Redacción de Marco Antonio Rodríguez

Toluca, México; 30 de octubre de 2020. Adán Salinas Rojas dice que su trabajo es equivalente a la albañilería pero con cemento blanco; su oficio es la marmolería y lo ha practicado a lo largo de 18 años consecutivos, aunque no es trabajo su única fuente de ingreso; mucho menos en tiempos de pandemia donde la economía del país se ha fracturado. Basta contabilizar a los 792 mil mexiquenses desempleados que reportó el Inegi en su último informe. Por ahora se dedica también a lo relacionado con servicios de sepultura.

Confiesa que en pleno pico de la contingencia sanitaria por la propagación del coronavirus, contabilizó un promedio de cuatro difuntos a la semana. Él y su esposa incluso se contagiaron, no obstante, admite no haberse confinado por la necesidad de seguir trabajando. “Si hemos vendido lo normal de cada año. A lo mejor lo fuerte que nos tocó fue lo de las tumbas; el servicio de sepulturas” responder al ser cuestionado si sus ventas aumentaron o disminuyeron en los últimos meses. 

Como él, hay muchos tantos en el país que si no trabajan, no comen. Con coronavirus o sin él y con los riesgos inherentes de hacerlo, sale diariamente a trabajar «con la suerte del de arriba», como dice con acalorada sonrisa mientras sujeta con ambas manos una pequeña cruz de mármol.

Fotografías: Ramsés Mercado.

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