de acercarse. 

– ¿Qué significa para ti haber sido seleccionado por FICUNAM?

– Es algo maravilloso, admiro y me fascina el festival. Me encanta que le dé espacio a cineastas jóvenes con temáticas y narrativas poco convencionales, no encajan en el mecanismo económico del cine comercial. Está padre que mi película esté con otras igual de interesantes, hay directores y directoras muy valientes en Ahora México. Es un cine ultra independiente, son interesantes estas visiones del país.

gaceta.unam.mx

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