Redacción VCV

Toluca, México; 14 de septiembre de 2020. Quien no trabaja no come: ese es un dicho popular pero también una realidad; más en tiempos de coronavirus cuya llegada terminó con cientos de negocios en el país y sigue haciéndolo; algunos otros resisten apenas con los pocos ahorros que les quedan. Un sector ampliamente afectado por esta situación es el de los feristas mexiquense, quienes desde inicios de la pandemia no han podido trabajar y no precisamente por falta de ganas sino por ser una de las actividades finales en reintegrarse a sus operaciones ordinarias de acuerdo con lo establecido por las autoridades de salud.

Este lunes, representantes de las cerca de 25 empresas que integran a la Unión de Ferieros del Estado de México hablaron con medios de comunicación toluqueños a fin de hacer visible su situación y comentaron que son cerca de 500 personas las que dependen de esta actividad. Provenientes ellos de Tejupilco, Santa María Nativitas, Ixtlahuaca, Toluca, Tenango y Tenancingo contaron que lejos de recibir apoyo del gobierno estatal, éste les ha solicitado cada vez más y más documentos cuando de antemano se han comprometido con procurar la limpieza de los juegos y adoptar las medidas sanitarias necesarias para evitar multas y contagios.

“Todos estamos en regla y estamos más avanzados que Protección Civil; tenemos túneles sanitizantes y todo. Si no nos morimos de coronavirus nos morimos de hambre”, dice el señor Toño Aguilar. Otros de sus compañeros comentan que fue el 19 de marzo cuando las autoridades estatales les impidieron colocarse. “No nos dijeron nada, no nos dieron previo aviso”.

Ya son por lo menos 40 fechas las que han dejado de laborar y hoy, a medio año del paro laboral, piden al gobierno delmacista reconsiderar su decisión.

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