Marco Antonio Rodríguez

Toluca, México; 5 de marzo de 2021. En un país donde las principales excusas para no leer son la falta de tiempo (43.8%) y falta de interés, motivación o gusto por la lectura (27.8%), la bancada de Morena en el Congreso local  presentó una iniciativa para crear la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro del Estado de México, con la intención de “generar políticas específicas para hacer de la lectura un hábito entre los mexiquenses”.

De acuerdo con la última medición del INEGI, presentada en abril de 2020, cada vez hay menos lectores: en 2016 ocho de cada diez personas alfabetas declararon ser lectores activos de libros, revistas, periódicos, historietas y páginas de Internet, foros o blogs; sin embargo ya en 2020 la cifra pasó a siete de cada diez.

Si bien los levantamientos del INEGI tienen como propósito “contar con información sobre el comportamiento lector, características de la lectura y expresiones sociales de la misma, y proporciona una perspectiva de esta práctica en la población adulta lo que permite enfocar los esfuerzos para el fomento a la lectura”, hasta el momento poco se ha hablado de programas que fomenten la práctica de esta vital actividad en la sociedad civil; por eso, que se planteé en la Cámara de Diputados del Estado podría significar un parteaguas en la vida política de la entidad.

Está concentrado en su lectura, tanto que olvida colocar correctamente su cubrebocas.
Fotografía de Marco Antonio Rodríguez

De acuerdo con el legislador Tanech Sánchez Ángeles en la actual gestión de la Secretaría de Cultura y Turismo y de la Secretaría de Educación no hay dirección u orientación sobre el alcance y objetivos que deberá contener una instrumentación de esta naturaleza, aunque bie n es cierto que, hasta el momento, su partido tampoco ha asentado las bases para su propuesta de ley; sólo se sabe que busca que las Secretarías de Cultura y Turismo y de Educación, la iniciativa privada y organizaciones sociales, conjunten esfuerzos “para hacer que la creación de libros y la lectura tengan un alcance incluyente” y además que privilegie el apoyo gubernamental a editores y escritores de la entidad a través de estímulos e incentivos para generar y difundir obras en lenguas originarias y sistema braile.

En la idea morenista participarían diversas instituciones como la misma Legislatura, la UAEMéx, asociaciones y gobiernos municipales, aunque es importante señalar que en la labor también es vital el apoyo familiar y escolar pues según el INEGI casi la mitad de la población lectora dijo haberse inspirado en la infancia observando a sus padres o tutores leer, mientras que de la población que recibió estímulos en la escuela primaria durante la infancia para leer, a ocho de cada diez le pidieron comentar o exponer lo leído; siete de cada diez eran impulsado a leer; seis de cada diez eran invitado a asistir a bibliotecas, y a seis de cada diez se le solicitaba leer otros libros además de los de texto.

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