Miguel Alvarado

Toluca, México; 19 de enero de 2021.

Esta mañana las campanas de la pequeña iglesia de la colonia La Aviación en San Pablo Autopan, al norte de Toluca, despertaron a los habitantes doblando a muerto. Su mensaje representaba desde temprano la agonía del día que apenas comenzaba en un lugar en el que por los menos 30 moños negros cuelgan en la fachada de las casas. Es una colonia semirural con apenas unos 3 mil habitantes, que se han asentado alejados del núcleo poblacional del pueblo y que se dedican al campo y al comercio. Hoy, otra vez, las negras campanas volvieron a doblar.

Esta colonia ha sido castigada por el embate del coronavirus pero no es la única. Médicos, hospitales y oxígeno se han convertido en un asunto de vida o muerte para los infectados en Toluca, cuyos familiares se enfrentan a obstáculos insalvables para conseguirlos: la escasez y los precios imposibles de pagar para la mayoría de la población, cuyas opciones se reducen de manera dramática, significan que el paciente debe cursar la enfermedad en su casa -porque en los hospitales públicos tampoco hay sitio y la ocupación del 84 por ciento que se registra desde diciembre significa que las capacidades han sido rebasadas- confiando en la fortaleza de su cuerpo, en la disponibilidad de oxígeno y medicinas y en la habilidad de los médicos que le tocaron o contrató para tratarlo mediante videollamada, sobre todo.

El daño de la covid-19 no se circunscribe a la información estadística que todos los días circula en medios y redes sociales, y que para el 18 de enero indicaba 141 mil 248 muertes a nivel nacional, 16 mil 331 de la cuales habían ocurrido en el Estado de México, según la Secretaría de Salud federal. Toluca, dice el gobierno de Alfredo del Mazo, es uno de los tres municipios cuyo color es un rojo muy oscuro que destaca en el mapa de la enfermedad. Y es que la capital es desde hace meses el segundo lugar en número de defunciones, con mil 362, por debajo de Ecatepec, que presenta 2 mil 24. La lista de 46 hospitales públicos de atención a pacientes con covid-19 que desglosa el gobierno estatal están saturados, incluso los que se ubican en el despoblado sur mexiquense porque es ahí a donde han trasladado a pacientes de Toluca que ya no encuentran lugar en su zona de origen. Sin embargo, hay opciones en los hospitales y enfermerías a cargo de la Sedena. La reportera local Gabriela Landetta ha señalado cuáles son los hospitales que cuentan con camas equipadas con ventilador y están disponibles. Esa lista es la siguiente: Sexto Batallón Fuerzas Especiales de la Sedena en Temamatla; Enfermería Militar de San Miguel de los Jagüeyes en Huehuetoca; enfermería militar de Temamatla; Hospital Regional de Valle de Chalco adscrito al ISSEMyM; Hospital Regional de Tenancingo, de la misma instancia; San José del Rincón, del sistema IMSS-Bienestar y Amanalco, también del IMSS-Bienestar.

Sin embargo, los números diarios se parecen mucho a los que pueden leerse en un reporte de la Bolsa de Valores. Necesitan ser explicados y no hay mejor ejemplo de lo que quieren decir que la realidad a nivel de calle. Encontrar oxígeno en la capital del Estado de México se ha convertido en un asunto de vida o muerte, misión imposible que se ve obstaculizada porque se ha agotado o porque los tanques, los concentradores y el propio insumo cuestan demasiado y no se pueden adquirir. Recorrer Toluca, Metepec, Tenango, Tenancingo,  Zinacantepec, Almoloya de Juárez, Atlacomulco, Valle de Bravo y algunas otras poblaciones es más un ejercicio de desesperación, casi inútil, si no se cuenta con alguna referencia clara para dirigirse a ella directamente.

