Ricardo Hernández/ Gaceta UNAM

Ciudad de México; 21 de febrero de 2021.

El canto ha dejado de ser una actividad inofensiva para ser considerada de alto riesgo por el peligro latente de contagio de coronavirus. Ante tal panorama, la compositora Elisa Schmelkes ha propuesto un coro especial –o anticoro, como proclama– que reduce al mínimo el riesgo sanitario y conserva la experiencia “multisensorial, mental, estética y social”.

Durante la charla virtual La Carne de la Música y las Voces de los Números, organizada por Casa del Lago en colaboración con la Cátedra Extraordinaria Gloria Contreras en Danza, la fundadora de No Coro anunció su nueva proposición, denominada Sobre las posibilidades de la distancia.

“Se trata de cómo le hacemos para poder cantar en estos momentos donde no podemos estar cerca y en los que la voz humana se vuelve casi casi un arma, algo peligroso; entonces es una propuesta de utilizar la geometría para transmitir nuestras voces en un escenario sin transmitir nuestros bichos”, adelantó.

La idea es rodear a un solo espectador de espejos acústicos, delante de los cuales estarán seis personas cantando, formando una elipsis, acomodada de tal forma que, “debido a las propiedades geométricas del espejo, el escucha reciba el sonido como si le estuviéramos cantando al oído. “Vamos a cantar canciones de cuna, canciones sacras, porque ahora hay un anhelo de la intimidad, de estar cantando juntos, ‘abrazados’ y al oído”, expresó la compositora por el Trinity College London y economista por la UNAM.

El proyecto se presentará en Casa del Lago este año en cuanto las condiciones epidemiológicas lo permitan.

Cualidades performáticas

No Coro fue fundado por Schmelkes en 2018. El nombre, ha explicado, no pretende designar a un coro negativo o cualquier cosa que sea opuesta a un ensamble coral con propiedades exactamente contrarias a éste; es, más bien, un anticoro: un coro especial que pretende sintetizar las cualidades performáticas de las artes escénicas para generar una experiencia multisensorial.

Su objetivo, si así se puede llamar, es contar historias, activar espacios, confrontar al espectador, dialogar con artes plásticas, escénicas y literarias, y explotar plenamente el potencial de la voz humana para expresar, transmitir, declarar y denunciar. “Porque ahí es donde ocurren las cosas nuevas, las innovaciones”, resaltó.

Pero no sólo se reconfigura la constitución de la agrupación y la relación con el público, enfatizó durante la conversación, sino que además se pone énfasis en los cuerpos y su asociación con la luz y los sonidos, especialmente la respiración.

“Hemos encontrado que la relación entre la respiración y la emoción es bidireccional. Entonces, si tú estás triste, tus pulmones se contraen y empiezas a sollozar. Tú puedes generar en tu cuerpo una emoción si respiras de cierta manera”, apuntó.

Durante la charla con Cinthya García Leyva, directora de Casa del Lago, y Raissa Pomposo, coordinadora de la Cátedra Gloria Contreras, Schmelkes manifestó su impotencia al no poder realizar presentaciones durante 2020 y aún ahora por la posibilidad de contagio y las restricciones oficiales con respecto a la apertura de espacios culturales.

Lo que tiene claro, dijo, es que la pandemia transformará al coro, sus temáticas y prácticas. “Extrañamos tanto la música que, cuando la volvamos a hacer, la haremos con toda el alma. Y nunca lo vamos a dar por sentado, porque sí que lo dimos por sentado: de pronto, lo más inocuo, lo más inofensivo del universo, que era cantar juntos, se volvió lo más peligroso”.

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