Miguel Alvarado

Toluca, México; 27 de octubre de 2020. Alfredo del Mazo dio lectura a su Tercer Informe de Gobierno. Primo-hermano de Enrique Peña Nieto, el mandatario mexiquense enfrenta sus propias tragedias políticas, pero la que más le duele es la haberse convertido en un hombre invisible. Eso, por el lado del estereotipo que el priismo imbuyó en los dueños del priismo: mediático, adinerado, con una familia modelo de dientes para afuera, ingenioso que no inteligente y con capacidad sobrehumana para impulsar la pobreza, la desigualdad, el desempleo, la ignorancia, el analfabetismo, la inseguridad, los feminicidios, las enfermedades. Del Mazo es miembro de una familia de funcionarios y servidores públicos que creen aún que el poder público funciona como una herencia e hicieron del Estado de México un reino medieval que solamente benefició a la familia. La familia de Del Mazo pertenece al Grupo Atlacomulco, fantasmal y desarticulado en el sentido de lo legal, pero armado de manera que ha sostenido un entramado político, empresarial y de corrupción en el que están involucrados los poderes de siempre, los cuales ellos encabezan: el religioso, el militar, el político y el económico.

Del Mazo es el ejemplo de la transformación de una entelequia en otra, adaptada a la actualidad y a los obstáculos que pudieran representar el presidente Andrés Manuel López Obrador y sus aliados.

Alfredo del Mazo es la metamorfosis del Grupo Atlacomulco y del PRI, convertido en su propia oposición para dar forma a la militancia de Morena. En el Estado de México sobran los ejemplos de la perversidad política de este tipo. Que un hombre como Higinio Martínez fuera el encargado de llevar a cabo las campañas políticas de Morena en la entidad, en 2017, lo dice todo. Apodado “Priginio” por su apego al tricolor, Martínez construyó su imperio político en Texcoco y eso le alcanzó para pactar con AMLO en esas elecciones.  

Del Mazo es el gobernador que no gobierna, sí, pero también es el gobernador de la transición. Sin él, Morena no tendría posibilidades de hacerse del poder en el Estado de México porque como operador político es un alfil indispensable para la Cuarta Transformación. El mexiquense es el gobierno priista que más sigue las líneas políticas de López Obrador, pero esa colaboración tiene una razón de ser. Del Mazo aparece en algunas investigaciones como responsable de desfalcos y desvíos como los que ahora persigue la Federación y él recuerda todos los días su involucramiento en los contratos con la constructora OHL. También figura en el cruce de responsabilidades del caso conocido como la Estafa Maestra y por lo menos en otras dos investigaciones de gran envergadura.


Nos guste o no, México está gobernado por el PRI de los años setentas y ochentas.

La administración estatal ahí la lleva. Se ha limitado a que las cosas fluyan. No se mete para bien ni para mal en nada. No ayuda y estorba lo que siempre ha estorbado. Pero su gran problema es la seguridad pública, porque el Edoméx se ha convertido en una entidad carnicera donde todos los días se reporta a una desaparecida, a una mujer ejecutada. Diariamente hay enfrentamientos y también alguna acción del narco.

La descomposición social es un cáncer inoperable y alcanza todos los estratos. El pasado domingo por la noche, cuatro miembros de una familia fueron ejecutados en el municipio de Ocoyoacac, adentro de su domicilio. Se dedicaban a la venta de sushi -esos detalles no han quedado claros- y murieron a manos de alguien, que disparó a quemarropa en la cabeza de sus víctimas. A los cuatro. A saber, se trata del abuelo, de dos de sus hijas y de un nieto adolescente. En redes sociales circula la foto de un hombre de unos 30 o 35 años de edad, a quien señalan de ser el autor material de las cuatro ejecuciones. Otros testigos dicen haberlo visto horas antes de que se encontrara a la familia. Lo vieron circulando en su automóvil, a toda velocidad, dirigiéndose a Lerma, seguido por otros tres vehículos.

En Ocoyoacac es alcaldesa la joven Anallely Olivares Pérez, la misma que fue encontrada arreglándose las uñas en horas de trabajo por ciudadanos que le reclamaban su incapacidad. A Anallely la señalaron de incompetente desde que asumió y ahora la acusan de orquestar un desfalco a su propia Tesorería. Pertenece a Morena y ha sido candidateada para un segundo periodo. Cómo estarán las cosas en aquel municipio, vecino del parque nacional La Marquesa, que el rival más poderoso de Anallely es el ex Timbiriche Eduardo Capetillo, en este momento la primera opción del PRI.

Mientras Del Mazo leía su Tercer Informe en el palacio de la calle de Lerdo, familias pobrísimas que han perdido a sus hijas, víctimas de feminicidio y ejecuciones, caminaban las veredas de sus pueblos llevando a cuestas mantas y carteles denunciando los crímenes. Mientras Del Mazo se sentaba muy cerca de Olga Sánchez Cordero, la secretaria de Gobernación federal, esas familias gritaban los nombres de Leonarda, ejecutada; de Karen, desaparecida; de Fátima, asesinada por un chofer que le dejó ir un camión encima; de Alejandra, de Tania, Diana, Rosa, Carmen, Liz. El problema de Del Mazo, así como de toda su parentela y de los políticos mexicanos, es que, pudiendo ejercer el poder de manera justa y adecuada, no lo hicieron. Y no lo harán nunca.

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