En Toluca, ingresar a un hospital público dedicado a la atención de coronavirus es prácticamente imposible debido a la saturación de los lugares, la falta de camas e insumos. A muchos enfermos se les regresa a sus casas para que se recuperen ahí. Y eso también tiene sus bemoles. Por ejemplo, a nivel nacional murió el 10 por ciento de los que fueron devueltos a sus casas, de acuerdo a datos de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud federal. El promedio para el Edoméx y para la Ciudad de México es similar y los que se quedan no tienen tanta suerte. Diez muertos diarios, reportan médicos y camilleros de la Clínica 220 del IMSS en Toluca y desabasto de agua, papel de baño y otros equipamientos que deben comprar los propios trabajadores: caretas, googles, ropa médica, cubrebocas van por cuenta de los que atienden a pacientes de coronavirus.

En la Zona Metropolitana del Valle de México, donde habitan 25 millones de habitantes, la situación ha rebasado lo crítico, la alerta máxima y ha entrado a un estadio en el que el terror y el agotamiento suman a los estragos de la pandemia la desesperanza absoluta. Una nota de la reportera Dulce Soto para Corriente Alterna da cuenta de la tragedia en esa región: rechazos hospitalarios, búsquedas de oxígeno que duran días, traslados en ambulancias que cuestan hasta 8 mil pesos, tanques en 75 mil pesos, carencia de medicamentos como el redoxón, el profopol y la enoxaparina. En Toluca no es distinto, pues familiares de contagiados gastan al menos mil pesos diarios en medicamentos como el ácido ascórbico, la azitromicina y la famotifina, que al menos se encuentran en farmacias y hospitales. Lo anterior es un retrato descarnado que termina por confirmar que la salud en este país está disponible para quienes puedan pagar por ella. Para los demás hay muy poco, casi siempre nada.


Y en la capital mexiquense las cosas no son distintas.

Un grupo de facebook, SOS Covid Toluca, que en pocos días ya tiene 8 mil 100 miembros, se ha convertido en una vitrina donde se comparten ubicaciones de locales de oxígeno, productos auxiliares, medicinas y nombres de médicos que pueden atender casos de coronavirus, pero también expone el dolor de quienes han perdido a alguien, pues ahí se narran las experiencias de los toluqueños con familiares enfermos. Muchas de estas terminaron con la muerte del paciente. Sin embargo, la solidaridad de los usuarios es patente. La mayoría comparte: dona medicamentos, da información, orienta desde su experiencia, presta tanques y equipo y obtiene listas de precios, las direcciones de sitios de venta y servicios funerarios.

Sin embargo, lo que sucede en ese grupo también pone de manifiesto el horror que han desarrollado quienes han subido los precios de concentradores y tanques de oxígeno. Ese muro de facebook aporta información valiosa pero también es un mercado cuyo producto principal es el dolor de los enfermos y de sus familiares, que a veces deben vender sus bienes para comprar, literalmente, aire. 

Ese aumento de precios se observa muy precisamente en los concentradores de oxígeno, aparatos que no son otra cosa que tanques que permiten una carga superior y que evitan tener que acudir a los depósitos de manera recurrente. Los de cinco litros pasaron de costar 6 mil pesos a principios de marzo de 2020, a valer hasta 600 por ciento más como sucede con los de la marca Olive, que hoy valían 40 mil pesos. Los equipos alemanes Deda Kj tienen costos desde 31 mil pesos y si es de 9 litros, el precio asciende hasta 37 mil pesos; por su lado, el SYSMED M50 se vende en 39 mil pesos y el JUMAO de 5 litros cuesta ya 48 mil pesos. Aunque en el mismo grupo se reportan fraudes, ya los precios por sí mismos representan uno, y uno en verdad muy grande.

Una denuncia ejemplifica el sistema de fraudes que usan quienes engañan. La usuaria Melissa Santiago señala que “en el mes de octubre de 2020 la empresa OCHE SOLUCIONES MÉDICAS S.A DE C.V y/o OCHE HEALTHCARE, por medio de uno de sus socios nos ofreció guantes de nitrilo, en un precio razonable. Considerábamos que era una empresa formal, tenían página de facebook, página web, habían participado en una expo como patrocinadores. Todo parecía muy formal. Se les hizo un depósito de $120,000.00 (ciento veinte mil pesos) pero jamás llegó nada, nos prometió RAÚL IVÁN OCAMPO OSORIO que sin falta el día de mañana, que el lunes temprano, que el jueves a las 10:00 AM, etc. Así nos tuvo por casi dos semanas, hasta que empezamos a escuchar rumores que un matrimonio realizaba FRAUDES, AMANDA HERNÁNDEZ MUÑOZ Y RAÚL IVÁN OCAMPO OSORIO. ¡No éramos los únicos! En varios estados ya lo había hecho desde el año 2019. Ahora esta misma gente vende CONCENTRADORES DE OXÍGENO”.

