Redacción VcV

Toluca, México; 5 de enero de 2021.

Guadalupe Dionisio Hernández fue acuchillada por su ex pareja, quien además se llevó a la hija de ambos después de la agresión. A la mujer le cortó la garganta y una de sus manos cuando en una calle del municipio de Texcalyacac, su ex marido Adrián Cortés Sánchez la empujó primero contra el suelo y después de golpearla la intentó estrangular. La joven quedó inconsciente y Adrián huyó llevándose a la pequeña hija.

Guadalupe Dionisio, originaria del municipio de Jiquipilco, había dejado de ver a su ex pareja desde agosto de 2020, pero mantenían contacto por su pequeña hija Camila.

El 27 de noviembre de ese mismo año Adrián Cortés Sánchez pidió a Guadalupe la convivencia con la pequeña, y ella accedió como parte del derecho que le corresponde. La madre, de apenas 19 años de edad, solicito al padre la manutención para la niña, pues no contaba con empleo e ingresos a diferencia de Adrián, quien era encargado de un centro chelero en ese municipio.

-Ese 27 de noviembre Adrián Cortés me pidió a la niña. Yo accedí porque era el derecho como padre, pero dos días después le dije que ya no había dinero y que había que comprar pañales- dice Guadalupe.


Entonces Adrián le propuso trabajar como mesera en el mencionado lugar, pero una noche comenzó a ingerir bebidas alcohólicas impidiendo además que Guadalupe abandonara el centro chelero.

-Primero él no me dejaba salir y comienza a discutir. En eso recibo el primer golpe y un cliente trató de defenderme pero fue en vano. Tomé mis cosas y salgo del lugar, que para entonces ya estaba cerrado. Me salí pero me siguió y me quitó las propinas que yo me había ganado. Era la madrugada del 30 de noviembre y otra vez me golpea. Caigo al suelo. Había unas escaleras ahí y lo que puedo hacer es golpear la cortina metálica para que los clientes pudieran salir a ayudarme. Pero él me toma de los cabellos, me cruza la carretera, me tura de nuevo al suelo y empieza a corta mi cuello. Entonces me defendí con mi mano para impedir que siguiera cortando. Él aventó el cuchillo que llevaba y con ambas manos me empieza a apretar fuertemente en el cuello para tratar de matarme.

La joven perdió el conocimiento y Adrián aprovechó para robarle sus pertenencias. Todavía un cliente salió y alcanzó a verlo.

-Ya la mataste- le dijo, pero la respuesta de Adrián fue repugnante.

-No, aún no lo he logrado.

 La joven se recuperó rápido, lo suficiente para pedir ayuda nuevamente a los clientes, pero estos, al ver la dimensión de las heridas, mejor se fueron.

Se fueron, dejándola ahí.

Ella, como pudo, llegó a la Presidencia Municipal, en donde solicitó protección. Los paramédicos llegaron en poco tiempo y le dijeron que debido a las heridas la iban a trasladar a Tenancingo, después de que en Tenango nadie contestó en los centros de Salud.

-En Tenancingo tampoco querían aceptarme, por la condición en la que iba, porque la doctora por más que llamó nunca le tomaron la llamada. No había anestesiólogo, cirujano ni personal, pero la doctora consiguió por fin que me atendieran.

Al estar ya segura y suturada, Guadalupe declaró ante el Ministerio Público de Tenancingo y abrió una carpeta de expediente. Pero el médico legista, a decir de ella, no hizo una valoración adecuada, pues las heridas las valoró como de primer grado cuando eran de tercero.

-Él pone que las heridas no ponían en riesgo mi vida cuando en realidad estuvo a nada de cortarme la tráquea, a nada de la yugular. Entonces fue ahí el problema. A mí me toca el Centro de Justicia de Tenango pero ahí mi carpeta ya iba incompleta. Ese día, para yo poder dar con el paradero de mi hija, no me hacían caso.

Y es que Adrián Cortés, en el momento en el que se retira, se va a su casa, toma sus pertenencias y se va. Mientras Guadalupe estaba hospitalizada, manda a su madre y a su tía para que corroboren si la niña se había quedado con la familia de su ex esposo, pero resultó que no, que ya no estaba, que se la había llevado. Bañado en sangre, nadie en esa familia le dijo nada ni impidió que se llevara a la menor.

– Lo que hizo -dice la joven- fue desaparecerse junto con mi hija. 

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