Marco Antonio Rodríguez

Toluca, México; 19 de febrero de 2021. No sólo el desempleo proliferó con la llegada del coronavirus a México; no sólo se trata del 31.3 por ciento que incrementó durante 2019 o las 2 millones 549 mil personas desocupadas para el último trimestre con que cerró ese año, la pandemia de la covid-19 acentuó la pobreza en el país y el sector educativo también fue uno de los más afectados.

Las razones son muchas, pero todas ellas inherentes a la falta de infraestructura tecnológica, como lo son desde la ausencia de computadoras o dispositivos móviles con los cuales recibir clases, hasta el propio sistema de internet, o bien problemas de salud.

De acuerdo con el investigador de la Facultad de Geografía de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Fernando Carreto Bernal, el impacto de la pandemia en la deserción de la educación básica destapa un problema grave de desigualdad, llevando manifiestas situaciones económicas, principalmente, pero también influencia negativa de padres, amigos, familiares o docentes; la complejidad de las materias, así como problemas de conducta.

A través de su conferencia “El impacto de la covid-19 en la deserción de la educación básica. Un problema de vulnerabilidad y desigualdad” Carreto Bernal reveló datos duros: 2 de cada 10 alumnos de educación básica no cuentan con infraestructura tecnológica y solo 4 de cada 10 escuelas cuentan con computadoras e internet.

Dijo además que 2 millones y medio de alumnos “abandonaron sus estudios por falta de dinero; además, 3 de cada 10 profesores no tienen título de estudios superiores y 20 por ciento de los docentes no concluye los programas de capacitación” aunado a que en el país 162 mil localidades se ubican en relieve montañoso, lo cual desde el inicio ya representa un problema.

El último reporte del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) desenmascara una realidad inextinguible en el país: la pobreza. De acuerdo con su información recabada, el 40.7 por ciento de la población mexicana se ubica dentro de la categoría de pobreza laboral; es decir, percibe un salario tan bajo que no le alcanza ni para costear la canasta alimentaria.

Si se considera que la última medición del INEGI dice que en el país hay 126 millones 14 mil 24 habitantes, al menos 75 millones 608 mil 414 connacionales se encuentran en esta condición. Cabe señalar que la cifra en 2019 era del 37.3 por ciento; esto es un acrecimiento del 3.4 por ciento de un año.

Incluso con el riesgo latente de contagio con el nuevo coronavirus, el Coneval señaló que entre el cuarto trimestre de 2019 y el de 2020 “se observan disminuciones en la población ocupada con acceso a los servicios de salud por prestación laboral según sector económico”. Los restaurantes, por ejemplo, así como servicios de alojamiento, obtuvieron una reducción anual del 22.9 por ciento y aunque el INEGI diga que de los 12 millones de empleos que se perdieron entre abril y diciembre de 2020 se recuperaron 9.5 millones, la realidad es que en México sigue habiendo pobres.

Diseño de portada: Karen Colín.

Fotografía: Marco Antonio Rodríguez.

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