Por otra parte, la renta de un tanque de oxígeno de 682 litros, que dura 11 horas aproximadamente, cuesta mil 500 pesos y si se requiere comprarlo, se debe pagar entre 4 mil y 6 mil pesos.

Entre precios y preguntas, las historias de quienes han padecido coronavirus o lidiado con él porque sus parientes lo contrajeron, se van sabiendo en partes o en narraciones emotivas que describen lo mismo triunfos que derrotas. Una de ellas es la de la usuaria Jeniffer Enríquez, quien hizo pública su historia. Su madre murió el 20 de diciembre del año pasado. Dice que tuvo un paro diabético y que su padre y ella la llevaron, con sus propios medios, a un hospital, donde les confirmaron la muerte. Pero después la joven y su padre se contagiaron fue ella quien tuvo que cuidarlo.

“[…] el doctor nos sacó a mi papá y a mi fueron aproximadamente 15 días con medicamento, inyecciones dobles y […] todo el procedimiento, pasaban los días y papá, entre sus dolores y su depresión, se vino abajo al punto de casi colapsar pues él oxigenaba al 90/93, pero yo ya estaba preparada. La vida me prestó muchos ángeles que no me abandonaron, me prestaron tanque de oxígeno, me prestaron un concentrador, pero […] papá dejó de sentir que le daba oxígeno y colapsó, bajó hasta 60. Lloré grite y le pedía que por favor no me dejara, pues él empezó a despedirse, por suerte lo pude levantar”, dice una parte del relato de Jeniffer, a quien le tomó 22 días salvar a su padre.

Quienes pasan la enfermedad en sus casas necesitan todo. Desde lo elemental hasta el servicio de desinfección de habitaciones, por el que se paga entre 300 y 700 pesos y las empresas que lo ofrecen son, entre otras, Pure Clean, FGC y Global MG. Pero la limpieza de sábanas, ropa del enfermo y sus utensilios debe hacerlo el familiar encargado de él.

Quienes no pueden permanecer en casa pero no encontraron sitio en un hospital público se enfrentan entonces a otra de las caras de la pandemia. La medicina privada se ha convertido en una de las muestras de la deshumanización del sistema de salud. Y es que los cobros excesivos impiden que la mayor parte de la población apenas pueda acercarse a esa opción. Para muestra, los costos de los internamientos en Toluca y en algunos hospitales de la Ciudad de México:

  • Centro Médico de Toluca: 120 mil pesos como depósito para ingreso, además de honorarios de médicos y medicamentos.
  • Sanatorio Florencia: 100 mil pesos al ingresar.
  • Hospital Ángeles: entre 15 y 20 mil pesos diarios más 18 mil pesos diarios por pago de honorarios a médicos.
  • Hospital ABC, en la ciudad de México: medio millón de pesos de depósito.
  • Médica Sur, en la ciudad de México: 450 mil pesos para recibir al paciente.
  • Bite Médica Santa Fe: Un millón de pesos.

Datos del diario El Economista ofrecen además un panorama general de los costos a nivel nacional. Por ejemplo, el precio promedio de internamiento hospitalario es de 372 mil 992 pesos y el costo promedio de entrar a la unidad de cuidados intensivos es de 895 mil 814 pesos. Eso no es nada. El costo promedio de ser intubado es casi de un millón de pesos por personas y más precisamente 947 mil 709 pesos, señala la Asociación Médica de Instituciones de Seguros (AMIS), cuyos datos no dejan nada a la imaginación.

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